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El sector frigorífico a las cornadas por las exportaciones a Europa

La distribución de las cuotas Hilton, cupos de exportación a Europa de altísima rentabilidad, despertó broncas y sospechas. Los establecimientos menores miran con recelo la actitud de Senasa.

 Por Raúl Dellatorre

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca ya tiene prácticamente definida la distribución de las apreciadas cuotas Hilton, cupo de exportación de carnes a la Unión Europea que este bloque permite ingresar libre de aranceles. La polémica que se desató en torno del criterio de selección de los frigoríficos beneficiados podría ser apenas el principio de un gran escándalo, a juzgar por el clima de tensión y por las acusaciones –cuando no amenazas– cruzadas que se perciben en el sector. La adjudicación de las cuotas, que coloca en situación privilegiada a un pequeño núcleo de frigoríficos exportadores y podría condenar casi a la extinción a otros, quedó rodeada de sospechas. El cuadro de situación no sólo enfrentó a un sector de la industria con el secretario del área, Haroldo Lebed, y el titular del Senasa, Bernardo Cané, sino que también dejó heridas entre distintas franjas del empresariado sectorial.
El sector frigorífico viene de un prolongado período de crisis, durante el cual por los problemas de retraso cambiario en un principio, sumado luego al de la aftosa, llevaron a la pérdida de mercados externos. Este año las condiciones cambiaron. La erradicación de la aftosa y la devaluación le dieron un giro de 180 grados a la situación. Uno de los primeros síntomas fue la ampliación de la cuota Hilton de la Unión Europea a Argentina en 10 mil toneladas anuales, llevándola a 38 mil. A los valores actuales en el mercado internacional, ese volumen de exportación representaría unos 230 millones de dólares.
Más que por volumen, el acceso a la cuota Hilton es apreciado por el prestigio que le da al frigorífico que la obtiene, pero mucho más por la alta rentabilidad que otorga. Libre de aranceles de ingreso al mercado europeo, la exportación de los llamados “cortes finos” –los del cuarto trasero del animal (lomo, peceto, etc.)– permite obtener precios superiores a los 6000 dólares por tonelada. Pero como sólo involucra a menos del 8 por ciento del peso en carne del animal, “el resto de los cortes de la misma res puede colocarse en otros mercados a muy bajo precio, con lo cual quienes fueron desplazados de la cuota Hilton tampoco podrán entrar en mercados alternativos”.
La queja, formulada a Página/12 por Guillermo González, gerente de la Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica), refleja el desencanto y la bronca de los establecimientos medianos y chicos ante el mecanismo de reparto de la Hilton para este año (julio ‘02/junio ‘03). “La resolución (de distribución de la cuota) está firmada y en proceso de comunicación”, informó el dirigente empresario, quien señaló que la adjudicación se realizó “en términos oscuros”. Unica cuestionó que la Resolución 914, del ex secretario Marcelo Regúnaga, exigiera que para poder acceder a la cuota, en el período anterior, se haya exportado cortes especiales por 300 toneladas. “Es una exigencia absurda, cuando casi todos los mercados internacionales estaban cerrados a la exportación”, reclamó González. Ese límite luego fue modificado a 150 toneladas, pero aun así siguió dejando afuera a la mayor cantidad de frigoríficos medianos y chicos.
En medio de este proceso de selección, se registraron distintas irregularidades, que empresarios de diferentes empresas cuentan a media voz. Frigoríficos con fuerte tradición exportadora quedaron marginados de la cuota, cuando antes la tenían, mientras que otros accedieron “extrañamente” al beneficio. Uno de estos últimos, incluso, obtuvo el otorgamiento de una cuota pese a figurar en los listados de la DGI por el incumplimiento de sus obligaciones impositivas y previsionales. Otro aspecto que despertó ira es que más de un establecimiento se sintió “presionado” por funcionarios del organismo de sanidad animal (Senasa), responsable de las habilitaciones de planta, cada vez que cuestionaba la actitud de la Secretaría de Agricultura. “Cané, el titular del Senasa, tuvo un protagonismo en toda la definición de las cuotas Hilton que no había tenido nunca el responsable de ese organismo, ni le corresponde porsu función”, contó el allegado a uno de los frigoríficos que quedó al margen de los beneficiados.
“Están armando un club de exportadores, cada vez más exclusivo”, señalan a coro varios empresarios chicos del sector, que denuncian que la cuota de distribuyó entre seis frigoríficos grandes y se repartieron pequeñas cantidades a un grupo de plantas nuevas “para que no se sumaran a hacer escándalo”. Entre estas últimas, aseguran, hay algunas que incluso no estarían en capacidad de cumplir con el faenamiento de los volúmenes asignados “porque carecen de capacidad de planta”, lo que permite presumir que podría haber una “transacción secundaria” de las cuotas. Operación que, obviamente, está al margen de las normas legales.
Unica se opuso al acuerdo firmado en la Secretaría de Agricultura quince días atrás, diferenciándose de las otras dos cámaras del sector (Fifra y la Asociación de Industriales). Tampoco había sido invitada a participar de las negociaciones previas, en las que en cambio jugó un rol activo el ya mencionado Bernardo Cané. “No hubo consideración por las pymes ni por las economías regionales”, reclamaron desde Unica sin obtener respuesta. En cambio, algunos de los frigoríficos que cuestionaron públicamente el acuerdo y amenazaron con presentar acciones legales recibieron, en estos días, “sugerentes” llamados de funcionarios del área sanitaria.

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La industria frigorífica estaba frente a la posibilidad de despegue tras la eliminación de la aftosa.
 
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