EL PAíS › PATRICIA BULLRICH, DIPUTADA DE LA COALICIÓN CÍVICA

Cuando calienta el sol

 Por Alejandra Dandan

“Con el macrismo tenemos acercamientos y distancias”

La señal se pierde, pero ella va y vuelve hasta encontrarla. Camina. Se corta, aparece y se pierde otra vez como con sus avatares políticos. Ahora está a 300 kilómetros de Buenos Aires, en Los Toldos, en medio de un campo familiar. Hace ya mucho tiempo solía pasar algunos días de descanso con sus primos, entre ellos, Fabiana Cantilo. Patricia Bullrich la adoraba, pero odiaba que sea tan charlatana porque como era más chica contaba todo lo que hacían los grandes. Cierta vez, “los grandes” la llevaron hasta una tranquera y se pusieron a fumar. Para que no dijera nada, Patricia Bullrich le metió un cigarrillo en la boca. Fumá, le dijo. “Y si se te ocurre contar que fumamos, digo que vos también fumás.”

–Usted dice que después de eso su prima nunca contó más nada: ¿en la política usó lo mismo?

–Me la quisieron hacer usar varias veces pero no, diría que nunca pensé que uno podía establecer complicidades en la política sino queda de rehén. Quizá sí complicidades políticas, pero no complicidades de corrupción o de cosas que después no podés contar.

–Carrió ya empezó con la campaña y usted se va a sumar a partir de la semana que viene. ¿Quieren mostrarse como la principal oposición en territorio bonaerense?

–La idea nuestra es que se vea a la Coalición. Una de las cosas que se nos critica es la falta de acción. Entonces, la idea de la campaña es que sea una campaña de acción, de hechos políticos, de llevar las cosas a donde los problemas están.

–¿Por eso van a ir a los barrios de emergencia?

–Mostrar in situ las soluciones que la CC tiene.

–¿Al estilo peronista?

–Sí, un poco al estilo de pensar en la debilidad de la CC, que para nosotros no es tal, pero es la que se plantea, sobre eso de que pueden hacer crítica pero no gobierno. Entonces, queremos mostrar la capacidad de gestión mostrando que hay planes en cada cosa.

–En la política influye cada vez más la imagen. Y esos gestos tienen mucho de mostrar, pero también de mostrarse. ¿No le parece complicado?

–Lo que pasa es que la política está reducida a pequeños gestos. De golpe, Reutemann dice una palabra y todo gira alrededor de eso. Y la política aparece como una cosa de piezas sueltas. Nosotros queremos ver qué piezas se juntan, plantear algo para cada sector social y para salir de esa agenda y de esa forma de pegar fragmentos.

–En esa lógica, una eventual alianza con el PCR como la que ahora se plantea con el piquetero Juan Carlos Alderete, ¿sería un fragmento o un proyecto más estructural?

–Lo que pasa es que nosotros tenemos una idea, que la expresamos en todos lados: decimos que el problema de la Argentina es un problema ético, de construcción institucional y que no está cortado por las lógicas de izquierda y derecha. Y dentro de estas ideas republicanas, distribucionista y de ética, el diálogo puede ser con el PCR o con otros sectores.

–Entonces incluiría, por ejemplo, al PCR.

–Incluye movimientos sociales que tengan apego a los tres valores. No sé cómo están los diálogos en este momento, me imagino que están bien, pero no lo estoy siguiendo porque estoy lejos.

–Lilita siempre marca dos límites para las alianzas: duhaldismo y kirchnerismo. ¿Qué pasa con el macrismo, porque no termina de quedar claro qué van a hacer?

–Nosotros tenemos acercamientos y distancias con el macrismo. Nos acercamos en cosas que se hicieron en el Parlamento. Y tenemos distancias, porque algunas veces vemos que ellos no tienen muy claro cuál es el rumbo: si les da lo mismo ser parte de una política renovadora o ser cabeza de un viejo aparato. Son intríngulis profundos que todavía no han sido respondidos.

–¿Qué los va a definir?

–No sé, por ahí no se define nunca.

–Si la CC se desarma, ¿no se imagina algún día volviendo al peronismo?

–No. ¡Yo al peronismo no vuelvo nunca más! Para mí el peronismo se ha transformado en un aparato de poder corrupto, cuyo único objetivo es su propia reproducción. Eso lo tengo claro, me fui en el año ’95. No volví y no voy a volver, lo digo tajante porque lo tengo muy claro: desde ese aparato no sale ningún cambio.cercamientos y distancias”

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