EL MUNDO › LA HIJA DEL DICTADOR PERUANO PASó DE ELOGIAR A ADMITIR DELITOS DEL FUJIMORISMO

Keiko pide perdón por su padre

De cara al ballottage, Keiko Fujimori cambió el discurso, consciente de que su candidatura despierta un fuerte rechazo por el recuerdo de un pasado autoritario y con delitos de lesa humanidad.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

Unos días después de haberlo calificado como “el mejor de la historia”, ahora Keiko Fujimori intenta distanciarse del gobierno de su padre, el ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000). El abrupto cambio se produjo luego de conocida la primera encuesta para el ballottage del 5 de junio, que pone a la candidata del fujimorismo seis puntos por debajo de su rival, el postulante de la izquierda Ollanta Humala. Convencida ahora de que el voto fujimorista que le permitió pasar a la segunda vuelta no le alcanza para ganar la presidencia, la heredera política de Alberto Fujimori ha cambiado su estrategia electoral. Si en la primera vuelta reivindicó con entusiasmo el gobierno de su padre, ahora intenta desmarcarse del autoritarismo, corrupción y crímenes de lesa humanidad que fueron la esencia de ese régimen. Con este cambio de discurso, Keiko Fujimori intenta reducir la resistencia que en amplios sectores genera su candidatura por el mal recuerdo de una corrupción sin precedentes y violaciones a los derechos humanos que dejó la dictadura de Alberto Fujimori.

En esta operación de limpieza de su imagen que ha puesto en marcha de cara al ballottage, Keiko Fujimori pidió, en una entrevista televisiva realizada el domingo en la noche, perdón por lo que llamó “errores” y “delitos” cometidos en el gobierno de su padre. Es la primera vez que la hija del ex dictador Fujimori admite que en el gobierno de su padre se cometieron delitos. Sin embargo, este reconocimiento y pedido de disculpas llega sólo unos días después que Keiko Fujimori calificara al régimen autoritario de su padre, del que ahora se pretende distanciar, como “el mejor de la historia”. Pero esta no es la única contradicción en la que ha caído la candidata. La hija del encarcelado Alberto Fujimori inició la campaña de la primera vuelta anunciando que indultaría a su padre, condenado a 25 años por crímenes de lesa humanidad y corrupción. Ahora jura por Dios que no lo hará. Una encuesta revela que el 68 por ciento de la población no cree en ese juramento.

“Represento al fujimorismo y tengo que reconocer y pedir perdón por estos errores y comprometerme a que nunca más estos errores y delitos se van a volver a cometer”, dijo la hija del ex dictador al referirse a la corrupción y a los asesinatos cometidos durante el gobierno de Alberto Fujimori. Pero no pudo evitar intentar exculpar a su padre. Sobre las ejecuciones extrajudiciales cometidas en el régimen de su padre por destacamentos del ejército, responsabilizó exclusivamente a los militares. Y de la corrupción ha hecho responsable a Vladimiro Montesinos, el brazo derecho de Alberto Fujimori. En sus declaraciones, Keiko criticó tímidamente el golpe de Estado que dio su padre en 1992 para cerrar el Congreso y tomar el control del Poder Judicial y de todas las instituciones democráticas, y aseguró que ella no actuaría igual, pero se negó a calificar al gobierno fujimorista como una dictadura, aunque no pudo evitar admitir que fue un régimen autoritario. “Yo no soy Alberto Fujimori y los hijos no heredan la responsabilidad de los padres”, dijo la candidata, en su intento por sacudirse de la mala imagen de su padre, pero evitó mencionar que sus principales colaboradores, quienes gobernarían con ella, fueron importantes funcionarios durante la dictadura de su padre.

“Este distanciamiento de Keiko Fujimori con su padre es parte de una estrategia de campaña como reacción a las encuestas. Esta operación de despegue de su padre no es creíble y no creo que le funcione. Una cosa es lo que dice ahora y otra cosa muy distinta son las señales concretas que da presentándose a estas elecciones acompañada por los mismos operadores que gobernaron con su padre. En esas condiciones es difícil creer que ese distanciamiento sea real”, señaló a Página/12 Eduardo Toche, investigador del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo - Desco.

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Imagen de familiares de las víctimas de la dictadura que celebran la condena a prisión de Fujimori.
Imagen: AFP
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