DEPORTES › SAN LORENZO NO GANO, PERO ESTA CLASIFICADO

La fiesta fue para el Bambino

Héctor Veira volvió a dirigir al club de sus amores y el empate con Quilmes bastó para pasar de ronda. Ahora espera Boca.

Tuvo ribetes de fiesta la noche del Nuevo Gasómetro que fue completa y los hinchas de San Lorenzo se fueron ilusionados con lo que vendrá. No tanto por lo que desplegó el equipo en el terreno de juego como por la clasificación a la siguiente fase de la Copa Sudamericana, nada menos que para enfrentarse con Boca, sino por lo que supone el aire fresco que trae consigo un cambio acompañado de un guiño de los resultados. Héctor Rodolfo Veira volvió a dirigir al conjunto de Boedo por cuarta vez en su carrera y fue ovacionado por los hinchas, los mismos que se encargaron de empujar con sus silbidos a Néstor Gorosito y que deliraron de placer cuando el eterno Bambino aceptó el desafío de tomar el plantel a su cargo.
La alegría fue enorme aunque no completa porque le faltó el triunfo, lo que habría redondeado una noche magnífica, una vez aplacada la lluvia, la que no impidió que se congregara un buen número de fanáticos en el cemento del Nuevo Gasómetro. Y no fue triunfo por esas cosas que tiene el fútbol, y por esos dolores que sufre San Lorenzo desde que Alberto Acosta dejó las canchas: la falta de gol. Lo tuvo Germán Herrera solo ante Pontiroli a los 55, y el arquero visitante tapó; lo tuvo Romagnoli a los 72 y el palo se lo negó.
Después de haber perdido 2-0 en su cancha, Quilmes tenía la obligación de mostrarse audaz para ensayar la recuperación. Después de todo, mucho champán se descorchó en la formidable campaña 2003/2004 que desembocó en esta clasificación internacional como para quedarse afuera tras, apenas, dos partidos.
Pero el equipo de Alfaro sabía que era un invitado indeseado en una fiesta casi privada y no quiso tener el coraje de quitarle el protagonismo al equipo local. Intentó asumir cierta actitud a través de lo que producía el medio, con Bonvín y Caneo, pero la imprecisión, la falta de un ataque punzante y el acertado trabajo de la zaga local –especialmente de García– ahogaron los esfuerzos. En el complemento, Alfaro quiso cambiarle la cara a su equipo con dos modificaciones, pero aun así el local sostuvo su ligero predominio.
De la mano de Romagnoli, que buscaba generar el juego necesario para que madurada el gol, San Lorenzo buscó darle al Bambino la gracia de aquel precepto, “técnico que debuta, gana”. Siendo su primer partido y con apenas dos días de trabajo con el plantel, Veira no apostó al riesgo, una característica que, por cierto, no es atributo frecuente de sus conjuntos. En el segundo tiempo, sí, el equipo fue más generoso y fue allí que tuvo las mejores chances. No pudo ser, pero el doble cero aseguró el primer objetivo. No está mal para empezar.

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El Bambino Héctor Veira saluda a los hinchas que lo ovacionaron.
 
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