EL MUNDO › UNIVERSITARIOS Y SECUNDARIOS CHILENOS ANUNCIAN UN PARO

Los estudiantes contra Piñera

Las propuestas del gobierno de derecha son “insuficientes y poco profundas”, afirman dirigentes de colegios secundarios y universidades. Dentro de los pedidos se destaca la estatización de los establecimientos educativos.

 Por Christian Palma

Desde Santiago

Ni los tres días feriados del fin de semana detuvieron el ímpetu de los estudiantes en Chile. Luego de numerosas reuniones en Santiago y Valparaíso, adonde llegaron representantes de todo el país, los dirigentes secundarios y universitarios junto al Colegio de Profesores oficializaron ayer el total rechazo a las propuestas del gobierno y reiteraron el llamado a un gran paro nacional para el próximo jueves 30 de junio.

El presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, que se dio cita ayer con los líderes estudiantiles, fue tajante al señalar que “no aceptaremos una mesa de diálogo o negociadora si no están presentes todos los estamentos educacionales, es decir, universitarios, secundarios, profesores, asistentes, apoderados. Esa es nuestra primera condición”, explicó el dirigente.

Aseguró, no obstante, la búsqueda de diálogo, pero sin terminar con las movilizaciones. “Ratificamos el paro social y ciudadano por la educación pública, pues existe un denominador común”, añadió Gajardo.

La semana pasada, el ministro de Educación, Joaquín Lavín, respondió en parte al petitorio de los universitarios ofreciendo una inyección de 75 millones de dólares y avanzar hacia el fin del lucro en la educación. Además propuso revisar la gratuidad de la movilización escolar, más dinero para la reconstrucción de colegios dañados por el terremoto y revisar alternativas para acabar con la municipalización de las escuelas.

Con la carta en la mano, los líderes se replegaron, informaron de la situación a sus bases y decidieron ayer continuar con las movilizaciones, pues consideran ambiguo y poco claro el ofrecimiento de Lavín.

Para los estamentos involucrados, éstos son los planteamientos básicos, los cuales, de implicar modificaciones constitucionales, se deben hacer mediante un plebiscito.

En este escenario, la Confech –que reúne a las universidades tradicionales– espera convocar a más personas que en las anteriores marchas. El pasado jueves 16 de junio, sólo en Santiago unos 80 mil jóvenes salieron a las calles.

Camilo Ballesteros, vocero de la Confech, dijo que el movimiento busca afinar una “plataforma única” donde se discuta todo lo que ocurre hoy día en educación, no tan sólo a nivel secundario o universitario. Más radical se mostró la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y líder de la Confech, Camila Vallejo, quien sostuvo que “rechazamos profundamente las dos propuestas del ministerio. No se trata de que se entreguen más o menos recursos para la educación superior, sino que es necesario que se realice una reforma mucho más profunda”.

A la convocatoria para el jueves se sumó la Confederación Nacional de Funcionarios de Salud Municipalizada (Confusam). La presidenta de la organización, Carolina Espinoza, dijo que la educación y la salud son un derecho y una responsabilidad del Estado, por lo que “es un deber ético y moral hacerse parte del paro nacional”.

Por el lado de los pingüinos, Rodrigo Rivera, vocero de la Coordinadora de Estudiantes Secundarios –que aglutina al 80 por ciento de los estudiantes del país–, confirmó la adhesión al paro. Invitó además a las autoridades a impulsar una mesa de diálogo ampliada. “Dialoguemos, trabajemos y mejoremos la educación”, señaló.

Desde el gobierno, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, aseguró empatizar con algunos de los reclamos, pero criticó la forma como se han llevado las tratativas, pese a la propuesta de Joaquín Lavín.

“Hay demandas con las que empatizamos como gobierno, pero quiero decir muy francamente que creo que se les ha pasado la mano en las tomas de los colegios y en la destrucción. Ha habido mucha violencia en las marchas”, afirmó en TVN.

En esa línea, reiteró que los establecimientos educacionales deben operar como tal y no como en la actualidad. “Las tomas le están haciendo un daño a la educación del país”, sentenció. En ese sentido, el subsecretario del ramo, Fernando Flores, advirtió que las tomas y la falta de clases podrían costar el año a muchos secundarios, situación que fue descartada por los dirigentes. Dentro del petitorio de los estudiantes se destaca la estatización de los establecimientos educacionales, la mejora de la infraestructura de los liceos técnicos y el funcionamiento del pase escolar durante todo el año. Poner fin al lucro y más equidad y gratuidad también forma parte de sus demandas.

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El viernes pasado, los estudiantes hicieron un show musical en el marco de las protestas.
Imagen: EFE
 
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