SOCIEDAD › A PARTIR DE LA MEDIANOCHE, EL PAIS SE DIVIDE EN DOS HUSOS HORARIOS

¿Y ahora?

El gobierno nacional corrigió el decreto que dispone adelantar los relojes una hora: exceptúa de esa obligación a doce provincias. Los expertos insisten en que la Argentina ya tiene un huso horario adelantado y sostienen que avanzar otra hora puede producir trastornos en la vida cotidiana. Apoyan el desdoblamiento.

 Por Eduardo Videla

Como adelantó ayer este diario, el país tendrá desde mañana dos husos horarios. No será únicamente por la rebelión de algunas provincias –hasta el jueves eran seis las que se resistían a adelantar el reloj– sino también por obra de un nuevo decreto del Poder Ejecutivo nacional, que exime a doce provincias del cambio que debe producirse esta medianoche. Así, a partir de mañana, cuando en Buenos Aires y en las provincias del centro y litoral del país sean las 12 del mediodía, en las ubicadas al oeste, desde Salta hacia el sur, incluyendo La Pampa y las provincias patagónicas, serán las 11. La medida del Ejecutivo salió al cruce a último momento de la resistencia que se generó en las provincias occidentales, donde aseguran que el adelantamiento horario, más que ahorro de energía, produce un trastorno en la vida cotidiana y hasta en la biología humana (ver recuadro): en el verano pasado, el cambio horario hizo que la luz solar se prolongara hasta las 22.30.

La medida, que tiene el objetivo de “disminuir el consumo de energía eléctrica”, fue sancionada por ley en diciembre del año pasado: la Argentina, que de acuerdo al mapa de husos horarios está en el -4 (menos cuatro) respecto de Greenwich, pasó a situarse en el -3 en el período invernal y en el -2, en el estival. Esa ley, la 26.350, dispone que el Poder Ejecutivo fije la fecha del comienzo y final de cada período. Eso hizo la presidenta Cristina Fernández el jueves, al firmar el decreto que disponía que este período estival, a los efectos del ahorro de energía, iría desde el 19 de octubre al tercer domingo de marzo.

El año pasado, la única provincia que se rebeló contra esta ley fue San Luis, que no adelantó los relojes en verano. Esta vez, la primera fue Mendoza, donde la Legislatura votó una ley por la que no adhiere al cambio. Se sumaron luego San Luis, San Juan, Catamarca, Neuquén y Salta. Tanta resistencia obligó al Ejecutivo a rever la medida: un día después, un nuevo decreto presidencial exceptúa a la mitad de las provincias –incluidas las seis rebeldes– de cumplir con el decreto anterior, y dispone que allí la hora oficial seguirá siendo la misma.

En el nuevo mapa horario, es curiosa la situación de Jujuy, que pese a estar en el NOA, no tendrá el horario de esa región sino el de Buenos Aires.

Como fundamento del primer decreto, se cita un estudio realizado por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) que destaca las “ventajas significativas (de la medida) en el ahorro de energía. Para el segundo, se esgrime otro aspecto del mismo estudio, el que dice que “en otras provincias no constituyó una alternativa ventajosa para disminuir el consumo”.

“Se dieron cuenta de que había un problema”, reflexionó la astrónoma Beatriz García, investigadora del Conicet y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), quien formó parte del grupo de científicos que asesoraron a la Legislatura mendocina contra el cambio horario. “Los husos horarios no son arbitrarios; están hechos para ordenar la vida de las personas. Y el cambio horario produjo en Mendoza una gran alteración: la gente se seguía levantando a la misma hora pero como tenía luz solar hasta muy tarde, prolongaba su actividad, se acostaba más tarde y descansaba menos”.

La astrónoma formó parte del grupo de expertos que asesoró al Congreso para la sanción de la ley 25.155, de 2001, que devolvía al país a su huso horario -4. la norma nunca se aplicó: fue vetada por el entonces presidente Fernando de la Rúa. “Es que el huso -3 también nos genera inconvenientes en invierno, porque amanece a las 8.40 y todo el mundo empieza su actividad de noche. Y el reloj biológico está organizado para funcionar de día”, afirmó García a Página/12.

Jorge Lapeña, ex secretario de Energía de la Nación y titular del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, estimó que con el adelantamiento de una hora “se logra un ahorro de energía de entre el 0,5 y el uno por ciento” de la energía consumida. “No se ahorra en la industria, porque las máquinas funcionan independientemente de la luz solar, ni en el alumbrado público, que se enciende con la caída del sol; los grandes comercios (hipermercados, shoppings) tienen las luces encendidas durante todo el día”, evaluó. “El único ahorro se produce en el consumo domiciliario, pero solo en parte, ya que el lavarropas, la heladera, la plancha, pueden funcionar de día o de noche.

“¿Se justificaba hacer este cambio por tan escaso ahorro? –se preguntó Lapeña. Y respondió que probablemente “no ameritaba crear este desquicio en el sistema horario del país”.

–Sin embargo, hay muchos países que conviven con dos husos horarios– observó Página/12.

–Sí, Estados Unidos tiene cuatro y Brasil tiene dos, pero se corresponden con los husos geográficos–, afirmó Lapeña.

En efecto, la Argentina tiene un solo huso geográfico, “aunque la franja oeste de la patagonia tiene el huso -5, igual que el de Chile”, acotó la astrónoma Beatriz García.

¿Por qué se ahorra energía adelantando la hora en verano? “Al adelantar el reloj, se gana una hora de la tarde y se pierde una hora de la mañana, es decir que va a anochecer más tarde , pero también va a amanecer más tarde –explicó Lapeña–. Podría decirse que la hora de luz artificial que se ahorra a la tarde se pierde a la mañana. Pero el razonamiento que justifica la medida es que a las 20 horas nadie está durmiendo, todos usan luz eléctrica; en cambio, a las 7 de la mañana hay gente que duerme y por lo tanto no usa la luz; por eso hay más probabilidad de ahorrar a la noche, cuando más se usa la electricidad”.

Este razonamiento, dice Lapeña, sirve para adelantar una hora reloj (de -4 a -3) pero no dos horas (a -2) como ocurre ahora en Buenos Aires y otras diez provincias.

Otro de las complicaciones que genera el cambio, según los especialistas, es el relativo a los horarios para tomar sol. “Ahora, el mediodía, es decir cuando el sol está perpendicular a la Tierra, es a las 13, en lugar de las 12. Pero con el cambio de horario, el mediodía de sol pleno va a ser a las 14, por lo cual la restricción para exponerse al sol pleno debería ser hasta las 17”, dice a este diario Santiago Plano, especialista en cronobiología, investigador de la Universidad de Quilmes.

Jujuy no es la única “hermanita perdida” con una hora distinta a la de sus vecinos. En las Islas Malvinas, si bien deberían tener el huso horario -3, de Tierra del Fuego como Buenos Aires, y no modificar su situación, la administración local mantiene el -4 (el que corresponde a ese uso horario) en invierno, y el -3 en el período estival.

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