EL MUNDO › PROTESTA EN ESPAñA DE LOS INDIGNADOS

Furia cacerolera

Un fuerte cacerolazo selló el cierre de cuatro días de movilizaciones y protestas con motivo del primer aniversario del movimiento de los indignados. Y aunque el ruido de las cacerolas en la Puerta del Sol le puso fin a una jornada de debate, los indignados piensan ya en definir acciones para los próximos meses.

Con la pretensión de que la protesta continuara en la Bolsa de Comercio y durante más de cinco horas de debate este movimiento, nacido para enfrentar a la clase política y al funcionamiento del sistema económico, abordó en una asamblea general los resultados de las comisiones de trabajo que funcionaron en estos días de movilización y que los llevó a reforzar la idea de que el gran paso a seguir es continuar creando conciencia social y trabajar en lo local acompañando a los que sufren la crisis.

Tomando al aniversario como una anécdota que profundice el esfuerzo realizado hasta ahora, los integrantes de la asamblea que se encargaron de difundir las acciones del 15-M madrileño como Marta Franco y Pablo Cevas declararon al diario Público de España que las actividades sirvieron para devolver la ilusión por el movimiento. Marta Franco resaltó la participación y la convocatoria en la Puerta del Sol y las plazas aledañas, para discutir en las asambleas temáticas. “Si alguien decía que esto iba para abajo hemos demostrado que no”, aseguró Cevas al medio español.

Dar cuenta de que los cuatro días de conmemoración no se redujeron sólo a protestas callejeras y que en esos días se elaboraron alternativas fue otra cuestión que destacaron los participantes. “Demostramos que la soberanía reside en el pueblo y hemos manifestado nuestro derecho a la desobediencia civil más allá de las prohibiciones de los políticos”, dijo José Díaz, otro activo participante. El movimiento, que aspira a tener recorrido político y a ser sostenible en el tiempo, planteó concretamente los pasos a seguir. “Tenemos que ahondar en el contacto directo con la gente, tejer redes de autoayuda y demostrar a la población que no está sola”, firmó Kike Castelló, portavoz de la plataforma Democracia Real Ya (DRY). Planteando como metas futuras una mayor defensa de los servicios públicos, la lucha por la vivienda digna y la creación de espacios de participación común, algunos indignados anticiparon la creación de un Tribunal Ciudadano de Justicia (TCJ).

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