DEPORTES › CUENCA CAYO EN MOSCU

Ganó la potencia

 Por Daniel Guiñazú

La potencia volvió a ganarle la pelea al boxeo. Y el invicto ruso Edward Troyanovsky volvió a ganarle al chaqueño Cesar Cuenca, ahora por nocaut técnico en el 7 round y retuvo por primera vez el título welter junior de la Federación Internacional. La historia se reescribió casi calcada ayer en Moscú. Y como en la primera versión del pleito en noviembre pasado, en el duelo de los zurdos, a la larga Troyanovsky hizo valer el poderío de sus puños. Sobre todo el de una izquierda ascendente, lanzada casi a la carrera, que estremeció a Cuenca cada vez que le llegó y que lo mandó dos veces a la lona en los rounds 4 y 6, antes de que en el 7, el rincón retirara al chaqueño del suplicio.

Cuenca (63,400) hizo lo que pudo. Y fue poco. El vigor de un boxeador lento, mecanizado pero fortísimo le resultó insoportable. Y de nada valieron su agilidad y la velocidad de sus piernas para circular por el cuadrilátero. Cuando pudo prenderlo con su zurda en uppercut, Troyanovsky (63,100) lo sacudió como si fuera una marioneta a la que le cortaron los hilos.

Al igual que la primera, la pelea favoreció al chaqueño en los tres primeros asaltos, cuando mal que mal pudo imponer su mejor línea y su agilidad. Pero de la 4 vuelta en adelante, también al igual que la primera, Troyanovsky se fue agigantando en paralelo al empequeñecimiento físico y espiritual de Cuenca. La primera caída en ese round, dio la pauta de que el chaqueño estaba en dificultades, no podía aguantarle la pegada. La segunda, ya en el 6, le dio a la derrota, casi el carácter de inevitable.

Cuando salió al 7 Cuenca manaba sangre abundante de la nariz y ya estaba quebrado psicológica y emocionalmente. Troyanovsky no dejó pasar la oportunidad, le hundió un potentísimo gancho de izquierda a los planos bajos y Cuenca, tras escupir el protector bucal se fue a su rincón, donde luego de un breve diálogo, su técnico Mario Tedesco decidió retirarlo. Nada más quedaba para hacer.

A los 35 años, habrá que ver si a Cuenca se le presenta una nueva oportunidad de pelear por una corona del mundo. Su estilo hábil pero escasamente rudo (sólo dos veces ganó por fuera de combate) no resulta seductor para quienes mueven el gran negocio del boxeo mundial. Y tal vez tampoco lo motive continuar peleando en el plano local por pagas magras y ante escaso público. Merece otro final Cuenca. Ayer un tanque ruso lo pasó por encima.

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