EL MUNDO › CONTINUA LA OFENSIVA CON POCOS AVANCES EN LAS NEGOCIACIONES

Muchas bombas, poca diplomacia

En el décimo octavo día de su operación militar, el ejército israelí procedió a profusos bombardeos y protagonizó varias excursiones terrestres relámpago. El ejército actúa despacio. También mandó un mediador a Egipto, pero las negociaciones siguen trabadas.

 Por Miguel Soria

Desde Jerusalén

Mientras el complejo rompecabezas diplomático se sigue armando a paso de tortuga, Israel prosiguió con su polifónica ofensiva contra la Franja de Gaza. En el décimo octavo día de su operación militar, el ejército israelí procedió a profusos bombardeos y protagonizó varias excursiones esporádicas en los suburbios del centro histórico de Gaza. Los habitantes del territorio palestino volvieron a vivir largas horas de pesadilla. “Hemos avanzado mucho en los ataques contra Hamas y sus infraestructuras, pero aún hay mucho trabajo por hacer”, dijo ayer el jefe del Estado Mayor israelí, Gabi Ashkenazi. Israel parece estar llevando a cabo una estrategia semejante a la marcha de un caracol: lenta y eficaz, con despliegues terrestres relámpagos y ocupaciones parciales de sectores de Gaza gracias al apoyo de la artillería pesada, pero siempre evitando entrar de lleno en esa famosa “tercera fase” que debía inaugurar la ofensiva terrestre masiva. Esta no se materializó realmente sino en una forma de baja intensidad. Fuentes oficiales adelantaban ayer que el ejército actúa despacio, tanto para evitar comprometerse en un escenario de guerrilla urbana que le sería muy costoso como para permitir que el despliegue diplomático no vaya en bancarrota.

Los tanques ocuparon las localidades de Tal al-Hawa y Sheikh Ajlin pero luego se retiraron, aunque no de Zeitun, donde conservaron sus posiciones. A pesar de la abrumadora potencia militar del Estado Hebreo los milicianos de Hamas no perdieron la capacidad de continuar lanzando cohetes contra el sur de Israel. Dos proyectiles Kasam fueron disparados ayer hacia la ciudad israelí de Beersheba sin que hubiera víctimas ni daños mayores. Hamas ya lanzó unos 700 misiles caseros contra Israel desde el inicio de la ofensiva.

Los combates del martes dejaron un saldo de 30 palestinos muertos, lo que eleva la cifra a casi mil víctimas palestinas y 4000 heridos que sobreviven en condiciones extremas. Los hospitales están desbordados, las ambulancias no consiguen abrirse paso para recoger a los heridos mientras que la falta de medicamentos para atender a los heridos no hace sino multiplicarse cada día. El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jakob Kellenberger, dijo el martes que la situación en Gaza era dramática.

El cruento escenario militar no cerró las puertas de la acción diplomática. Las tres cabezas de más peso en el Ejecutivo, el primer ministro Ehud Olmert; la jefa de la diplomacia Tzipi Livni y el ministro de Defensa, Ehud Barak, se habrían puesto de acuerdo para no lanzar el asalto total sobre Gaza. El Ejecutivo quiere evitar el enredo de los múltiples esfuerzos diplomáticos en curso y también verse atrapado en la incierta lucha en el corazón urbano de Gaza.

Cuando falta menos de un mes para las elecciones legislativas israelíes, cada paso es una apuesta de cara a las urnas. Ehud Olmert, que ya no tiene nada que perder, es partidario de llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias. A su vez, Tzipi Livni estima que Israel ya pagó un precio muy alto en el plano internacional y que ha llegado la hora de hacer una pausa en la ofensiva y pactar una tregua. En cuanto a Barak, varias fuentes cercanas a su ministerio explican que el titular de la cartera de Defensa no quiere que sus tropas emprendan la fase cuerpo a cuerpo. Barak, con todo, precisó ayer que el ejército seguiría golpeando a Hamas hasta que el movimiento islamista respete las condiciones básicas para un alto el fuego.

Con todo, un corredor pareció abrirse ayer luego de que, desde Damasco, Musa Abú Marzuq, número dos de Hamas en la capital siria, anunciara que el grupo tenía “sustanciales observaciones” que hacer a la propuesta de una tregua presentada por Francia y Egipto. Ello equivale a decir que, después de innumerables declaraciones contradictorias, Hamas no rechaza el plan de París y El Cairo. El segundo elemento de peso es el anuncio hecho ayer por el Ministerio de Defensa israelí. Este adelantó que Amos Gilad, encargado de negociar en nombre de Israel las condiciones de una tregua con Hamas, viajaba a Egipto este jueves para participar en una segunda ronda de negociaciones. Según los observadores locales, el desplazamiento de Gilad a Egipto es una señal positiva. El gobierno israelí venía bloqueando desde hace varios días el viaje de Gilad porque estimaba que era demasiado prematuro para entablar una segunda fase de negociaciones.

Sin caer en un optimismo angélico, la diplomacia tenía ayer la certeza de que los próximos días serán determinantes. El canciller español, Miguel Angel Moratinos, se encuentra actualmente en la región en una misión de buenos oficios que apunta a acercar a las partes. Moratinos tiene sólidos conocimientos de la región y una consistente red de relaciones ya que entre 1996 y 2003 fue enviado especial de la Unión Europea.

Moratinos coincide en Medio Oriente con la visita del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que también llega para una gira especial. Quedan por resolver dos laberintos, dos inamovibles: convencer a Hamas de que suspenda el disparo de sus cohetes contra el sur de Israel hasta que el ejército israelí vuelva a sus bases y montar, junto con Hamas, un dispositivo para cortar el contrabando de armas a través de los túneles que comunican Egipto con Gaza. También hay que convencer a Israel de que suspenda su ofensiva y abra, al fin, los pasos fronterizos.

Marzuq, el número dos de Hamas en Siria, declaró ayer al canal Al Jazeera que la retirada de las tropas israelíes de la Franja de Gaza y la apertura completa de los pasos fronterizos serían puntos de partida “para aceptar cualquier iniciativa de paz”. Medios de comunicación árabes decían el martes que Hamas podría aceptar plegarse a la segunda exigencia siempre y cuando sean tropas turcas las que supervisen la zona.

Poco puede esperarse del secretario general de las Naciones Unidas. Ban Ki-moon es, como el presidente de la Autoridad Palestina –Mahmud Abbas–, un actor invisible, sin peso. Abbas sólo preside en Cisjordania y ha perdido todo su capital político entre los palestinos. En cuanto a la ONU, Israel tiene un extenso historial de no respeto de las resoluciones del Consejo de Seguridad.

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Soldados israelíes descansan en la frontera con la Franja en el octavo día de bombardeos, en el que murieron 30 palestinos.
 
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