ECONOMíA › NORMALIZAN EL USO DE ENERGIA EN LA INDUSTRIA

Abusos que saltan a la luz

Desde ayer, las industrias grandes pudieron volver al consumo eléctrico sin restricciones. En sectores monopólicos hubo fuertes aumentos de precios, escudados en la falta de energía.

 Por Raúl Dellatorre

Desde el día de ayer quedó normalizado el uso de energía eléctrica en las grandes industrias, al quedar sin efecto las últimas restricciones vigentes para el uso de potencia en horas de la noche. Las principales empresas del sector manufacturero retomarán su ritmo normal de trabajo. Sin embargo, lo que no está garantizado que vuelva a las condiciones anteriores es la relación de precios entre los sectores monopólicos y la industria intermedia, ya que una buena parte de los primeros utilizó la crisis como argumento para ampliar sus márgenes de ganancias, según denunciaron fuentes del sector pymes.

Las restricciones en el suministro de energía eléctrica comenzaron a levantarse gradualmente el lunes 13 de agosto, con una reducción de cuatro horas en el horario de limitaciones a la demanda –hasta entonces se extendía a ocho– y el descenso de ese límite a 800 mw (anteriormente, en 1200 mw de potencia). El lunes 20 se liberaron otros 200 mw de potencia adicional, sin cambios en el horario de restricciones (se mantuvo entre las 18 y las 22).

El impacto se sintió principalmente en las industrias grandes, ya que al aplicarse los recortes exclusivamente a partir de las 16 y hasta las 24 –en su máxima extensión–, para las industrias medianas y pequeñas fue relativamente fácil esquivar el impedimento, concentrando sus tareas en el resto de la jornada o produciendo cambios de horario. Sin embargo, hubo un efecto secundario que se sintió por la falta de insumos producidos y provistos por grandes empresas, o por aumentos en los precios, especialmente en aquellos sectores que funcionan en condiciones monopólicas.

Pese a las denuncias formuladas por cámaras de sectores pyme a la Secretaría de Comercio Interior, no hubo respuestas ni acción alguna de dicho organismo para impedir las conductas abusivas. Un caso es el de la asociación de las pymes del sector plástico, que denunciaron que insumos básicos del sector, como polietileno de alta y baja densidad, aumentaron –entre la primera semana de junio y mediados de agosto– entre el 15 y 16 por ciento. “Hay un único productor local, Dow Chemical, y con estos ajustes prácticamente equiparó los precios con los del producto de origen importado”, señaló un empresario del sector, productor de bolsas de polietileno y con 18 obreros. El sector es un claro ejemplo de industrias intermedias que sufrieron en forma indirecta los efectos de las restricciones energéticas. Y por ser el eslabón más débil en una economía concentrada, los que pagaron los mayores costos.

“Producimos bolsas para panificación, para grandes empresas que elaboran pan de molde (“lactal”), pero hay otros colegas que hacen blisters para la industria farmacéutica, todos con clientes de primera línea”, describió uno de los empresarios del sector. “Además de los aumentos desproporcionados de precios, nos estiraron los plazos de entrega, y de 15 días que demoraban después del pedido ahora se han ido a 35 o 40, con lo cual tampoco podemos cumplir con el cliente, aunque terminemos absorbiendo parte del aumento”, se quejó el empresario consultado por este diario.

La situación que vivieron las empresas intermedias de la producción de insumos plásticos se reiteró en las ramas metalúrgica (acero y aluminio), del caucho y química. La fuerte concentración en la producción básica y el control que ejercen en las mismas empresas sobre la importación habilitó, a falta de control o regulación, las prácticas abusivas.

Según interpretó un dirigente del sector pyme, “todos se apoyaron en las restricciones eléctricas para justificar un endurecimiento de las condiciones comerciales, pero detrás de esto se están jugando algunas posturas políticas, porque del encarecimiento de los precios y la mayor concentración económica también hay quienes sacan ventajas”, expresó, desde un estricto off the record, temiendo represalias comerciales.

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La industria metalúrgica, al igual que la rama plástica, afectada por insumos monopólicos.
 
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