No todos los westerns son buenos. Hay muchos malos o intrascendentes.
Cerca del año 82 fuimos arreados, a través del Sindicato de Músicos, hasta Sadaic, donde rendiríamos el examen para entrar y pertenecer.
La mejor palabra es hechizo. Eso de lo que acusaban a las brujas.
Qué gusto. El amor terminará por matarlo, decía mamá. Algo de razón tenía, ella, siempre tan atenta a mis desdichas y desenlaces.
Los recientes reveses de la izquierda latinoamericana han llevado a cuestionamientos respecto a las políticas de alianza que volvieron posibles los gobiernos antineoliberales.
Quien se aburre en una fiesta está escuchando la música que los otros bailan.
Según una serie de intelectuales de origen británico, al menos en su gran mayoría, el capitalismo en su etapa algorítmica y megaconectada financieramente ha producido un colapso antropológico donde
Lo confieso. Soy un machirulo. O por lo menos un varón heterosexual en crisis.
Mi abuela Sara nació en Jedwabne, Polonia.
Era tan absurdo que tenía que ser cierto. Las dos veces que estuvimos con Ernesto en Nueva York estuve muy cerca de conocerla.
Desde Barcelona
El 8M fue la cita esperada, por la que trabajamos durante meses, por la que nos organizamos desde hace décadas.
Después de que estalla la llamada “revolución mexicana”, seguida por varias otras en diferentes lugares del mundo, en particular, quizás la más resonante, la “rusa” (de la que se cumplen cien pertu
Las zonas tenebrosas que atraviesa la realidad de las mujeres desde hace siglos también alimentan las historias de ficción, sumergida en los acontecimientos la imaginación no puede ignorarlas.
Por Jorge Halperín
Vístase de rosa, póngase un sombrero de piel de conejo si es invierno, o uno con plumas si es verano, medias de colores que no combinen, y salga a la calle. ¿No se anima?
La frase, como bien sabemos, la he resucitado de las alternativas estadounidenses en sus luchas políticas cuando Bill Clinton se oponía a Bush. Y se escribía: “Es la economía, estúpido”.
I. Lo he dicho mal. Lo he anulado. Lo he quitado de la claridad, para ocultarlo. Y me he reído. Y me he condenado.
La cocina siempre tiene sus secretos.
1947, ¡victoria! Termina nuestra lucha. Tenemos en la mano la ley que nos declara seres humanos, la ley que establece nuestro derecho al voto en los comicios, iguales a los hombres. ‑¿Ustedes?