VERANO12

Hebe de Bonafini X Gerardo Yomal

20 años en el espejo: Los reportajes de Página/12 que testimonian dos décadas de la cultura, la sociedad y la política argentinas

 Por Gerardo Yomal

Publicado el 27 de octubre de 1988

¿Cómo está el ánimo de las Madres? ¿Han bajado un poco los brazos después de chocar siempre con las mismas paredes?

–No, estamos realmente bien, fuertes, trabajando en lo que creemos y haciendo giras por todo el país. Venimos de recorrer 1800 km por la cordillera, estuvimos en el cordón industrial de Rosario invitadas por los sindicatos de algunos lugares y, en otros, convocadas por la CGT. Esto representa un crecimiento porque no sólo nos ven como madres sino como mujeres políticas; ya dejamos esa etapa en que únicamente pedíamos por nuestros hijos. Hoy estamos luchando junto a nuestro pueblo, con los mismos pedidos y reivindicaciones.

–A propósito de que usted menciona al sindicalismo como anfitrión de las Madres en algunas ciudades, seguramente recordará cómo en una oportunidad desde la CGT se las agredió...

–... Nada que ver con los burócratas, a los que nosotros criticamos permanentemente.

–Mi pregunta apuntaba a conocer si ustedes vislumbran un cambio en la dirigencia sindical con respecto al tema derechos humanos y Madres de Plaza de Mayo.

–Hay en algunas CGT posturas más amplias, donde confluyen distintos partidos políticos y no sólo el peronista. Nosotras somos conscientes de que tenemos que combatir a la burocracia sindical que hizo desaparecer a nuestros hijos cuando eran trabajadores o delegados sindicales.

–Se ha creado en la CGT una secretaría de derechos humanos. ¿La considera como algo meramente formal o realmente cumple un rol positivo?

–Lo que pasa es que esa secretaría está plasmada casi en una sola persona, que es Ricardo Pérez, hombre honesto que ha trabajado bien, pero la secretaría de derechos humanos de la CGT no cumple con el rol que debería cumplir. Esta debería denunciar todo tipo de violaciones, estar permanentemente en la calle y la secretaría está muy enquistada en la CGT. Además, no es bueno que la CGT sea peronista porque un organismo de este tipo tiene que tener el compromiso de defender a todos por igual. La CGT todavía tiene una deuda enorme con los desaparecidos, con los presos políticos y, en definitiva, con el país, en cuanto al reclamo que debían haber hecho cuando se empezaron a llevar a los nuestros. Ojo que también nos pareció excelente que se parara el 12 de septiembre cuando los trabajadores fueron agredidos. Ojalá mantengan esta actitud de reaccionar frente a secuestros, muertes, torturas y agresiones a trabajadores.

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