UNIVERSIDAD › PELIGRA OTRA VEZ LA ASAMBLEA PARA ELEGIR AL RECTOR

Elección en la UBA, episodio IV

Anoche, militantes de la FUBA ingresaron al hall de Medicina. El bloque mayoritario tratará de sesionar. Se teme que haya incidentes.

 Por Javier Lorca

Jaqueada otra vez por las protestas estudiantiles, la Universidad de Buenos Aires hará hoy el cuarto intento de elegir rector. A las 9 de la mañana, en la Facultad de Medicina, deberían empezar a sesionar los 236 asambleístas que representan a profesores, graduados y alumnos, pero las agrupaciones estudiantiles de izquierda superaron las va-llas e ingresaron anoche al hall de la facultad. Se preparaban así para obstaculizar el acceso a la reunión, en reclamo de mayor democracia en la universidad y en rechazo a la candidatura de Atilio Alterini, cuestionado por haber sido funcionario porteño bajo la dictadura militar. Como la UBA dispuso un operativo de control de la asamblea a cargo del personal no docente, se temía algún enfrentamiento de los estudiantes con los trabajadores, o aun con los asambleístas que pretendan ingresar. El propio rector, Guillermo Jaim Etcheverry, advirtió sobre el riesgo de que haya hechos de violencia.

La asamblea para elegir al rector de la universidad más importante del país viene fracasando hace casi un mes. Desde el 4 de abril, la FUBA y estudiantes de izquierda (MST, PO, Cepa y otras) tomaron tres veces el Colegio Nacional de Buenos Aires, sede original de la asamblea, e impidieron la eventual designación de Alterini, el decano de Derecho, quien es apoyado por el bloque mayoritario de radicales, peronistas y aliados de al menos ocho facultades. Si hoy vuelve a suspenderse la elección, ya no habría tiempo de convocar a una nueva asamblea antes de que el próximo lunes caduque el mandato de Jaim Etcheverry (ver “Las dos alternativas”). Además de Alterini y el actual rector, también se postulan Fernando Vilella, ex decano de Agronomía, y el investigador Alberto Kornblihtt, postulado por el espacio de izquierda y centroizquierda que reúne a las facultades de Exactas, Filosofía, Sociales y Arquitectura.

A diferencia de las convocatorias previas, ahora no sólo se cambió de sede, sino que se tomaron medidas de seguridad para restringir el ingreso. Medicina comenzó a instrumentar las medidas el viernes, cuando permaneció cerrada en forma preventiva para evitar una posible toma. Los ingresos al edificio (el acceso principal sobre Paraguay al 2100 y el ubicado sobre Uriburu al 900) estaban ayer tapiados con una empalizada de madera de unos tres metros de altura. Puertas y ventanas permanecían aseguradas también. Detrás se disponía un vallado interno y luego una mesa donde deberán acreditarse las personas autorizadas para entrar: los 236 asambleístas y sus respectivos suplentes, unos 150 invitados y la prensa. Según se explicó a este diario, se instrumentó “un sistema de puertas secuenciales. Si es desbordado el primer vallado, se van a cerrar automáticamente las demás puertas”.

El “operativo de seguridad” generó malestar en algunos sectores de la facultad. La gremial docente de Medicina (AGD) denunció mediante un comunicado la “cuasi militarización de la facultad destinada a amedrentar a la comunidad universitaria... La única justificación para montar semejante operativo es el carácter antidemocrático de la asamblea”.

Al margen de las cuestiones logísticas, pese a las múltiples reuniones realizadas para acercar a las partes y hallar una salida a la crisis institucional, el único acuerdo político alcanzado por los diversos grupos de la UBA es el de abrir el debate sobre la reforma del estatuto universitario. El punto fue incluido en el temario propuesto a la asamblea. Aunque casi todos los sectores concuerdan en que hay que revisar las normas vigentes, para el bloque mayoritario hace falta “una actualización”, mientras que el espacio progresista aspira a “una profunda transformación”.

Tras el acto realizado ayer en la Plaza de Mayo por el Día del Trabajador (ver página 6), estudiantes de izquierda llevaron sus reclamos hasta Medicina. Pasadas las 20 de ayer, ya obstruían las entradas. Agustín Vanella, dirigente de la FUBA, anunció: “El objetivo de la vigilia será impedir que se haga la asamblea antidemocrática que intenta elegir como rector a un candidato autoritario como es Alterini... Nuestra intención es lograr la democratización de los órganos de gobierno de la universidad”. El propósito no explicitado de la FUBA es seguir tensando la situación y que el futuro rector se vea obligado a pagar el costo político de llamar a la policía para garantizar la sesión.

“Está todo en el aire, no sabemos qué puede pasar”, admitió un decano, en diálogo con Página/12. “Mucho depende de cuánta gente logre movilizar la izquierda. No creo que sean tantos como para obstruir las múltiples entradas a Medicina”, estimó un asambleísta radical. Es que a la facultad se puede entrar por los dos ingresos mencionados y también a través de las facultades de Odontología y de Farmacia, que comparten la misma manzana. “La FUBA no va a poder tomar Medicina. A lo sumo bloquearán el acceso principal. Pero, de alguna manera, vamos a entrar –dijo otro asambleísta del bloque mayoritario–. Después veremos qué hacen el rector y los decanos que están con Kornblihtt.” Estos últimos ratificaron su interés de entrar en la asamblea, “pero por la puerta principal”. En ese contexto, la incógnita es si el bloque de radicales, peronistas y aliados –que tiene quórum propio– podrá o querrá elegir al rector sin la participación de los grupos opositores. Eso, en caso de que la izquierda estudiantil triunfe en su pretensión de impedir el acceso.

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