DEPORTES › A PROPOSITO DEL RIESGO DE QUE NO SE INICIEN LOS CAMPEONATOS

Si no hay fútbol, ¿qué van a vender?

La amenaza está latente. Si los clubes del Ascenso no reciben más plata del Gobierno, no arrancan los torneos. Podrían plegarse los de Primera con sus jugadores a la cabeza. Mañana habrá una reunión clave.

 Por Gustavo Veiga

Armando Pérez, el día que asumió la presidencia de la Comisión Normalizadora de la AFA, con el apoyo del macrismo.
Imagen: Télam.

Desde aquel 3 de diciembre de 2015 cuando la AFA votó mal y contó peor (la elección del 38 a 38 que la partió a la mitad), la situación del fútbol nunca dejó de agravarse. Se programaron combates a varios rounds entre Tinelli-Segura; Moyano-Angelici; Tinelli-Moyano o Angelici-Tinelli pero nunca pasaron de escaramuzas. Ninguno se pudo arrogar el triunfo. De ese torneo entre dirigentes declarado desierto sacó provecho el gobierno de Mauricio Macri. Le impuso condiciones a los clubes y hasta a la propia FIFA para nombrar una comisión normalizadora a piacere. Tampoco supo o no quiso resolver la crisis porque tiene un objetivo a mediano o largo plazo: abrirle las puertas del fútbol a las sociedades anónimas. En ese campo de disputas hoy ya no está en juego la institucionalidad. Ni siquiera la indescifrable organización de los campeonatos. Lo que está en riesgo es el producto que se intenta vender a una poderosa cadena estadounidense: el torneo de Primera. También corren peligro los demás, de la B Nacional a la D, pasando por los del Interior, aunque estos les importan muchísimo menos a los inversores.

Organizados y en defensa propia, los clubes –desde Nueva Chicago a Sacachispas y Almirante Brown a Yupanqui– salieron a quejarse bajo la consigna: “No maten al Ascenso”. También prometieron una marcha a la Plaza de Mayo para hacerla completa. El fútbol tendría su cabildo abierto en el gran escenario de las movilizaciones populares. Algo impensado, con casi nulos registros. A no ser por la marcha que más de cien mil hinchas de San Lorenzo hicieron el 8 de marzo de 2012 para pedir en la histórica plaza por el regreso a Boedo.

Aunque hable de la muerte, un concepto de Dante Panzeri está más vivo que nunca. El periodista escribió sobre la defunción de los ejemplos. Esos que en el fútbol escasean, donde nadie da el ejemplo. Ni el presidente de la Comisión Normalizadora de la AFA, Armando Pérez, ni tampoco el referente del Ascenso que más se lee o escucha en los medios: Claudio “Chiqui” Tapia. Se los menciona porque representan las dos posturas diferentes de un conflicto que se acerca a los nueve meses.

Pérez, un empresario concursado en su principal compañía (TSU Cosméticos), es también representante en la Argentina de todos los productos de la NBA. Sabe bien lo que es tener decenas de juicios en contra. Levantó la quiebra de Belgrano de Córdoba, pero todavía acumula varias demandas en su sociedad comercial. Con la AFA le pasa otro tanto. Convive con serios problemas de caja y centenares de pleitos judiciales.

La semana que se fue, Pérez le colocó una lápida al Fútbol para Todos que tiene plazo fijo. Dijo que no existirá más desde enero del año próximo. También emplazó a quienes lo critican cada vez con mayor dureza: “los dirigentes del ascenso tienen una posición política porque la solución está. Ya conversé siete u ocho veces con todas las divisiones. Los presidentes y vicepresidentes están de acuerdo con las propuestas, les dimos lo que podemos distribuir y les prometí una gestión con el gobierno, pero con condicionantes”.

Decidido a jugar fuerte, ventiló un hecho que existió durante la Copa América Centenario de Estados Unidos: “no tienen vocación. Dicen que se ocupan de las cosas, pero en la Copa América gastamos 400 mil dólares en contratar un avión, cuando había otro, y era plata de la AFA y la gastamos alegremente; están equivocados”. Cuando Pérez acusa a los dirigentes de tener una posición política –como si él fuera una carmelita descalza– alude a Tapia. El presidente de Barracas Central, un club de la tercera categoría que tiene uno de los presupuestos más altos para mantener a su equipo profesional. A un solo jugador, con varios equipos y goles en sus alforjas, le pagará un salario mensual que ronda los 140 mil pesos. El 20 de julio pasado, en esta misma sección se escribió sobre el hecho: si hay escasez de dinero en el fútbol, que no se note.

Tapia, quien es yerno de Hugo Moyano, le dijo al sitio Mundo Ascenso: “Necesitamos saber con qué fondos vamos a contar y cuánto vamos a cobrar. No podemos empezar hoy con un 40% menos que en mayo. Es una locura. Tenemos que encontrar la solución que esté a la altura de las circunstancias”. Al referente de las categorías más chicas le atribuyen la campaña en que se involucraron varios futbolistas de Primera con carteles que dicen “No maten al Ascenso”. Uno de ellos es Carlos Tevez, cuyo hermano Miguel –volante, ex Alvarado de Mar del Plata– se sumó esta temporada a Barracas Central.

Tevez (Boca), Cuesta (Independiente), Mercier (San Lorenzo), Acosta (Lanús), Erviti (Banfield), Aguirre (Temperley), Chiarini (Sarmiento) y hasta Wanchope Ábila desde Brasil (juega en Cruzeiro) son apenas algunos de los profesionales de Primera que se mostraron con la consigna en una foto. Varios de ellos debutaron en clubes del Ascenso. La campaña se volvió viral y es una señal concreta de que los planteles de la máxima categoría del fútbol argentino podrían no presentarse a jugar el torneo que comienza el fin de semana próximo. Una reunión a instancias de Futbolistas Argentinos Agremiados se realizará mañana para discutir cómo termina esta crónica de un paro anunciado. Los clubes del Ascenso ya lo ratificaron. Si se suman los de Primera División, la Comisión Normalizadora quedará con su credibilidad a la miseria. Si no aparece la plata, no hay juego. Entonces el fútbol se verá atrapado otra vez por la fuerza centrífuga de sus problemas.

Un grupo mediático extranjero que solo o asociado con capitales locales no termina de armar su futuro negocio. El gobierno nacional que no paga lo que le pide el fútbol pero exige cobrarle el tarifazo. Una AFA que dice no tener dinero para abonarles a sus clubes. Dirigentes que no les cumplen a sus planteles porque no cobran los derechos televisivos. Jugadores del Ascenso que no reciben su salario hace dos, tres y más meses que no pueden saldar sus cuentas. Arbitros, personal de cancha y de seguridad, vendedores, todos los que viven directa o indirectamente del fútbol, sufren las consecuencias. El tiempo se les agota. La paciencia también.

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