DEPORTES › AMELIE MAURESMO, LA NUMERO UNO DEL MUNDO

“Pensé en dejar y que nunca sería capaz de dar el salto”

A los 27 años, la francesa cambió su historia en la última temporada, cuando ganó dos títulos de Grand Slam y llegó a lo más alto del ranking mundial. Amante de los buenos vinos, quiere festejar en el Masters de Madrid.

 Por Sebastian Fest

Llevarse el “mejor vino” que encuentre en Madrid: ése es el premio que se prometió a sí misma la francesa Amélie Mauresmo si la semana próxima logra una buena actuación en el Masters femenino de Madrid y cierra la temporada en la cima del tenis. “Estoy segura de que tras el Masters podré encontrar en Madrid, sin duda, muy buenos vinos y disfrutarlos allí”, comentó la número uno del mundo, que está en contra de parte de las innovaciones que experimenta la WTA para hacer más atractivo el tenis. “Soy algo conservadora en cuanto al tenis, me parece que está bien como está”, reconoció la francesa de 27 años, que cerrará en Madrid el mejor año de su vida profesional: en noviembre del 2005 conquistó el Masters de Los Angeles, en enero el Abierto de Australia y en julio Wimbledon.

–Tuvo un gran 2006, pero su carrera no siempre fue tan fantástica. ¿Qué se siente al haber cambiado todo en menos de un año, al ser la número uno tras ganar el Masters en el 2005 y dos Grand Slam en el 2006?

–Es realmente increíble ver que esperé tanto para ganar un Grand Slam y que ahora tengo dos en un año. Es un gran punto de inflexión. Y haber ganado el Masters en Los Angeles fue un momento clave, el gran cambio en mi carrera. Me dije a mí misma: “Bueno, puedes ganar un gran torneo”. Mi confianza y mi consistencia subieron mucho y mi juego cambió. Estoy disfrutando mucho.

–¿Tuvo momentos en su carrera en los que dijo: “Basta, se acabó”?

–¡Claro que sí! Especialmente tras derrotas duras en Grand Slam, momentos en los que pensé que realmente nunca sería capaz de dar el gran salto. Pero esas depresiones duraban un día o dos, no más. Luego siempre fui capaz de volver al trabajo, de dar el ciento por ciento de mí, y eso en buena parte gracias a la gente que me rodea.

–Su próximo desafío es Madrid. ¿Qué sabe del torneo?

–Sé que los hombres realmente disfrutan el torneo que juegan allí. Siempre hablan de la organización, la forma en que todo funciona, la ciudad... Realmente estoy esperando el momento de jugar allí, de conocer el estadio, disfrutar la ciudad... Siempre es un momento especial, el torneo reúne a las ocho mejores del mundo, así que es exigente de principio a fin.

–¿Qué sabe acerca de los modelos recogepelotas?

–¡Ah, sí, como en el torneo de hombres con las modelos! Eso es bueno, me gusta. Es divertido y bueno apostar a diferentes ideas para promover el deporte.

–Ganó el Masters en Los Angeles, pero ese torneo nunca tuvo el apoyo del público que había en el Madison Square Garden de Nueva York...

–Sí, tuvieron problemas para atraer público, probablemente porque el tenis en Estados Unidos no es tan grande como en Europa. Es por eso que nosotras esperamos que ahora que el torneo se jugará en Madrid, la gente responda muy positivamente a nuestra presencia y a lo que seamos capaces de ofrecer.

–Usted es una gran aficionada al vino y a la buena comida... Pero, ¿cómo disfrutar de eso si se es la número uno del mundo, con todas las exigencias físicas que ello conlleva?

–Trato de asegurarme de que tras ganar algo importante me doy un espacio para disfrutar. Tras Wimbledon, por ejemplo, me compré una botella muy especial, en Ginebra, cosecha 1972. No la abrí aún, pero tengo pocas oportunidades en el año de disfrutar vinos buenos con mi grupo y con mis amigos. Pero estoy segura de que en el final de temporada, tras el Masters, podré encontrar en Madrid, sin duda, muy buenos vinos y disfrutarlos allí.

–El circuito femenino insiste mucho en el glamour, la belleza, el aspecto sexy de sus jugadoras. ¿Es bueno eso?

–Creo que sí, que es bueno que la mayor cantidad de gente posible se sienta interesada por nuestro deporte. Hay gente que se acerca por la moda, por el glamour, por el deporte... Maria Sharapova hace que un grupo de gente se interese en el tenis, Serena acerca a otro tipo de gente, y yo probablemente hago que un tercer grupo de gente se acerque. Creo que es bueno.

–Martina Navratilova suele decir que no se gana suficiente dinero en el tenis. ¿Es realmente un problema?

–Bueno, por lo que realmente estamos luchando ahora es por la igualdad en cuanto a premios entre hombres y mujeres. Otro asunto es pensar cuánto aporta el jugador al deporte para que exista y cuánto recibe realmente. Para ser honesta, no estoy muy al tanto de esos porcentajes, pero sé que en los Grand Slam realmente recibimos mucho menos de lo que les damos.

–Usted es la número uno del tenis mundial. ¿Qué cambiaría en el tenis?

–Esa es una pregunta realmente difícil. La innovación del “ojo de halcón” es buena, muy positiva para el juego, le da probablemente al tenis el atractivo que le estaba faltando en cierto modo. Pero soy algo conservadora en cuanto al tenis, me parece que está bien como está, yo lo disfruto jugando así. Si te gusta el tenis, el tenis de hoy está muy bien.

–¿Y qué opina de la autorización para que los entrenadores hablen con las jugadoras durante los partidos?

–La verdad es que no estoy muy a favor... La razón principal, lo básico en el tenis como deporte individual, es salir adelante en soledad, buscando las soluciones uno mismo. Si estás en una mala situación, debes pensar, poner las cosas en perspectiva, pensar en la táctica, que es un aspecto muy importante del tenis. Tienes que salir adelante solo y tener a un entrenador interfiriendo con eso no es muy positivo.

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Amélie Mauresmo recuperó su confianza. “Ganar el Masters fue el gran cambio en mi carrera.”
 
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