EL MUNDO › POR PRIMERA VEZ UNA POTENCIA AFIRMó QUE DAMASCO UTILIZó ARMAS QUíMICAS

París acusó a Siria de usar gas sarín

Francia dijo a través de un comunicado que tenía la certeza de que el régimen de Bashar al Assad empleó armas no convencionales “varias veces y de forma localizada”. Presentó dos muestras extraídas del país en conflicto.

 Por Eduardo Febbro

Desde París

Francia acusó de manera detallada y formal al gobierno sirio de Bashar al Assad de utilizar armas químicas en la guerra contra los rebeldes. Es la primera vez que un gobierno occidental evoca sin ambigüedad la existencia de armas químicas en el conflicto sirio. Hasta ahora, las potencias occidentales habían hablado de “indicios” o “sospechas” pero no de pruebas. Esta vez no. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, dijo en el canal 2 de la televisión francesa que París no tenía “ninguna duda sobre el hecho de que los gases fueron utilizados. (...). La conclusión del laboratorio es clara: hay gas sarín”.

El jefe de la diplomacia francesa citó dos muestras distintas que permitieron encontrar la prueba: la primera la aportaron los periodistas del vespertino Le Monde Jean-Philippe Rémy y Laurent van der Stock. Ambos pasaron dos meses en Siria y hace unos diez días publicaron un extenso y minucioso reportaje sobre el empleo de armas químicas por parte del poder de Damasco en la localidad de Jobar, situada en las afueras de la capital siria. Las muestras contenían ácido isopropílico y metabólico de sarín. La segunda muestra fue obtenida por Francia y proviene de la localidad de Saraqeb, al sur de Homs, donde a finales de abril hubo varios ataques.

La Cancillería francesa emitió luego un comunicado donde precisaba que “en adelante Francia tiene la certeza de que el gas sarín fue empleado en Siria varias veces y de forma localizada”. El presidente norteamericano, Barack Obama, había planteado el uso de armas químicas como una “línea roja” que no se debía atravesar. Sin embargo, contrariamente a París, la reacción de Washington fue moderada. Jay Carney, el portavoz de Obama, dijo en Washington que antes de que se tomara una decisión era “preciso aumentar el nivel de las pruebas”. En París, Fabius tuvo un discurso menos consensual. El ministro de Relaciones Exteriores dijo que “todas las opciones están sobre la mesa, incluida una reacción armada en relación con los depósitos de gas”. No obstante, Fabius aclaró que aún no se había llegado a ese punto y que era necesario que esa “reacción no impida la conferencia de paz”. A finales de julio está prevista la celebración en Ginebra, Suiza, de una Conferencia Internacional sobre Siria que apunta a entablar un proceso de negociaciones entre el régimen sirio y la oposición.

Por lo pronto, Francia es hasta ahora el único país occidental en apuntar abiertamente y directamente la responsabilidad del régimen sirio en el uso de armas químicas. Ayer, la Comisión de las Naciones Unidas que investiga lo que está ocurriendo en Siria reveló en un informe que existían “motivos razonables para pensar que se usaron agentes químicos como armas”. No obstante, la Comisión agregó que “la naturaleza precisa de esos agentes, sus medios de transmisión y sus utilizadores no han sido identificados”. La Comisión actúa bajo mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desde septiembre de 2011 y está presidida por el diplomático brasileño Paulo Sérgio Pinheiro. En el citado informe la Comisión de la ONU dio cuenta también de los actos de barbarie que se cometen en la guerra en Siria: “Los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad se han convertido en una realidad cotidiana en Siria”, dice el texto. Los investigadores de la ONU no exculpan a nadie: las fuerzas gubernamentales y las milicias aparecen como responsables de asesinatos, torturas, violaciones, desapariciones y desplazamientos forzados. El jefe de la diplomacia francesa informó que los resultados de los análisis efectuados por Francia fueron transmitidos a la ONU. Estos análisis de las muestras traídas desde Siria fueron realizados por un laboratorio francés designado por la Organización para la prohibición de armas químicas (OIAC). Producido en grandes cantidades por la Unión Soviética y Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, el gas sarín es una poderosa arma química. Se trata de una sustancia sin olor, sin color y volátil, que entra rápidamente en los pulmones, es absorbida por la piel y luego circula en la sangre. Esta sustancia ataca el sistema nervioso humano. La inhalación o el simple contacto con este gas organofosfórico bloquea la transmisión del flujo nervioso y llega hasta a provocar la muerte por paro cardiorrespiratorio. El gas sarín fue utilizado en Tokio en 1995 durante el atentado perpetrado en el metro por la secta japonesa Aum con un saldo de 13 muertos y 6000 heridos.

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El canciller Laurent Fabius dijo que su país no tenía ninguna duda de que Damasco usó gas sarín.
Imagen: EFE
 
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