ECONOMíA › EL ORGANISMO YA ANALIZA LAS DISPUTAS COMERCIALES DE ARGENTINA

Golpe por golpe en la OMC

Se conformó un panel para estudiar las demandas de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón contra el país y otro para analizar la denuncia argentina contra Estados Unidos por las trabas que el país del Norte impone a la carne y el limón.

 Por Javier Lewkowicz

El órgano de gobierno de la OMC decidió ayer conformar dos paneles de arbitraje para estudiar los casos de controversia comercial en los que está involucrada la Argentina. Se trata, por un lado, de las demandas contra el supuesto proteccionismo que despliega el Gobierno, presentadas por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, unificadas en un solo caso. A la vez, se confeccionó un tribunal para analizar la denuncia argentina contra Estados Unidos por las trabas que el país del Norte impone a la carne y el limón producidos en el país. El viernes pasado Argentina derogó todas las Licencias no Automáticas de importación (LNA) vigentes sobre 600 posiciones arancelarias, una señal de distensión frente a la presión en la OMC. De todas maneras, continúa vigente la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI), que monitorea todo el abanico importador y es manejada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Tal como anticipó Página/12, ayer los países industrializados lograron que la OMC comience a estudiar el caso argentino. El 25 de mayo del año pasado, la Unión Europea inició su presión contra Argentina cuando solicitó información sobre una serie de herramientas utilizadas por el Gobierno. Citó las DJAI, que son permisos previos de importación que exige AFIP, las LNA sobre ciertos bienes y los pedidos oficiales a empresas para que equilibren su ecuación comercial. El 6 de diciembre los europeos pidieron que se confeccione un panel para analizar el tema. Argentina se opuso, con lo que la decisión fue pospuesta. En la OMC, el segundo pedido de establecimiento de un panel no puede ser rechazado, así que en esta oportunidad sí avanzó.

Con argumentos similares, Estados Unidos presentó el 21 de agosto su queja en la OMC. Junto a la Unión Europea y Japón, pidieron que se confeccione un panel para estudiar el caso. También se sumaron en las quejas Turquía, Ucrania, Australia, Canadá, Guatemala y México, aunque en este último caso el gobierno de Enrique Peña Nieto se comprometió, a mediados de diciembre, a desistir de su demanda, luego del acuerdo alcanzado con la Argentina en el comercio bilateral de autos.

El segundo panel conformado ayer analizará la traba que impone Estados Unidos al ingreso de carne vacuna y limones de Argentina. Las ventas ganaderas al país del Norte están frenadas desde 2000 por supuestos problemas de fiebre aftosa, a pesar de que Argentina vende a Alemania, Israel y los Países Bajos, entre otros. En el caso de los limones, desde 2001 no pueden entrar a Estados Unidos a raíz del lobby californiano. Argentina es el primer productor mundial de limones.

La OMC es un organismo creado en 1995 con el objetivo de maximizar el libre comercio de bienes y así garantizar las condiciones de expansión de las corporaciones multinacionales. El intercambio fluido entre filiales permite a esas empresas reducir costos al localizar la producción en forma global, según las ventajas comparativas de cada país. El proteccionismo, camino que transitaron en mayor o menor medida todos los países que hoy son industrializados, atenta contra la lógica global de las firmas.

Cada panel requerirá la elección de tres “especialistas” en la materia, que definirán las reglas de funcionamiento. El tiempo necesario para esta etapa es un mes, como mínimo. Una vez que esté en funcionamiento el tribunal, los expertos deben analizar el caso y las pruebas presentadas, consultar a los países para que cada uno acerque sus argumentos y realizar una audiencia oral. Luego tendrían que elevar una recomendación al Organo de Solución de Diferencias de la OMC. El panel tiene que escribir un informe preliminar y otro final, que puede ser apelado por las partes, situación que debería analizar el órgano de apelación. Esta etapa insume en promedio, según la propia OMC, unos doce meses. Por último, la implementación de lo que surgiera del informe demora tres meses, más un plazo prudencial de otros 15 meses.

Uno de los instrumentos más cuestionados son las LNA, cuya aprobación debería demorar como máximo 60 días. El Comité de Licencias de la OMC muestra en su sitio web que en abril de 2012 se presentó una queja contra Argentina. El último antecedente de esas características se dio en 2004, con reclamos hacia China. El Gobierno derogó recientemente todas las LNA que estaban vigentes sobre 600 posiciones arancelarias. Ese hecho fue resaltado por la delegación nacional en la reunión de ayer en el organismo. De todos modos, siguen vigentes las DJAI, que permiten monitorear todas las importaciones. El presidente de la Cámara de Importadores, Diego Pérez Santisteban manifestó que el Gobierno “mantiene íntegramente su capacidad de administrar el comercio, lo que disminuye es la carga administrativa y burocrática que teníamos los importadores”. En tanto, Marcelo Fernández, titular de Cgera, señaló a este diario que “para los sectores sensibles, la medida no modifica la situación, estando vigentes las DJAI”.

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Cada panel requerirá la elección de tres “especialistas” que definirán las reglas de funcionamiento.
 
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