DEPORTES › OPINIóN

Otra decisión desacertada en Núñez

 Por Adrián De Benedictis

La designación de Leonardo Astrada para que se haga cargo del plantel de River resulta curiosa. Si bien el técnico tiene gran aceptación entre los hinchas, Astrada es el mismo que no pudo detener la caída del equipo en el 2005 y dejó su cargo luego de una goleada histórica ante Banfield, precisamente en el vestuario del conjunto del sur. El máximo dirigente del club, José María Aguilar, siempre tuvo a Astrada entre sus preferidos, pero aquella decisión del ex volante cayó muy mal en la intimidad de la dirigencia. Por ello, que esta Comisión Directiva decida ahora contratarlo nuevamente no deja de sorprender.

Como Aguilar está esperando solamente que transcurran los dos próximos meses para abandonar su cargo, determina la elección de Astrada sin considerar lo que pueda suceder en diciembre. Para esa época, y a pesar de que Astrada firmó su vínculo por 15 meses, el flamante entrenador podría quedarse sin trabajo si así lo dispone el nuevo presidente del club. En ese caso, Astrada no podrá revertirlo y sólo tendrá que aceptarlo y despedirse del plantel. A esa altura, Aguilar estará en su casa observando cómo se desarrolla esa situación.

Es extraordinario que se insista en que Astrada mantiene el consenso de la mayoría de los candidatos a presidente, teniendo en cuenta que existen cerca de diez hombres que pretenden quedarse con el trono tan ansiado. Y si bien Astrada puede estar en la consideración de algunos como uno de los probables, nadie se hará responsable al final del Apertura si River termina entre los últimos del torneo, como sucedió el año pasado; no clasifica a la Copa Libertadores de 2010 y su promedio compromete la participación del equipo en Primera a partir de junio del año que viene.

En medio de determinaciones desacertadas, ésta de comprometer a un técnico por aquel período parece una más en el presente de River. Si bien pocos entrenadores –Omar Labruna fue la excepción– hubieran aceptado arribar por sólo dos meses, asegurarle a Astrada que se le respetará la firma resulta una utopía. Como ni siquiera Aguilar está en carrera para continuar, Astrada no podrá irse por decisión propia en respaldo al presidente que lo contrató. De la misma manera que lo hizo Fernando Gamboa en Newell’s, cuando Eduardo López perdió las elecciones en 2008, y el ex defensor lo acompañó en el sentimiento.

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