EL PAíS › NESTOR KIRCHNER CONTRASTARA SU GOBIERNO CON LOS ANTERIORES E INSISTIRA CON QUE HAY DOS MODELOS EN JUEGO

Una apuesta a lo hecho en la gestión

 Por Daniel Miguez

Definir candidaturas, analizar encuestas, determinar estrategias electorales, ver los spots y afiches de posibles campañas publicitarias. Esos son los temas de la intensa agenda del fin de semana largo del presidente del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, en la quinta de Olivos, a ocho semanas de las elecciones.

Algunas de esas tareas no son exclusivas de estos últimos días. Las encuestas, cuando llegan de manos de algún consultor apenas terminadas de procesar, se convierten en el principal material de lectura; el ejercicio de armar y rearmar listas tentativas crece en ritmo a medida que se acerca la fecha de cierre, el próximo viernes. La novedad que se agregará hoy, según pudo saber Página/12, es que los equipos que trabajan en la campaña le presentarán a Kirchner proyectos publicitarios que obedecen a los trazos gruesos de la estrategia electoral que marcó el jefe del PJ.

Llegarán a Olivos el secretario de Medios, Enrique “Pepe” Albistur, y el publicista Fernando Braga Menéndez para exponer sus alternativas de campaña para televisión, radio, gráfica y vía pública. Kirchner convocó al jefe de Gabinete, Sergio Massa; al ministro del Interior, Florencio Randazzo; al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, para que compartan con él la evaluación del material que le presentarán. También estarán allí el subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro, y el subsecretario de Comunicación, Claudio Ambrosini.

Albistur, del 2003 hasta ahora, además de funcionario, fue gestor de muchas ideas publicitarias materializadas en las campañas presidenciales de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner. Otro tanto le cabe a Braga Menéndez, uno de los publicistas preferido del matrimonio presidencial, más allá de la confianza que le tienen a Albistur. Kirchner recurre a lo que ya le demostró eficacia.

Las propuestas fueron armadas en base a los ejes centrales que les ordenó Kirchner y que se delinean en sus discursos de campaña, más allá de que aún no esté oficializada su candidatura a diputado por la provincia de Buenos Aires. Algunas de esas ideas son:

n Valorizar los puntos más destacados de la gestión de Kirchner y de la de Cristina, sobre todo en el plano económico.

n Contrastarlo con la situación de crisis económica en la que desembocó el país después de las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa y asociar las políticas del primero con la alianza entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez; y al segundo con la UCR y la Coalición Cívica.

n Dejar claramente demarcado que en la elección se ponen en juego dos modelos de política económica.

n Asociar las figuras de Kirchner y del gobernador Daniel Scioli a la fórmula presidencial de 2003.

n Sostener la necesidad de conservar mayoría en el Congreso como un modo de garantizar la gobernabilidad.

Este último punto fue expuesto con fuerza por Kirchner en sus dos últimas apariciones públicas y también por la Presidenta, lo que despertó controversias. No sólo generó obvias críticas desde la oposición: algunos dirigentes kirchneristas no están seguros de la efectividad electoral del planteo.

Las dudas están montadas sobre el hecho de que la exigua brecha que algunas encuestas mostraban entre Kirchner y De Narváez –en algunos casos de tres puntos– comenzó a estirarse en las últimas semanas hasta llegar a los siete u ocho puntos (esto se verificó en las encuestas persona a persona; en las encuestas telefónicas da una diferencia mucho menor).

Para estos dirigentes kirchneristas esa diferencia de siete u ocho puntos era suficiente para no hacer más olas y mantener la respiración hasta el 28 de junio, para no correr el riesgo de perder una décima. De allí el temor de que una movida fuerte, como el alertar sobre el peligro de ingobernabilidad en caso de derrota, pueda alterar esos números, quizá para mejor –admiten–, pero también puede que para peor. Quienes hacen estos planteos también le reconocen a Kirchner su audacia para apostar doble en los momentos críticos.

Lo cierto es que desde hace al menos seis meses Kirchner viene repitiendo esa tesis ante distintos interlocutores en charlas políticas privadas. Es claro que no fue una improvisación en el fragor de la campaña. “Está convencido de que es así. Lo viene diciendo desde las primeras encuestas, cuando le daban un triunfo por mucho margen. No cree que esté metiendo miedo, sino alertando a la gente”, aseguró un hombre muy cercano al presidente del PJ.

Pese a ese convencimiento, Kirchner estudiará cuidadosamente el resultado de nuevas encuestas realizadas después de sus advertencias sobre un posible futuro escenario de riesgo de gobernabilidad. Y quienes lo conocen bien afirman que, llegado el caso, si las cuentas le restan en vez de sumarle, no dudará en desactivar ese eje.

En una campaña electoral nada es estático, los candidatos van surfeando sobre la realidad, la que perciben por la práctica política y la que les marcan las encuestas. Habrá un comienzo el 14 de mayo, cuando Kirchner y Scioli se lancen en el Teatro Argentino de La Plata y arranquen los avisos publicitarios. Después seguirán, hasta la veda electoral, 43 días de fragor en las tribunas y frialdad en la intimidad para evaluar cada paso.

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Imagen: Jorge Larrosa
 
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