ECONOMíA › NUEVO CRUCE ENTRE EL GOBIERNO ARGENTINO Y LAS AUTORIDADES DEL FONDO

Las peleas con el FMI ya son rutina

El ministro Carlos Fernández se quejó delante de Strauss-Kahn por las proyecciones del organismo y por discriminar al país en la asistencia financiera. El Fondo retrucó que el Gobierno no acepta las reglas como el resto de las naciones.

Las diferencias entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional son cada vez más pronunciadas. El ministro de Economía, Carlos Fernández, dio ayer un discurso en Washington delante del director gerente del organismo, Dominique Strauss-Kahn, en el cual cuestionó con dureza el desempeño del FMI frente a la crisis y lo acusó indirectamente de discriminar a la Argentina y a otros países emergentes en la provisión de créditos. También protestó por las proyecciones sobre la economía nacional, que el FMI ve cayendo 1,5 por ciento este año. El Fondo respondió a través de su director para América latina, Nicolás Eyzaguirre. Dijo que lamentaba que las estimaciones del organismo “descorazonaran” a algunos países como la Argentina, pero justificó que si eso ocurría era porque el Gobierno no le permite hacer la evaluación anual de su economía –como al resto de las naciones– desde el año 2006, y eso lleva a que tenga “una visión poco nítida” sobre su realidad.

“Las relaciones con la Argentina son normales. No hay ningún caso de animadversión para país alguno”, agregó Eyzaguirre. Más allá de las ironías, el economista tuvo que hacer más de una aclaración en su conferencia de prensa. Primero, relativizó los comentarios de Strauss-Kahn de hace dos días, que enojaron al gobierno de Brasil sobre la situación de los bancos en América latina. “Quisiera enfatizar que la crisis bancaria (de Europa y Estados Unidos) no existe en Latinoamérica”, afirmó. Strauss-Kahn había advertido, en cambio, que si la desaceleración de la economía continúa por mucho tiempo, hasta los bancos de la región cargarán activos tóxicos. Ese comentario motivó la queja del ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega.

En segundo lugar, Eyzaguirre debió dar explicaciones por la visión del FMI sobre las economías de Latinoamérica, que estima caerán 1,6 por ciento este año. El propio Banco Mundial consideró que el Fondo está haciendo su evaluación “con los ojos de Wall Street”, es decir, sesgada. Este organismo proyecta que el declive económico de la región será de 0,6 por ciento. El economista del FMI empezó a corregir el discurso, ya que ahora vaticinó una rápida salida de la crisis y elogió la solidez macroeconómica general. “América latina está a punto de recuperarse. Estamos tocando fondo probablemente mientras hablamos”, indicó.

Antes de Eyzaguirre, el que habló fue el ministro de Economía argentino. Fernández dio un discurso ante el G-24, que agrupa a ocho países asiáticos, ocho africanos y ocho de América latina. Strauss-Kahn estuvo allí para escucharlo. “Los países en desarrollo necesitamos financiamiento amplio, flexible y sin penalidades”, reclamó Fernández. “Si la voz de quienes necesitan asistencia financiera no es escuchada, las instituciones no gozarán ni de la legitimidad ni de la eficiencia que se requiere para salir de esta crisis”, añadió, apuntando al FMI. De hecho, el ministro marcó una diferencia clara entre este organismo y el Banco Mundial. Sostuvo que el Fondo sólo asiste “a un número acotado de países”, mientras la gran mayoría sigue sometido a las reglas usuales de los programas de ajuste.

“Los programas de ajuste siguen teniendo un impacto pro cíclico, es decir, amplificando el shock externo con la esperanza de asegurar el retorno del capital que nunca se dará, puesto el quiebre estructural del sistema financiero”, dijo Fernández. “Hoy parece delinearse una sutil división de trabajo entre el FMI y el Banco Mundial”, apuntó el ministro. “Mientras se requiere que el Fondo tenga una mayor flexibilidad, sí creemos que el Banco Mundial está actuando eficientemente, ofreciendo financiamiento efectivo, es decir justamente lo que estamos planteando, asistencia financiera para acciones contra la crisis”, juzgó. Fernández se reunió ayer con la vicepresidenta del BM, Pamela Cox, y avanzó en el programa financiero hasta 2011, que sería por 4000 millones de dólares. Además, el organismo está a punto de aprobar asistencia para el plan Matanza-Riachuelo y para planes sociales, por otros 1500 millones.

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