DEPORTES › OPINION

Menos equipos, más polémica

 Por Pablo Vignone

Abogado del regreso de los torneos largos durante buena parte del 2010, Julio Grondona sorprendió sobre el cierre del año dando marcha atrás y defendiendo la actual longitud de los campeonatos oficiales. ¿Habrá tenido ese giro algo que ver con la tendencia actual en la FIFA, de la que es vicepresidente? El titular de la entidad, Joseph Blatter, pidió ayer reducir el tamaño de las Ligas europeas a través de una disminución de los equipos que participan. “A mi juicio, y (el presidente de la UEFA) Michel Platini está de acuerdo, las ligas son demasiado largas, porque hay demasiados equipos, demasiados partidos”, dijo el suizo en una entrevista que publica la página web de la FIFA.

“Un campeonato de 20 equipos necesita 38 partidos, más las copas nacionales, las copas de Liga, etcétera. Hay un conflicto de intereses entre las selecciones nacionales y los clubes sobre este punto –agregó Blatter, para el que los clubes que se quejan de las lesiones que sufren sus jugadores cuando actúan con sus selecciones deberían mirar primero hacia dentro–. Algunos se quejan de que los jugadores se cansan o se lesionan. Eso no es por culpa del calendario internacional. En suma, es una cuestión que merece discutirse.”

Parece contradictorio que el titular de la entidad que promueve el desarrollo del fútbol en el mundo sugiera que hay “demasiados partidos”. Probablemente se refería a partidos cuyos beneficios la FIFA no controla.

Si el regreso de los torneos largos en la Argentina ha vuelto a estar en tela de juicio, la reducción de la cantidad de equipos es una auténtica quimera. Algunos clubes históricos del fútbol argentino ya no son habitués de la Primera (Ferro, Atlanta, Chacarita, Platense), mientras que otros más recientes (Arsenal, Tigre) se asentaron en la división mayor. El Metropolitano de 1977, el torneo más largo de la historia de AFA, tuvo 23 equipos. Pero hace tres décadas que en Primera juegan solo 20 conjuntos.

La ecuación entre el fútbol metropolitano y el del interior del país, que se resolvió durante casi 20 años (de 1967 a 1985) con torneos de varias zonas (con hasta 40 equipos), se zanjó casi definitivamente agregando una categoría profesional, la B Nacional, entre las tradicionales Primera A y Primera B (que pasó a llamarse Metropolitana). Los torneos Argentino (A, B y C) tratan de absorber el exceso de clubes del interior que pugnan por competir en Primera.

Por supuesto que a la FIFA le conviene más que al fútbol la reducción de los equipos participantes. Con torneos más cortos, aunque las copas europeas (gestionadas por la UEFA) sigan existiendo, habrá más calendario para amistosos internacionales, de los que se benefician las asociaciones nacionales, en general usufructuando el capital de los clubes, los futbolistas.

Si un delicado conflicto a resolver en el futuro del fútbol es el adelantamiento del Mundial 2022 de Qatar de junio a enero (para evitar jugar los partidos con 50 grados de temperatura), el acortamiento de los certámenes podría facilitar la cuestión: las Ligas deberían entonces iniciar su receso invernal aproximadamente en noviembre. ¿Los clubes entregarán mansamente los redituables partidos de fin de año?

“Las cosas que ocurren en la FIFA son un escándalo. Todo indica que una candidatura para organizar un torneo solo tiene éxito si se hacen pagos adicionales por debajo de la mesa. No basta con pedir la renuncia de Blatter. Después vendría otro que no es mejor. La FIFA tiene que modificar todo el sistema. Es tiempo de que federaciones fuertes como las de Alemania, Inglaterra, España o Francia empiecen una limpieza radical.” Lo denunció Uli Hoenness, el presidente del Bayern Munich, uno de los más grandes clubes de Europa. En año nuevo, la puja continúa siendo la misma.

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