CULTURA DIGITAL › DURANTE EL LANZAMIENTO MUNDIAL DEL IPAD 2 REAPARECIó STEVE JOBS

Bajo el fantasma de Android

El iPad 2 llega a un precio demasiado bajo para no perder terreno ante Android. Además, por su propuesta de suscripción para contenidos, Apple está en la mira por posibles prácticas monopólicas.

 Por Mariano Blejman

Un 33 por ciento más delgado y un 15 por ciento menos pesado. El chiste que recorrió Twi-tter el miércoles durante la presentación del iPad 2 era que el anuncio sobre las nuevas características de la tableta de Apple se refería en realidad al propio Steve Jobs, reaparecido después de haber anunciado una licencia por enfermedad. Pero más allá del humor virtual y viral, y de la impactante presentación mundial de este producto que ya tuvo 15 millones de compradores y que posee el 85 por ciento del mercado mundial de tabletas, la actualización del iPad 2 pretende erradicar a la competencia antes de que esta empiece a levantar cabeza. La experiencia de la guerra con Android le sirvió a Apple como aprendizaje: la notable visión de futuro de Jobs, junto al modelo de negocio centralizado y verticalista, le permitieron inventar el futuro en 2007 cuando lanzó el iPhone al mercado. Pero justamente ese modelo cerrado hizo que Android –el sistema operativo abierto de Google– ganara lugar y terminara dejando al iPhone en segundo lugar. Android está apoyado por Motorola, Samsung y HTC, y ya manejan en Estados Unidos el 29 por ciento del mercado de teléfonos inteligentes, mientras que iPhone y BlackBerry están detrás, con el 27 por ciento, según los números de enero de Nielsen.

Esta vez, el iPad 2 mejoró, básicamente, sus características más débiles, como su peso, su velocidad; incorporó dos cámaras de video y su funda “inteligente”. Apple escuchó las críticas como es la incapacidad de ser un productor de contenidos. Con la rápida actualización, pretende noquear a la competencia antes de que ésta intente levantarse. Es evidente que, tal vez por primera vez en su historia, la obsesión de Apple sea no sólo mantenerse en una franja de consumo de elite sino convertirse en un producto masivo, al menos para los usuarios del primer mundo.

El precio de 500 dólares en Estados Unidos es un indicador: el lanzamiento del iPad 2 está en el mismo valor que tenía su anterior versión. Apple suele decirles a sus inversores que no pueden crear computadoras por debajo de los mil dólares. Fue una sorpresa el precio del primer iPad en Estados Unidos (aunque llegó notablemente más caro a la Argentina, a 800 dólares), y es una sorpresa el precio del nuevo iPad. De hecho, el resto de las tabletas presentadas en el Mobil World Congress en Barcelona jamás llegan a ese precio. La Xoom de Motorola se vende en Estados Unidos a 730 dólares, la Galaxy Tab (con una pantalla de 7 pulgadas, contra las 10.1 del iPad) cuesta 600 dólares. Uno de los motivos está en la cadena de distribución: Apple tiene sus propias tiendas de ventas de productos que han permitido saltear intermediarios. Pero ese es tal vez el motivo menos impactante.

Como empresa integrada verticalmente, Apple diseña en su totalidad sus productos terminados, así como también el modelo de negocio que esconde detrás: Apple desarrolló la tienda de compra on line de música iTunes, el iBook de libros y el App Store de aplicaciones que está cautiva de sus propias invenciones. Es decir, para comprar oficialmente productos y servicios para los iPads es necesario estar suscripto a una cuenta de iTunes o liberar los productos (hacer un jailbreak, lo cual nunca es sencillo para usuarios finales) y usar servicios ilegales.

El chip es de Apple, la placa de video es de Apple, el sistema operativo es de Apple y no necesita pagarle a nadie por ello. Pero, sobre todo, el modelo de negocio también es de Apple. En cambio, Motorola, Samsung y HTC tienen que negociar con terceras partes el uso de sus sistemas y su tecnología, y Google también tiene que negociar con ellos para que instalen sus productos. La presunción es que Apple está subsidiándose a sí misma para mantener el monopolio en el mercado de las tabletas. “Nosotros pensamos que 2011 va a ser claramente el año del iPad 2”, dijo Jobs.

Hay un ejemplo claro: mientras las ventas de los diarios en papel siguen cayendo en el mundo, a mediados de febrero Apple lanzó un servicio de suscripción para diarios y revistas a través de App Store. Es decir, aquellos medios que hasta ahora venden sus aplicaciones individualmente (The New York Times, Wall Street Journal, The New Yorker, entre otras) podrán ofrecer un sistema de suscripción a sus lectores. El primer diario en usar ese modelo fue The Daily, un periódico electrónico de Ruper Murdoch diseñado para iPad. Pero Apple cobrará el 30 por ciento del costo de la publicación a quien use el servicio. Es decir, con un mercado concentrado y una penetración del 85 por ciento de los iPads, los diarios tendrán que rendirse a sus pies y Apple se quedará con el 30 por ciento del negocio mundial de las publicaciones digitales pagas, siempre y cuando sea Apple el que consiga sus clientes.

El sistema de suscripción de Apple permitirá bajarse los “diarios” con la cuenta de iTunes y, según había anunciado Jobs, “nuestra filosofía es simple, cuando Apple trae un nuevo suscriptor compartiremos un 30 por ciento de las ganancias. Cuando sea el editor quien traiga un nuevo o existente suscriptor, el editor se quedará con el 100 por ciento de las ganancias”. Según había dicho Jobs: “Lo único que pedimos es que si un editor hace una oferta de suscripción por fuera, la misma oferta sea hecha a través de la aplicación”. Otra parte de la discusión entre Apple y las compañías de contenidos ocurre por los datos de los suscriptores. Los editores quieren tener acceso a esos datos para poder vender publicidad, mientras que Apple no está dispuesta a dar demasiada información. Según The Wall Street Journal, este modelo de suscripción podría abrir la puerta a una demanda de las corporaciones editoriales por monopolio.

Un día después, Google lanzó One Pass, su propio sistema de suscripción para diarios y revistas, donde anunció que su intención es quedarse con el 10 por ciento del costo de los productos. El servicio de One Pass podrá usarse también desde teléfonos inteligentes, tabletas y webs. Inicialmente estará disponible para editores de Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Alemania y España. Podrán pagar tanto pequeños montos por pequeños artículos hasta suscripciones anuales. Como suele ser el resto de su filosofía, el modelo de Google es un tanto más libre que el de Apple, donde no queda claro si los diarios para iPad podrán también ser leídos en iPhones o iPods. Los diarios Daily Mail, El País, Die Welt and Bild y el sitio Tomorrow Focus ya anunciaron estar trabajando con One Pass. Con la experiencia de Android en sus espaldas, Apple sabe que su modelo verticalista de jugador dominante se desmorona ante las plataformas abiertas. Y su estrategia para evitarlo suena simple: velocidad y precio.

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