EL MUNDO › GABRIELE SE DECLARó “INOCENTE” DEL ROBO DE LOS DOCUMENTOS, PERO “CULPABLE” DE HABER TRAICIONADO AL PAPA

Culpas y confesiones de un mayordomo en apuros

Habló el Assange italiano, el testigo clave en el juicio que está haciendo temblar al Vaticano. Dijo que un oficial de la gendarmería, dos cardenales y un obispo lo habrían “sugestionado” para filtrar documentos de la Iglesia Católica.

 Por Elena Llorente

Desde Roma

Por primera vez Paolo Gabriele, el mayordomo de Benedicto XVI, habló ayer en el juicio que se le está haciendo en el Vaticano por el robo de documentos secretos del departamento del pontífice. Pero lo que dijo fue en parte desmentido en la misma audiencia por el secretario personal del pontífice, el sacerdote Georg Ganswein. El secretario, entre otras cosas, contó cómo se dio cuenta de que el material publicado por la prensa había salido de las habitaciones del Papa, que él controla.

Las más esperadas eran las declaraciones de Gabriele, que con este juicio está haciendo temblar a muchos dentro del Vaticano y conmoviendo a la Iglesia entera. El ex mayordomo se declaró “inocente” del robo de los documentos, pero “culpable” de haber traicionado la confianza del Papa a quien quiere, dijo, “como un hijo”.

En este proceso relámpago, que se supone podría terminar esta semana, Gabriele, 46 años, tres hijos, dijo además que no tuvo cómplices, pero dio el nombre de siete personas que lo habrían “sugestionado”, entre ellas un oficial de la gendarmería, dos cardenales y un obispo. El mayordomo aseguró que comenzó a fotocopiar cartas y documentos en 2010 y continuó en 2011. Hacía una doble fotocopia, una para sí mismo y la otra para entregar a la prensa, porque pensaba que el Papa era manipulado. Con el tiempo, indicó, se dio cuenta de que es fácil manipular a una persona que tiene tanto poder y dijo que lo percibió porque, a veces, el pontífice, mientras almorzaban, preguntaba sobre cosas que en realidad debía haber sabido.

El ex mayordomo afirmó enfáticamente que nunca recibió dinero ni beneficio alguno a cambio del material que dio a la prensa y que lo único que recibió fueron problemas como los que está viviendo ahora. Y con esto salvó en parte a su amigo y destinatario de las fotocopias, el periodista Gianluigi Nuzzi, que gracias a esos documentos publicó un libro, Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI, que desató el escándalo. Fue precisamente leyendo este libro que el cura Georg descubrió el engaño, contó en la audiencia, porque había dos cartas que nunca habían salido de su oficina. En su exposición, que duró unos 35 minutos, el secretario del Papa –que no le dirigió ni una mirada al acusado– dijo además que nunca antes había tenido razones para desconfiar de Gabriele, pero que cuando la gendarmería vaticana secuestró en su casa unas 82 cajas de documentos, encontró fotocopias de mucho antes de lo que él confiesa. Es decir, no de 2010-2011 sino de 2006 y 2008, prácticamente desde el momento en el que Gabriele fue asignado al departamento papal. Surgieron también otros datos importantes, como por ejemplo que en la casa del mayordomo se encontraron decenas de documentos sobre la masonería, los servicios secretos y el caso Bofo, un periodista católico defenestrado de su cargo de director del diario de la conferencia episcopal por lo que luego se revelaron como falsas acusaciones. Por todas estas razones, más de uno se pregunta en el Vaticano, y fuera de él, a quién responde verdaderamente el mayordomo.

“Muchos ven a Paolo Gabriele como un chivo expiatorio”, dijo Gianluigi Nuzzi entrevistado por Canale 5, aludiendo a las intrigas que hay dentro del Vaticano. “Pero yo lo veo como una persona de gran coraje porque del Vaticano nunca se ha sabido nada a no ser los comunicados de prensa oficiales”, agregó. En el libro, Nuzzi cuenta cómo iba recibiendo los documentos secretos de una fuente que hace conocer con el nombre falso de María y que por lo visto era Gabriele. También cuenta que una vez la persona trajo una serie de documentos cosidos en el forro de su abrigo a un departamento vacío donde se encontraban, para así poder esquivar las miradas indiscretas.

“Gabriele es ciertamente una persona que ha violado la confianza que el Papa había depositado en él, pero habría que preguntarse por qué lo ha hecho. Por qué un cristiano, un católico, un religioso como él, que ve al Santo Padre como su pastor, ha tomado esa decisión. Lo ha hecho porque veía que había intrigas, historias y acusaciones de corrupción, motivadas por obispos importantes, problemas que conmovían al Vaticano. Y ha pensado que así ayudaba al Papa. Yo veo a Gabriele como a una persona con gran coraje y que actúa en buena fe”, concluyó Nuzzi, que no ha sido citado por el tribunal vaticano ni como acusado ni como testigo.

Durante el interrogatorio, el mayordomo insistió, tal vez sabiendo quiénes son los otros que lo han hecho, que en estos últimos años él no era la única persona que había entregado documentos vaticanos a la prensa.

Gabriele hizo también algunas acusaciones contra la gendarmería vaticana, que lo mantuvo arrestado desde mayo, denunciando el modo en que había sido tratado. Contó que pasó los primeros días en una celda pequeñísima donde no podía ni siquiera estirar los brazos y que los primeros veinte días estuvo con la luz encendida durante las 24 horas y que eso le provocó un problema en la vista. También denunció la “presión psicológica” a la que fue sometido la primera noche que, incluso, le negaron una almohada para dormir.

Aunque la gendarmería vaticana difundió un comunicado negando en gran parte las acusaciones y diciendo incluso que Gabriele, después de algunos días, pidió que la luz se la dejaran prendida durante la noche porque le hacía compañía, el Tribunal presidido por Giuseppe Dalla Torre invitó al fiscal Nicola Picardi a abrir una investigación para verificar si hubo violación de alguna norma durante la detención de Gabriele.

El proceso continuará hoy miércoles y se espera una sentencia antes del fin de semana.

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El ex mayordomo Gabriele, de traje, comparece ante el tribunal judicial del Vaticano en el juicio por robo de documentos.
Imagen: EFE
 
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