ECONOMíA › CIFRAS SOBRE LAS SUPERGANANCIAS EMPRESARIAS QUE RECALDE QUIERE GRAVAR PARA EVITAR DESPIDOS Y SUSPENSIONES

De los que más ganan a los que más la pagan

El proyecto del diputado Recalde busca fondos entre las empresas con utilidades extraordinarias para volcarlos sobre las firmas en crisis, para evitar despidos. Las gruesas ganancias de las líderes en el último año permiten proyectar planes para esos recursos.

 Por Cledis Candelaresi

Empresas de telecomunicaciones y la banca, entre las más favorecidas por las altas ganancias. Más atrás, las siderometalúrgicas.
Imagen: Guadalupe Lombardo & Leandro Teysseire

El Banco Patagonia, Telefónica, Cablevisión, Banco Macro, Grimoldi, Telecom y Tenaris, en ese orden, encabezan la nómina de empresas que en la Argentina tuvieron el último año ganancias superiores al 40 por ciento de sus ingresos brutos, una envergadura casi inédita en el mundo. El listado forma parte de los elementos utilizados por la Comisión de Legislación Laboral de la Cámara de Diputados para elaborar un anteproyecto de ley que postula gravar con una alícuota adicional las rentas extraordinarias, consideradas como tales aquellas que superen el ya generoso límite del 20 por ciento anual, valor promedio en la Argentina, donde en los últimos ejercicios la renta creció muy por encima que el salario real. Los fondos a recaudar podrían servir para auxiliar a las empresas golpeadas por la actual crisis, que consensúen con sus trabajadores medidas como suspensiones o recortes de jornada. Hugo Moyano sugirió que la CGT, por ahora, no alentará la iniciativa. Sin embargo, en el acto del jueves alertó sobre las empresas que, ante un parate económico, amagan embestir contra la grilla de personal.

El documentado texto que el diputado del Frente Para la Victoria y apoderado legal de la Confederación, Héctor Recalde, entregó al líder cegetista para el análisis, aporta una buena materia prima para la discusión acerca de las ganancias empresarias y la participación de los trabajadores en esa bonanza, más allá de cuál sea el fin particular de la iniciativa en cuestión. El criterio para medir la renta ha sido el de vincular las ganancias brutas con las ventas brutas. Un camino que, según los técnicos de aquel cuerpo parlamentario, permite evitar la distorsión que genera la inflación en esos números.

La Encuesta Anual Industrial del Indec revela que la ganancia bruta promedio hoy es del 19,7 por ciento, valor similar al de los últimos tres años. Un registro que deja a la Argentina muy cómoda liderando un ranking internacional, ya que las utilidades así expresadas bajan al 8 por ciento en Estados Unidos, al 11 en Francia, al 12 en Canadá y apenas al 3 por ciento en Alemania.

Aquel valor en la Argentina saltó en 2002, trepando a 24,3 por ciento. Un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino destaca cómo la devaluación del peso “generó una fortísima recomposición” tanto de la tasa de rentabilidad, como de la masa de ganancias. Pero mientras la industria en conjunto recuperaba terreno al abrigo de un tipo de cambio repentinamente más competitivo, el salario real retrocedía dramáticamente: en 2002 la remuneración de los trabajadores llegó a representar sólo el 35 por ciento del PBI, la proporción más magra de las últimas décadas.

Los números oficiales acusan que las remuneraciones formales se recompusieron de manera sostenida luego de esa debacle. Pero aun así, quedaron muy atrás en la carrera con el rédito patronal. A pesar del impulso a las convenciones colectivas y de las mejoras de envergadura que consiguieron algunos gremios, hoy el costo laboral de la industria es 22,3 por ciento menor que en el año 2001. Y hay otro dato más relevador cuando se confronta las utilidades con la evolución del salario, que surge de aquella encuesta de Indec: entre 1998 y 2008 la ganancia bruta se duplicó, mientras que la masa salarial subió un 30 por ciento.

Pero la fuente más reveladora de la suerte que tuvo el conjunto del empresariado local, incluyendo a los servicios públicos y privados, quizás sea la información proporcionada a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires por las cotizantes. De ahí surge que hay por lo menos una veintena de empresas que en 2008 tuvieron utilidades por encima del promedio, en algunos casos muy por encima, al punto que superaron el 50 por ciento. Si se mira la serie desde 2005 a la fecha, se ve que la suerte por sector ha sido dispar.

Aunque están en aquel cuadro de honor, siderúrgicas como Acindar, Siderar o Aluar registran tasas decrecientes. Como Cementos Minetti, que bajó de casi el 47 por ciento a menos del 30. Los bancos la aumentaron, al igual que las distribuidoras gasíferas como Metrogas y Gas Natural Ban, que al final de aquel año estaban en 21 y 26 por ciento, respectivamente. Similar suerte a la que corrieron las telefónicas, que siguen acumulando ganancias importantes pero menguantes.

Otro enfoque metodológico para evaluar las ganancias quizás podría arrojar números diferentes pero, previsiblemente, siempre dentro del mismo cuadro de situación, al menos para un núcleo importante de empresas. Esto inspiró la idea parlamentaria de crear un Fondo Empresario Anticrisis a integrar con una sobrealícuota del 3 por ciento del impuesto a las Ganancias a quienes tuvieran una renta extraordinaria, es decir, la que está por encima del 20 por ciento anual según la medición detallada arriba.

Oficiosamente, los legisladores calcularon que por esta vía podrían recaudarse cerca de 200 millones de pesos en un año, cifra que podría incrementarse con la adhesión de las provincias. Tal como fue concebida la iniciativa, la única porción que iría a integrar el Fondo es la que hoy le corresponde a la Nación por aquel tributo. El dinero serviría luego para otorgar “una ayuda economia directa” a los trabajadores afectados por suspensiones o recortes en la jornada de trabajo, siempre y cuando esa medida haya sido consensuada entre ellos y sus patrones. Un recurso para asistir a los trabajadores de empresas en crisis, induciendo a sus empleadores a negociar una solución que evite la drástica del despido.

Les sobra margen

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