ECONOMíA › IMPACTO DEL PLAN MANOS A LA OBRA EN LA VIDA DE LOS BENEFICIARIOS

El duro oficio de la reinserción social

 Por Fernando Krakowiak

El Ministerio de Desarrollo Social realizó entre marzo y mayo un estudio de evaluación del Plan Manos a la Obra, al que accedió Página/12, para comprender cuáles son los factores que hacen sustentable un emprendimiento, identificar los obstáculos que enfrentan y el impacto que generaron entre los beneficiarios. El trabajo de campo consistió en la realización de encuestas a responsables de 176 organizaciones sociales encargadas de presentar los proyectos productivos y a 1097 emprendedores distribuidos en 16 provincias del país. En el ministerio aseguran que los resultados del estudio son fundamentales para lo que viene de aquí en adelante pues, a medida que se va superando la crisis, la política social está ingresando en una nueva etapa, donde se apuesta a mejorar la calidad de los emprendimientos existentes para consolidar la inclusión de los beneficiarios en el mercado laboral. En la actualidad, el 75 por ciento de los recursos están siendo destinados a recapitalizar las iniciativas y a consolidar las cadenas productivas en las que están insertas.

Entre los resultados de la encuesta se destaca que las principales actividades de los emprendimientos son producción y ventas de textiles y calzado (27,7 por ciento), producción y venta de pan y pastas (13,5) y elaboración y venta de productos artesanales (8,7 por ciento). El 51 por ciento de las empresas está integrada en su mayoría por mujeres y en el 26 por ciento de los casos la mayoría son jóvenes.

El 63 por ciento de los emprendedores conocía el oficio al comenzar la actividad y en el 37 por ciento de los casos la empresa existía con anterioridad a recibir el apoyo económico del Plan Manos a la Obra. Otro dato destacable es que el 63 por ciento vende lo producido a individuos de la zona donde está radicado, el 17 por ciento a empresas locales y apenas el 9 por ciento a empresas de otras regiones. El 33 por ciento de los proyectos opera en locales propios y el 23 en forma ambulante, pero apenas el 24 por ciento cuenta con factura de venta. Ese es el motivo principal que destaca la mayoría para justificar por qué no le venden a empresas, aunque también hay quienes aseguran que eso se debe al escaso nivel de producción.

Al analizar la inserción de los emprendimientos en las cadenas productivas, se destaca que el 23,3 por ciento utiliza recursos naturales de la región y el 10 por ciento se abastece de insumos en otros emprendimientos similares. El 10 por ciento tiene un único o principal comprador y el 46 por ciento reserva una parte de lo producido para autoconsumo.

Cuando se los consultó sobre el beneficio que les generó comenzar a recibir el Plan, el 68 por ciento aseguró que le permitió mejorar su inserción en el mercado y el 77 destacó haber mejorado su capacitación. Sin embargo, el 77 por ciento de los entrevistados también manifestó que para dar un salto de calidad en su emprendimiento necesitaría más recursos para recapitalizarse en herramientas y maquinarias, el 75 por ciento reclamó mayor asistencia técnica para la comercialización, el 72 asistencia contable y financiera y el 64 por ciento asistencia técnica para la producción.

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