EL MUNDO › OPINION

Evo y Obama

 Por Fidel Castro *

Si a Obama se le otorgó el premio por ganar las elecciones en una sociedad racista, a pesar de ser afroamericano, Evo lo merece por ganarlas en su país, a pesar de ser indígena, y cumplir además lo prometido.

Por primera vez en ambos países uno y otro de su etnia alcanza la presidencia.

En más de una ocasión advertí que Obama era un hombre inteligente, educado en un sistema social y político en el cual cree. Aspira a extender los servicios de salud a casi 50 millones de norteamericanos, a sacar la economía de la profunda crisis que padece y a mejorar la imagen de Estados Unidos, deteriorada por las guerras genocidas y las torturas. No concibe ni desea ni puede cambiar el sistema político y económico de su país.

Las opiniones sobre el otorgamiento de este premio han estado muy divididas. Muchos parten de conceptos éticos o reflejan contradicciones evidentes en la sorpresiva decisión.

Habrían preferido ese premio como fruto de una tarea realizada. No siempre el Premio Nobel de la Paz se entregó a personas merecedoras de esa distinción. A veces lo han recibido personas resentidas, autosuficientes, o peor aún.

Pero nadie ha mencionado en cambio el nombre de Evo.

Es obvio que por primera vez en la historia de Bolivia, un indio aymara de pura cepa ejerce la presidencia de ese Estado. Los oligarcas fratricidas y pro imperialistas de los Estados vecinos, a pesar de los vínculos comunes de sangre y cultura, le arrebataron a Bolivia 1.247.284 kilómetros cuadrados, más de la mitad de la superficie. Es conocido que a lo largo de los siglos, el oro, la plata y otros recursos de Bolivia eran extraídos por los privilegiados dueños de su economía. Enormes yacimientos de cobre, los mayores del mundo, y otros minerales les habían sido arrebatados después de la independencia en una de las guerras promovidas por los imperialistas británicos y yanquis.

A pesar de eso, Bolivia cuenta con importantes yacimientos de gas y petróleo y posee además las mayores reservas conocidas de litio, mineral de gran necesidad en nuestra época para el almacenamiento y uso de la energía.

Sería largo sintetizar en unas hojas su rica historia. Solo diré que Evo fue capaz de vencer las terribles y calumniosas campañas del imperialismo, sus golpes de Estado e injerencia en los asuntos internos, defender la soberanía de Bolivia y el derecho de su pueblo milenario al respeto de sus costumbres. “Coca no es cocaína”, le espetó al más grande productor de marihuana y el mayor consumidor de drogas en el mundo, cuyo mercado ha sostenido al crimen organizado que cuesta miles de vidas al año en México. Dos de los países donde están las tropas yanquis y sus bases militares son los más grandes productores de drogas del planeta.

En la trampa mortal del comercio de drogas no caen Bolivia, Venezuela y Ecuador, países revolucionarios que, igual que Cuba, son miembros del ALBA, saben lo que pueden y deben hacer para llevar la salud, la educación y el bienestar a sus pueblos. No necesitan tropas extranjeras para combatir el narcotráfico.

Bolivia lleva adelante un programa de sueño bajo la dirección de un presidente aymara que cuenta con el apoyo de su pueblo. El 6 de diciembre habrá elecciones. Con seguridad el apoyo del pueblo a su presidente se incrementará. Nada ha podido detener su creciente prestigio y popularidad.

¿Por qué no se le otorga el Premio Nobel de la Paz?

Comprendo su gran desventaja: no se trata de un presidente de Estados Unidos.

* Extracto de Cubadebate.

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