UNIVERSIDAD › LA UNT APROBO ESTABLECER EL INGRESO IRRESTRICTO DESDE 2017

No más cupos en Tucumán

Mientras algunas universidades recurrieron a la Justicia para evitar el ingreso libre aprobado por ley el año pasado, la Universidad Nacional de Tucumán resolvió incorporarlo en su nuevo estatuto. La federación estudiantil lo celebró.

El ingreso irrestricto será un hecho en la Universidad Nacional de Tucumán a partir del 2017, ya no habrá más cupos ni exámenes que limiten el acceso de los estudiantes a las diferentes carreras. La decisión de la UNT, donde estudian 65 mil alumnos, va a contramano de lo resuelto por las universidades que –como las de La Matanza y Río Negro– se presentaron ante la Justicia para impedir la aplicación de la ley 27.204, que desde el año pasado establece la educación gratuita e irrestricta para el todo nivel superior, con el argumento de que es inaplicable y vulnera la autonomía universitaria. El acceso irrestricto formará parte del nuevo estatuto de la casa de estudios tucumana, que se está modificando tras dos años de debate. La federación estudiantil de la UNT celebró el anuncio.

“No teníamos dudas de que nuestra universidad debía introducirse en lo que establece la ley”, afirmó a Página/12 José García, vicerrector de la Universidad Nacional de Tucumán. En su artículo 7º, la norma que modificó la Ley de Educación Superior establece “el acceso a la universidad como libre e irrestricto para todas las personas que aprueben la educación secundaria”, y señala la inconveniencia de “exámenes eliminatorios u otros mecanismos de exclusión”.

La asamblea universitaria de la UNT aprobó incorporar esas premisas en su nuevo estatuto. Aún cuando el debate siga abierto, se acordó que esta reforma en particular regirá desde el año que viene. Lo que aún no está decidido es qué modificaciones académicas se pondrán en marcha en las facultades que hasta ahora funcionaban con cupos y exámenes de ingreso.

Las autoridades de la UNT plantean que los principales desafíos ahora son económicos, porque el Estado nacional deberá asignar mayores recursos para atender nuevas necesidades, en un contexto marcado por la escasez presupuestaria para el sistema universitario, ante el impacto de la inflación y el aumento de las tarifas de los servicios públicos.

Si bien la mayoría de las facultades de la UNT adhirieron a la decisión de eliminar los cupos y exámenes de ingreso desde 2017, hubo algunas unidades académicas que fueron más reticentes, como las de Medicina y Ciencias Exactas. Los argumentos que platearon fueron tanto la falta de espacio para albergar más estudiantes de los que reciben actualmente –Medicina tenía un cupo de 244 ingresantes por año–, como la dificultad para llevar adelante algunas clases prácticas, que al requerir supervisión docente no pueden sobrepasar cierta relación entre profesores y alumnos.

“Esta es una de las banderas que siempre levantamos, la del ingreso irrestricto. Es una conquista”, destacó el presidente de la Federación Universitaria de Tucumán, José Garzón (Franja Morada), en diálogo con este diario. Garzón comentó que “había facultades que cobraban un bono todos los años a los estudiantes –en algunas era obligatorio, en otras opcional–. A veces, cuando ibas a rendir un examen, te lo pedían”.

El dirigente estudiantil contó que, para poder rendir los exámenes de ingreso de las carreras, la mayoría de los ingresantes concurrían a academias privadas que brindaban una preparación especial para afrontarlos, y que las cuotas por mes –podían ser hasta seis meses de cursada–, en algunos casos llegaban a los tres mil pesos. “El ingreso –aseguró– se había transformado en un negocio.”

Según explicó el vicerrector de la Universidad de Tucumán, la idea de las autoridades académicas es “articular con las escuelas secundarias –hay siete colegios preuniversitarios que dependen de la casa de estudios–. La gran falencia de los chicos que llegan a la universidad es la comprensión de textos. Nuestro objetivo es lograr el ingreso, la permanencia y el egreso de los estudiantes, no queremos una universidad expulsiva.”

García marcó como un problema la tasa de egreso, y dijo que responde a “una problemática social, económica y política”. También reconoció que hasta el año pasado en algunas facultades era obligatorio pagar un bono, pero dijo que este año ya no. Y argumentó que esa práctica empezó desde que la institución dejó de percibir fondos de las regalías de la minera La Alumbrera: “Entonces algunas áreas no sabían cómo solventarse y empezaron a cobrar el bono”.

“Esta es una universidad de más de 100 años, donde concurren más de 65 mil estudiantes, todos los años ingresan más de diez mil alumnos, es un gran desafío lograr el ingreso irrestricto”, dijo García. Que agregó: “También queremos elevar el nivel de nuestros docentes, para ello vamos a brindarles posgrados gratuitos”.

Informe: Gastón Godoy.

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