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UN HOMBRE INTENTO MATAR AL PRESIDENTE FRANCES EN UN DESFILE

El día que casi mataron a Chirac

Maxime Brunerie, militante de una ultraderecha más furibunda que la de Jean-Marie Le Pen, disparó hacia el presidente francés durante los actos que celebran el día nacional de Francia.

Por Eduardo Febbro
Desde París

Maxime Brunerie siguió los pasos del teniente coronel Jean-Marie Bastien Thirry, que el 22 de agosto de 1962 intentó asesinar a balazos al general De Gaulle. Emboscado en la multitud que ayer presenciaba el desfile del 14 de julio a lo largo de la Avenida de los Campos Elíseos, Maxime Brunerie, un joven de 25 años militante de la extrema derecha francesa, falló en su propósito de matar al presidente francés Jacques Chirac. Descripto por sus vecinos como un joven “tranquilo y discreto”, Brunerie ya estaba catalogado como un individuo ligado a los brazos duros de la extrema derecha. Miembro del GUD, un movimiento estudiantil de ultraderecha ligado a los cabezas rapadas, Brunerie parece adolecer de algunas incoherencias mentales. En el momento de su arresto confesó que pretendía asesinar a Chirac y luego quitarse la vida. La policía reveló anoche que desde 1997 Brunerie participó en manifestaciones neonazis organizadas por el Partido Nacionalista francés, un grupúsculo mucho más radical, activo y violento que la extrema derecha tradicional liderada por Jean-Marie Le Pen.
Según relataron los testigos, el joven estaba entre la multitud con una carabina calibre 22 escondida en un estuche de guitarra y cargada con cinco cartuchos. El ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, precisó que el joven se encontraba a unos 150 metros del presidente cuando disparó el primer tiro. Todo indica que si Chirac se salvó fue gracias a la gente que presenciaba el desfile, la cual lo controló en el instante en que se disponía a disparar. En ese momento, el vehículo del presidente estaba pasando por la Avenue Friedland, ya casi tocando la rotonda del Arco del Triunfo.
Un turista de 50 años contó que “estaba mirando el desfile cuando Chirac pasaba en su vehículo oficial y sentí un gran movimiento de gente a mi alrededor. Entonces, a dos o tres metros de mí, vi a un hombre que apuntaba al presidente. En ese momento, un hombre que se encontraba al lado del joven le pegó en la mano al tiempo que yo tomaba el arma. Otra persona logró apoderarse del fusil y enseguida llegaron los agentes de la policía”.
Jean-Luc, un parisino de 49 años, explicó que “el presidente pasaba delante de mí en el vehículo oficial. Cuando me di vuelta, vi el cañón de la carabina apuntando hacia el cielo y a una persona que sostenía el arma para desviarla”. Cuando el servicio de seguridad saltó las vallas de protección para controlar a Brunerie, éste se puso a gritar: “No me lastimen, no me lastimen”. Nadie sabe precisar cuántos disparos se produjeron exactamente. Un fotógrafo asegura haber oído dos detonaciones, pero otros turistas hablan de una sola. Lo cierto es que, debido a la distancia y al eco de las celebraciones militares que conmemoran la fiesta nacional francesa, Jacques Chirac no se enteró de nada. Cuando le anunciaron que había escapado a un atentado, apenas comentó: “¿No me digan?”.
Patrick Devedjian, el delegado francés de las Libertades Locales, precisó luego que Brunerie intentó dispararse un tiro en momentos en que era inmovilizado por los agentes de seguridad. Más de 5 mil militares, 100 aviones y helicópteros, 300 cadetes de la academia militar norteamericana de West Point, 250 vehículos blindados y unos veinte camiones de bomberos, entre los que se encontraban bomberos de Nueva York que participaron en el rescate de los sobrevivientes de las Torres Gemelas, formaron parte de las conmemoraciones del 14 de julio.
El líder de la extrema derecha francesa, Jean-Marie Le Pen, restó importancia al hecho de que Brunerie pertenezca a su filiación política.Según declaró Le Pen, “los políticos están más amenazados por locos o desequilibrados que por adversarios políticos”. El líder político que disputó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del pasado mes de mayo frente al mismo Chirac ironizó acerca de “los atentados fantasma ya ocurridos”, y aseguró que éste le parecía “un poco falso”.
En todo caso, los espectadores que evitaron el asesinato no comparten esta opinión y ahondan en detalles sobre el desarrollo de los hechos. Los investigadores de la Brigada Criminal que interrogaron a Brunerie lo calificaron como un “mitómano de extrema derecha” capaz de proferir frases “incoherentes y sin fundamentos”. Fuentes policiales calcularon que el fallido asesino tenía “reales posibilidades” de alcanzar al presidente. Conducido a un hospital psiquiátrico, Maxime Brunerie está siendo investigado para ver si su acto fue motivado por su propia “locura” o si detrás de él hay un grupo organizado que lo utilizó como un mero brazo armado.
Por ahora, el equipo de la brigada francesa de lucha contra el terrorismo que allanó su domicilio no encontró elementos que puedan confirmar la existencia de un complot. Hasta ayer, Brunerie parecía tener al fútbol como única pasión. El odio, la locura o la manipulación lo llevaron a exceder los límites y a poner en su mira a un presidente de la República.
Paradójicamente fueron los espectadores que conmemoraban el día en que nació la democracia francesa quienes evitaron el asesinato de un presidente recién elegido por las urnas.

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Jacques Chirac y el jefe del ejército, por los Campos Elíseos.
El presidente francés ni se enteró del atentado en su contra.
 
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