EL MUNDO › BUSCAN “UN NUEVO RUMBO” PARA IRAK, PERO NO SABEN BIEN CUAL

Bush y Blair no dan pie con bola

Bush dijo que está decepcionado porque el éxito en Irak le es esquivo y Blair prometió invertir parte de su escaso capital político en una iniciativa de paz en Medio Oriente. Pero ninguno de los dos se mostró muy dispuesto a abrir un diálogo con Irán.

El presidente estadounidense, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair, estudiaron en Washington ayer cómo dar un “nuevo enfoque” a su estrategia en Irak. Los mandatarios analizaron el conflicto iraquí un día después de que el llamado Grupo de Estudio sobre Irak, una comisión bipartidista independiente de Estados Unidos, divulgara su informe de recomendaciones para encauzar la guerra, en el que alerta de que la situación es grave y se está deteriorando.

Las propuestas principales del informe son retirar las tropas de Irak a más tardar a principios de 2008, entablar un diálogo con Irán y Siria y redoblar los esfuerzos por la paz en Medio Oriente. En una conferencia de prensa conjunta con Blair, Bush se mostró de acuerdo en que la situación está mal en Irak y en que se necesita un nuevo enfoque. Además admitió que esperaba ganar más fácilmente. “Estoy decepcionado por la lentitud del éxito”, afirmó.

Antes de tomar alguna decisión, Bush le encargó al Pentágono que hiciera su propio análisis sobre la guerra y los posibles pasos a seguir, algo que también efectúan el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional. El mandatario indicó que tomará las decisiones que considere oportunas una vez que cuente con los resultados de todos esos análisis. Bush y Blair no aclararon cuál puede ser el nuevo rumbo que están de acuerdo en trazar para Irak, pero dejaron claro que no seguirán al pie de la letra las 79 recomendaciones de la comisión encabezada por el ex secretario de Estado de Estados Unidos James Baker y el ex congresista demócrata Lee Hamilton. Los dos aliados coinciden en que el informe de dicha comisión marca “un camino hacia adelante importante”, pero Bush aclaró que no cree “que Baker y Hamilton esperen que aceptemos todas sus recomendaciones”.

El mandatario estadounidense dio a entender que está totalmente de acuerdo con una de ellas, la que plantea que resolver el conflicto iraquí está vinculado a una solución de la crisis árabe-israelí. Bush anunció que Blair emprenderá próximamente un viaje a Medio Oriente para dialogar con representantes israelíes y palestinos y prometió “esfuerzos concertados para hacer avanzar la causa de la paz”. Sin embargo, hay otras recomendaciones que Bush no parece dispuesto a aceptar, como la que propone abrir un diálogo directo con países de la región como Irán y Siria, para involucrarlos en una salida a la ola de violencia en el país árabe. “Si Siria e Irán no están comprometidos con el éxito en Irak, no deben molestarse ni en presentarse (en un eventual proceso de negociaciones). Los países que participen en esas conversaciones no deben financiar el terrorismo”, afirmó.

Bush rehusó asimismo refrendar la fecha tope del primer trimestre de 2008 que dio el Grupo de Estudio para sacar a las tropas estadounidenses de Irak. “Queremos que nuestras tropas de combate se retiren de allí lo antes posible. Queremos que los iraquíes asuman una mayor responsabilidad en la lucha. Pero tenemos que ser realistas y flexibles al elaborar programas”, dijo Bush.

Blair, por su parte, reconoció que Irán plantea problemas porque “ha estado armando, apoyando y financiando el terrorismo”. Ambos mandatarios coincidieron también en que el gobierno iraquí liderado por el primer ministro Nuri Al Maliki debe seguir contando con todo el apoyo posible para poder lograr su objetivo de dirigir un país democrático, que pueda defenderse y que sea un aliado fuerte contra el terrorismo. “Es importante que nos concentremos en los elementos que hay que cambiar para garantizar el éxito en Irak, porque las consecuencias de un fracaso son graves”, indicó el premier.

Los dos señalaron asimismo que el éxito del conflicto iraquí depende del éxito de una batalla mucho más amplia, la de los moderados y los defensores de la libertad contra los extremistas y los partidarios del sectarismo en todo Medio Oriente. “El primer ministro Blair y yo sabemos que tenemos la responsabilidad de liderar y apoyar a los moderados y reformistas que trabajan por un cambio en el gran Medio Oriente”, aseguró Bush.

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Conferencia de prensa en la Casa Blanca con los dos líderes de la guerra de Irak.
Imagen: AFP
 
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