Desde Barcelona
El maneki-neko me mira, impávido todavía, desde el estante de la biblioteca en el que vive desde que lo trajimos.
Mi padre, el Capitán Soriani, me enseñaba a jugar al fútbol cuando yo tenía unos cuatro años. Esa es la primera postal de mi infancia.
El Skype se abre como una flor galáctica y un sonido como de goteo
El coronavirus es una desbocada presencia de la Muerte. Todos sabíamos que íbamos a morir. Pero ahora no sólo sabemos la inminencia de la muerte, sino su causa.
Este año pasamos un 24 de marzo extraño como todo lo que pasa, pero logramos darle la espesura de la conciencia, que es la base de la memoria.
Vengo de una generación signada por décadas de aparentes o reales derrotas más o menos cercanas. Donde parecía que había certezas inmutables y definitivas. Victoriosas.
CORO 1.
Desde París
Hace más de un año, cuando campeaba el gobierno de Macri y no sabíamos que iba a ser derrotado electoralmente, circuló una remera o una frase que se asentó también en remeras: harta de mantener che
I
En esta furia mediática propia del coronavirus, en este tiempo histórico único y pandémico que nos toca vivir, en esta cuarentena sanitaria y por decreto, empecé a leer Huesos desnudos, de E
El filósofo surcoreano Byung Chul-han plantea la necesidad algo cándida de recuperar el concepto platónico de “vida contemplativa”, reemplazada hoy por la absolutización del trabajo en la que todo
El hombre que mueve montañas comienza cargando pequeñas piedras.
Desde Madrid y Barcelona
No es que no se haya hablado del exilio; se lo ha hecho de mil maneras y desde hace milenios y siempre queda algo por decir.
al Aleman Gall, in memoriam
¿Qué es lo realmente necesario y por qué esas necesidades cambian a través de los tiempos? Nuestros padres necesitaban dos o tres cosas básicas, nosotros una centena.
“Vivir es una invención arrancada del terror”, escribe Anne Dufourmantelle (París, 1964).
Bocaccio la tenía clara cuando los personajes de su Decamerón huyen de ciudades y pueblos y se aíslan en el campo.