ECONOMíA › LOS MERCADOS INTERNACIONALES SIGUIERON EN UN SUBIBAJA, CON RESULTADOS DIVERSOS

Otro día entre el cielo y el infierno

Nuevos datos sobre la marcha de la economía estadounidense reflejaron la agudización de la crisis. En Wall Street, el Dow Jones perdió 1,4 por ciento. Las Bolsas europeas lograron frenar su caída, pero más bancos necesitaron ayuda.

 Por Cristian Carrillo

Otro día de tironeo bursátil entre el cielo y el infierno. Los inversores tuvieron que decidir nuevamente entre los estímulos que prometen los gobiernos y la dura realidad que se conoce en números concretos. Los datos negativos en Estados Unidos pegaron fuerte: cayó la confianza de los consumidores a niveles no vistos en toda la serie (que comienza en 1952) y la construcción de viviendas descendió 6,3 por ciento. Bush intentó calmar los ánimos y dijo que los planes de salvataje “llevarán un tiempo”, aunque se mostró confiado en que serán efectivos. Finalmente, Wall Street no creyó en lo prometido y finalizó con una caída de 1,4 por ciento. En Europa, las principales plazas bursátiles en alza replicaron la rueda neoyorquina de anteayer. No obstante, los síntomas en el Viejo Continente dan cuenta de la frágil salud del sistema mundial. El banco holandés ING volvió a ser blanco de rumores por falta de liquidez, mientras que el Caisse d’Epargne, de cajas de ahorro francesas, informó una pérdida de 600 millones de euros debido a “un importante incidente de mercado”.

La rueda anterior de Wall Street había sido una muestra de capricho financiero –malos datos económicos y fuertes alzas accionarias–. La de ayer no fue menos histérica. En la apertura, los índices neoyorquinos abrieron en positivo en respuesta a la recomendación del multimillonario Warren Buffet, que actuó como bálsamo a un mercado ávido de justificativos para subir. El megamagnate aconsejó comprar acciones estadounidenses, siguiendo su regla de oro: “Ten miedo cuando los otros sean codiciosos y sé codicioso cuando los otros tengan miedo”. Los dichos de Buffet calaron hondo en las psiques de todos los analistas y el Dow Jones se disparó 3,3 por ciento.

Sin embargo, dos informes demoledores sobre la actividad económica fueron los que detuvieron la euforia. El gobierno informó que el inicio de construcción de viviendas descendió 6,3 por ciento en septiembre respecto de agosto. El ritmo anual se ubicó en 817.000 unidades, el más bajo en 17 años. La confianza de los consumidores en la economía registró este mes la caída más brusca jamás registrada por la Universidad de Michigan, que desde 1952 publica mensualmente este parámetro. Finalmente, la Bolsa de Nueva York finalizó con un descenso de 1,4 por ciento en el industrial Dow Jones, en tanto el Nasdaq retrocedió medio punto.

Antes de que abrieran las Bolsas, Bush reconoció que el rescate financiero “tardará un tiempo en tener su impacto completo”. En un discurso ante la Cámara de Comercio, el mandatario pidió paciencia a los mercados para que surta efecto el programa de 850.000 millones de dólares que el Capitolio aprobó hace dos semanas. Insistió en que “el paquete es lo suficientemente grande y audaz”. “Los mercados de crédito tardaron un tiempo en helarse y va a pasar algún tiempo para que se descongelen”, afirmó el presidente, quien aprovechó para aclarar que la compra de acciones de los bancos no es una nacionalización, aunque la mayoría de los analistas así lo cree.

Bush dijo también que su sucesor deberá tener como “prioridad” reformar las regulaciones financieras. En igual sentido se pronunció el primer ministro británico Gordon Brown, quien consideró que la crisis financiera es un “momento de definición” para la economía mundial y renovó su llamado por instituciones internacionales modernizadas. El presidente francés Nicolas Sarkozy aportó su crítica al solicitar a los responsables de las pérdidas de bancos a que “se hagan responsables”.

Las Bolsas europeas abrieron en fuertes alzas, cayeron y luego volvieron a escalar para cerrar con subidas contundentes. Londres ganó 5,2 por ciento; Francfort, 3,4 por ciento; París, 4,7, y Madrid, 3,7.

Entre las medidas que se anunciaron en Europa se destaca la del Parlamento alemán, que optó por un paquete de rescate bancario de 480.000 millones de euros (unos 650.000 millones de dólares). Las autoridades de Luxemburgo elevaron la garantía de los depósitos para particulares desde 20.000 hasta 100.000 euros. No obstante, el gobierno precisó que esa modificación no beneficiará a los clientes afectados por la quiebra del banco islandés Kaupthing. Por su parte, el grupo financiero holandés ING salió al cruce de los rumores que indican que necesita capital de manera urgente. La defensa no logró frenar el desplome de sus títulos, que terminaron la rueda con una estrepitosa baja de 27 por ciento.

En Asia, el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio terminó la sesión con un alza de 2,8 por ciento, tras haberse desplomado un 11,4 en la jornada previa. Shanghai obtuvo una ganancia de 1,1 por ciento. En cambio, Hong Kong cerró con una caída de 4,4 por ciento; Sydney cedió 1,1 por ciento y Singapur, 3,7 por ciento.

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“Los mercados de crédito tardaron en helarse y pasará algún tiempo para que se descongelen”, afirmó Bush, para justificar las caídas.
 
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