Olvidé contar que mi jardín se ve desde la esquina, por el verde que sobresale. Es el único que queda en la cuadra. Y en la siguiente. Lástima que desaparezcan del barrio.
Desde Barcelona
Un niño de nueve o diez años dobla la esquina, corre a todo lo que dan sus piernas y de pronto se detiene. Mira hacia atrás, parece asustado.
El anuncio era tentador: “Sea usted el detective y gánese una espléndida motocicleta participando en el gran concurso policial de Patoruzito”. Aceptaron el desafío más de 20 mil lectores.
En la historia de la literatura hay frases que insisten y resisten. Incluso aquellas que no están en los libros. Basta citar: “Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos”.
Yo no fui criado en un hogar peronista de cepa pura.
“El club” es una institución apenas social, no deportiva y tampoco cultural, reducida a esas dos palabras que ocupan un lugar en la memoria barrial, cuando la ciudad se extendió más allá de los per
Hace tres meses conocí a Istar en Tiflis --capital de Georgia--, una iraní fan del cineasta Abbas Kiarostami y ella misma actriz.
Una tarde de enero de 1991, en un hotel de la ciudad de Trinidad, en Cuba, escuché a los jurados de Novela del premio Casa de las Américas reírse a carcajadas.
Cuando la radio era mucho más que un medio de comunicación, existieron programas que lograron permanecer en el inconsciente colectivo no sólo de sus oyentes, también quedaron grabadas algunas de
¡Qué mundo extraño! Tuve que levantarme y escribir en el borrador antes de que despertase.
Un Himno no es simplemente un tema musical, menos aún lo es un Himno nacional.
No sabías cuánto tiempo había esperado el tranvía esa mañana, ni cuántas chicas seguían sus puntadas en el taller para aprender a bordar.
A don Borges el pan del premio Nobel se le quemó, una y otra vez, en la puerta del horno. El Sumo Ciego se divertía con esa frustración anual.
Ese treinta y uno de diciembre me quedé en el departamento de Natalí, mientras ella se fue a trabajar. Antes habíamos discutido.
Todavía recuerdo aquella llamada. Eran tiempos en que se hablaba más por teléfono que ahora. Fue entre fines de abril y principios de mayo de 2013.
Providence es una ciudad en Rhode Island, costa este de los Estados Unidos, la zona del país que con más habilidad esconde la pobreza.
Me pregunto cuántos de nosotros trabajamos en busca de un lugar que ya no existe más. Antes, uno escribía un libro, lo mandaba a la editorial y se sentaba a esperar.
Es lunes temprano. Circunvalación es la mejor opción para todos los que quieren saltearse la maraña de la ciudad: semáforos, colectivos, escuelas, cortes, radios FM.