ECONOMíA › ESTA EN 3,08, COMO EN 2006

El dólar abajo

 Por Cristian Carrillo

Con más estrategia que fuerza, el Banco Central llevó ayer al dólar a los mínimos valores de diciembre de 2006, y sin utilizar sus reservas. La divisa al público se ofreció en 3,08 pesos, mientras que en el segmento mayorista operó en 3,053. La venta a futuro por debajo de los precios del billete físico sigue siendo la clave del desarme de posiciones en la moneda extranjera. El objetivo que aduce el organismo es el de “recuperar todos los pesos que salieron del sistema”. Los exportadores hicieron su aporte con un tímido ingreso, mientras que las empresas buscan abastecerse de pesos para afrontar cargas patronales y vencimientos impositivos.

Lejos quedó el desconcierto que generó en un principio y ahora al mercado no le caben dudas de cuál es esa estrategia que defiende el Central. Como un rompecabezas, las acciones del organismo fueron encajando hasta lograr el resultado esperado. Completada la figura, un mínimo de esfuerzo de intervención le permite al Central por estos días un gran resultado en la plaza cambiaria. Ayer, ese “aleteo de mariposa” se transformó en otra baja del dólar que cedió un centavo en todos los tramos en que operó. “El mecanismo quedó tan aceitado que se opera sin pérdida de reservas”, dijo a PáginaI12 una alta fuente del BCRA.

Luego de abastecer de dólares al mercado, operando en la plaza cambiaria y a través de pases activos (préstamos a bancos a siete y diez días), el organismo focalizó sus esfuerzos en los futuros. En un principio, lo hacía a la par de sus ventas en el spot y con ello ganó el mes pasado unos 70 millones de pesos. Pero ahora decidió salir a jugar con las “expectativas” para bajar las tasas. “En una primera instancia, era natural que suba la tasa, pero no deja de ser una coyuntura y ahora se busca que baje”, agregó la fuente del organismo.

En esta segunda etapa, algunos operadores creyeron ver una señal de que el Central iría por una baja del dólar, ya que los contratos a un mes estaban casi a la par y resaltaban que “el Banco Central no va a perder plata”. Sin embargo, en la última semana, la entidad que preside Martín Redrado subió la apuesta y vendió futuros por debajo de la cotización del día (esto es, el sector privado puede suscribir un contrato para hacerse de dólares el último día hábil de este mes con una cotización menor que de contado hoy).

La última pieza consistió en la decisión de elevar el límite de Responsabilidad Patrimonial Comprobable (RPC) de los bancos de un 75 a un 100 por ciento para operar a futuro. La resolución le permite a las entidades aumentar el margen para operar a futuro. “Lo que se está buscando es lo mismo que desde el principio: normalizar la demanda de pesos, que tuvo una caída muy fuerte en mayo”, explicó en diálogo con este diario un ejecutivo del entorno de Redrado.

Una vez completado así el rompecabezas, el Central sólo tiene que vender contratos con un valor de corte inferior al spot y el mercado hace el resto. “Los bancos privados venden contado y le compran los futuros al Central”, confirmó a este diario Fernando Izzo, responsable de ABC Mercado de Cambios. De esta manera, vuelven los dólares al organismo y se inyecta pesos al sistema (las operaciones de dólar a término no involucran el billete, sino que se cancelan por la diferencia). El costo para el organismo es mínimo: salvo el lunes, el Central no usó reservas en el mercado de cambios, aunque sí lo hizo para mantener el precio de los bonos. El stock cerró ayer casi sin cambios en 48.017 millones de dólares.

Desde el organismo aseguran que la caída de los depósitos a plazo, cuyo momento cúlmine fue a mediados de mayo último, “se está amesetando, lo que indica que la medida está teniendo éxito”. Alfredo Piano, titular del banco homónimo, coincidió con esta apreciación. “Los esfuerzos del Banco Central permitieron frenar muy bien el retiro de los depósitos y el pase de pesos a dólares”, afirmó a PáginaI12 el banquero. Piano dijo además que la plaza cambiaria “está muy tranquila y con pocos compradores”.

La estrategia estimula también el ingreso de divisas desde el exterior, apostando a una apreciación del peso, y el de las empresas que buscan conseguir liquidez y prefieren vender dólares que tomarla del sistema con tasas que rondan el 30 por ciento anual. “Hay algo más de necesidad de pesos, debido a la época del año, con vencimientos impositivos en puerta y el pago de aguinaldos en las empresas”, detalló a este diario Carlos Lizer, de Puente Hermanos. En el chiquitaje se suma la presencia de los que pueden irse afuera de vacaciones. En este caso, las solicitudes son más variadas: reales, libras, pesos mexicanos y uruguayos, se suman a la tradicional demanda de dólares y euros como refugio, según el balance del Banco Piano.

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