DEPORTES › FEDERICO VILLAGRA, SUPERCAMPEON DE RALLY, Y EL DESAFIO DEL DAKAR 2015

“Nunca sabés si vas rápido o despacio”

El cordobés se lanza a su segundo Dakar después de haber sido 12º en la edición de este año, con el desafío de la velocidad y el ritmo por sobre la dictadura de los caminos. “Corrés el riesgo de lastimarte o de que se te vaya la punta.”

 Por Pablo Vignone

A los 45 años, Federico Villagra sigue siendo el mejor corredor de rallies de la Argentina. Con cerca de 20 títulos argentinos en la especialidad, la chance de poder lograr un título más este domingo en el Rally de San Luis, más dos cuartos puestos en rallies por el campeonato mundial, acusa pergaminos suficientes para enfrentar su próxima aventura: el Dakar 2015, que comienza el 3 de enero en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. “¿Locura? Locura es la de los que lo corren en motos o en cuatriciclos, que se pasan todo el día arriba de la máquina”, acota el cordobés, que en sus comienzos en los deportes mecánicos ganara seis títulos argentinos de motocross y supercross. En este Dakar conducirá una camioneta Ford Ranger 4x4 del equipo South Racing YPF Competición, equipada con un motor Mustang de 5 litros y un tanque de combustible de 500 litros de capacidad.

Villagra hizo su primer Dakar a comienzos de año, con el equipo Mini, el más fuerte de la prueba, con Jorge Pérez Companc como navegante. “A mí me divirtió –asegura–. Ojo, cuando terminás el Dakar decís ‘no lo corro más’, no querés saber más nada. A los meses se te va pasando, se borran las penurias y quedó lo bueno.” En su debut en el rally más exigente del planeta acabó en un honroso 12º puesto final. “No sufrí tanto, nunca terminé una etapa después de las cinco o seis de la tarde, dormía en hoteles, pero aun así varias veces me pasó que me quería ir, especialmente cuando se me rompió el electroventilador y tuve que hacer 300 kilómetros con un auto que se hervía, pidiéndoles agua hasta a los camiones que me pasaban.”

Los malos momentos quedaron atrás y Villagra afronta un desafío muy distinto al que domina habitualmente. “El atractivo de este rally es encontrar el ritmo justo, porque nunca sabés si vas rápido o despacio”, asegura a Página/12. “Corrés el riesgo de lastimarte porque vas demasiado fuerte o de que se te escape la carrera porque no vas lo suficientemente rápido.” Para Villagra, ese atractivo supera a la obligación de conducir sobre diferentes superficies. “Este año no tenía idea ni de qué ritmo llevar ni cómo buscar los límites, y un par de veces mi navegante tuvo que tranquilizarme para no golpearnos. Fui corriendo día por día.”

El cordobés tiene claro su nuevo plan de carrera: “Hay que meterse de entrada entre los primeros diez y largar ahí, porque venir en la tierra del pelotón hace que la carrera se te vaya escapando. Los primeros tramos en Argentina son mejores para nosotros, porque es mucho más cómodo manejar en la montaña que en la arena, que es el terreno predominante en Chile; cuando entrás a los médanos se te complica, aunque este año me defendí bien en ese terreno”.

Con el objetivo de ser Top-10 cuando el Dakar termine en Tecnópolis, el 17 de enero, Villagra llevará como navegante a su amigo Andrés Memi, contra quien corría en moto tres décadas atrás, y que ya lleva varios Dakar de experiencia, sobre motos e, inclusive, camiones. “Necesitás a alguien de confianza arriba del auto para una carrera tan dura, porque hay momentos en que, a causa del estrés, terminás a las puteadas. Después te reís, pero el momento hay que pasarlo.”

–¿Agregará el domingo en San Luis un nuevo título argentino a su currículum?

–Tengo chances, sí. A mí me hace bien saber que me subo al auto y puedo pelear la punta. Eso me deja satisfecho.

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El navegante Andrés Memi, la camioneta Ford y el piloto Federico Villagra.
 
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