UNIVERSIDAD › DEBATE SOBRE EL ROL DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL EN LA UBA

Las concepciones de la lucha

Dirigentes universitarios del radicalismo, la izquierda y el peronismo dialogaron sobre el modelo de universidad, el lugar de la lucha en la política estudiantil y los alcances de la Reforma Universitaria de 1918.

Dirigentes de izquierda, del reformismo y del peronismo universitario debatieron en el panel El rol del movimiento estudiantil, realizado en el marco del programa La Universidad de Buenos Aires para el siglo XXI. Las reivindicaciones de la Reforma Universitaria de 1918, un debate en torno de la lucha como herramienta y la contraposición de ideas sobre el modelo de universidad atravesaron las exposiciones. De un lado, Julián Asiner e Igal Kejsefman, de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), por el Partido Obrero y por La Mella, respectivamente. Del otro, la Franja Morada, el reformismo, que representaron Arturo Pozzali, presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), y Carlos Mas Vélez, antiguo dirigente de la agrupación juvenil radical y actual consejero superior de la universidad. También participó Constanza Bossio, de la JUP, secretaria general de la FUA.

Los representantes de la FUBA apuntaron contra las autoridades de la universidad y contra la presencia de actores privados en la institución pública, como el Banco Santander Río o Bunge y Born. “Toda la UBA funciona como una tercerizada de las empresas que están ligadas a funcionarios y profesores”, acusó Asiner.

El papel que la izquierda asigna a los estudiantes es conocido y fue esa misma postura la que expusieron Asiner y Kejsefman en el panel. La FUBA aboga por un movimiento comprometido con lo que sucede puertas afuera de la universidad. “Atravesamos esta década en una posición de lucha, de confrontación política con intereses que se quisieron preservar”, señaló Asiner. “El siglo XXI, por más que se trate de presentar como una nueva era de la humanidad, tiene todos los problemas que arrastraba el siglo XX, por sobre todo el agotamiento ya fatal de este régimen en el que vivimos y que quiere armar de nuestra universidad una mercancía”, concluyó.

Kejsefman se preguntó “¿para qué nos tenemos que preparar? ¿Cuál es la UBA qué se viene?”. Ante “la llegada del reformismo al rectorado de la UBA, hace pocos meses”, aún es difícil “armar un panorama que sea esclarecedor sobre cuál es el rumbo” que las autoridades darán a la universidad. El economista y representante de la agrupación independiente La Mella afirmó que “los estudiantes no quieren estar enclaustrados discutiendo únicamente movimiento estudiantil”.

Bossio prefirió centrarse puntualmente en el rol de los estudiantes, preocupada por la deserción en la escuela media y la exigencia que plantea la universidad una vez que se accede a ella. “Existe una gran brecha entre la educación media y la educación superior”, señaló. “Cuando hablamos de articular universidad con las problemáticas de la sociedad también va en este sentido”, sostuvo, y reclamó “mayor representación en los órganos de cogobierno” para los estudiantes.

Ingreso, permanencia y graduación fueron los ejes en los que Pozzali eligió basar su exposición, en la que casi responsabilizó a “las fuerzas de lucha” por la baja en el número de jóvenes que llegan a la universidad. “Este país que dice que tiene hoy sus mayores tasas y el aumento de presupuesto demuestra que expulsa a los jóvenes y a la ciudadanía a educarse”, sostuvo el presidente de la FUA, como crítica también al Gobierno.

Ya alejado hace años del movimiento estudiantil, Mas Vélez habló como consejero superior de la UBA. “La trascendencia del movimiento estudiantil de 1918 a esta parte es ineludible. Ha tenido mucho protagonismo en determinados momentos históricos”, destacó quien fue presidente del centro de estudiantes de Derecho y también de la FUBA.

El auditorio estaba compuesto en su mayoría por jóvenes, a diferencia de otros debates del mismo programa, que atrajeron a más profesores o investigadores. Tras las exposiciones, el moderador del debate, el decano de Económicas, José Luis Giusti, otro ex dirigente morado, pidió propuestas de parte de los expositores “no en términos de resistencia, sino para la universidad que la sociedad necesita”. Asiner denunció la precarización laboral y destacó el modelo universitario cubano. Lo hizo con reservas, porque cuestionó la poca inserción laboral posterior. Kejsefman también elogió la Universidad de La Habana, a las del conurbano y a la UBA previa al golpe de Estado de 1966. Además cuestionó la privatización de espacios en la universidad y criticó a los expositores del reformismo por desdeñar la lucha estudiantil. Bossio destacó el modelo que representa la UBA en cuanto a masividad y calidad académica y pidió “no ser hipócritas” ante la financiación privada de investigaciones en la universidad. “La gratuidad no sólo es no pagar un arancel”, remarcó. Además, reivindicó la lucha estudiantil “cuando no se generan respuestas”. “En 1918, los estudiantes hicieron huelgas y tomaron universidades. Si uno no reivindica eso, es un poco contradictorio.”

Informe: Aldana Vales.

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