EL MUNDO › EL PRESIDENTE DE ECUADOR ARMO UNA COMISION PARA INVESTIGAR LA MUERTE DE SU MINISTRA

Cayó un helicóptero en un mar de dudas

La muerte de la primera ministra de Defensa socialista, Guadalupe Larriva, en extrañas circunstancias, provocó un sacudón en el gobierno de Correa, quien convocó a expertos internacionales a investigar el siniestro. No es el primer accidente aéreo raro que sucede en Ecuador, y éste ocurrió en medio de una fuerte disputa con la oposición.

 Por Mercedes López San Miguel

Ecuador está de duelo nacional tras perder a la primera mujer, civil y socialista en ocupar el Ministerio de Defensa. En principio, el gobierno caratuló la muerte de Guadalupe Larriva de accidente y desestimó que se tratara de un atentado. Sin embargo, a la par de que el Partido Socialista pedía no descartar ninguna hipótesis, el presidente Rafael Correa llamó a investigar las causas del choque en vuelo de los dos helicópteros a través de una comisión internacional que incluye a funcionarios chilenos y técnicos franceses, además del hijo de la víctima.

Al flamante presidente Correa se le inundó la mirada al despedir los restos de la presidenta nacional del Partido Socialista y juró ante el féretro perseverar en su revolución socialista para transformar a su país, a diez días de haber asumido. “Hoy, querida ministra, compañera, patriota y amiga, delante de tus restos, de los restos de tu hija y de los de los otros compatriotas que perecieron, renovamos nuestro juramento de que no vamos a dar un solo paso atrás y junto al pueblo, con tu inspiración, vamos a recuperar la patria”, expresó durante un oficio religioso.

Larriva, de 50 años, perdió la vida tan sólo nueve días después de asumir el cargo, cuando el helicóptero en el que regresaba de observar un ejercicio de tiro nocturno colisionó con otro aparato en las inmediaciones de la base de Manta (275 kilómetros al sudoeste de Quito).

El gobierno y los militares desestimaron en principio que un atentado haya causado el choque aéreo que mató a la ministra, su hija Claudia Avila y cinco oficiales de la Fuerza Aérea, aunque el caso empezó a ser investigado por expertos de Chile y Francia a pedido de Quito. El ministro del Interior, Gustavo Larrea, fue contundente: “No es normal que dos helicópteros viajen juntos, más aún en la noche, por lo que hay la necesidad de una investigación profunda y exhaustiva”.

Correa decidió que la investigación fuera hecha por gente externa a su gobierno y las fuerzas armadas. “Fue un accidente desafortunado, pero para el bien de todos se hará una investigación exhaustiva con una comisión internacional absolutamente neutral que presente los resultados y todos nos acojamos a ellos, para que no quede la menor duda de lo que ha pasado”, afirmó el mandatario. Correa estableció contactos para que investigadores de la fuerza aérea de Chile y técnicos de la empresa Eurocop, fabricante de los dos helicópteros franceses Gazelle, asesoren en las investigaciones. Santiago confirmó que enviará a Quito seis expertos de lafuerza aérea. Estados Unidos y Colombia ofrecieron cooperar en la investigación. Una de las preguntas que flotaba ayer en el aire es cómo sucedió el incidente cerca de una base en la que tropas norteamericanas cooperan con las fuerzas ecuatorianas en la lucha antinarcóticos.

El Partido Socialista pidió que no se descartara ninguna hipótesis y colocó a uno de sus líderes, el ex diputado Enrique Ayala, como veedor de la comisión. “En la investigación no debería descartarse ninguna posibilidad”, dijo Ayala. “Por respeto a Guadalupe y al país, debemos proceder con mucha transparencia. En Ecuador hay un muy mal record de investigación de casos como éstos”, señaló aludiendo, entre otras, a la tragedia aérea en que perdieron la vida el presidente Jaime Roldós y varios jefes militares en mayo de 1981. El vicepresidente de los socialistas, Patricio Zambrano, dijo a Página/12 que estarán atentos para que se determine si hubo un error humano. “Es un día triste porque perdimos a una compañera. Queremos determinar si hubo un error humano, que nos lo digan las fuerzas armadas”, dijo con voz compungida del otro lado de la línea.

Una de las dudas que surgieron fue por qué la ministra viajó con oficiales de menor rango y no con los jefes militares. “No hay nada sospechoso en la voluntad de la ministra de tener un trato directo con los oficiales. Lo que habría que determinar es en qué circunstancias abordó el helicóptero”, señaló a este diario la analista militar ecuatoriana Berta García. Para la experta, se trató de una decisión acorde con el carácter espontáneo y abierto de Larriva. “La ministra no tenía problemas con las fuerzas armadas, todo lo contrario, la relación era fructífera. Por eso me inclino por la hipótesis de accidente, porque no había condiciones para lo contrario”, afirmó la directora de Programa de Relaciones Civiles y Militares de la Universidad Católica. Sin embargo, García dejó abierta la posibilidad de un atentado. “Las fuerzas armadas siempre han tenido temor de que venga un civil a conducirlas... Pero es preferible esperar las conclusiones de la comisión”, apuntó.

En cambio, el jefe del comando conjunto de las fuerzas armadas, general Héctor Camacho, no tiene dudas de que se trató de un accidente. “Pensamos que se produjo una colisión en el aire de los dos helicópteros, a unos 800 metros de la pista”, señaló. El oficial indicó que los aparatos estaban en “excelente estado de mantenimiento” y la tripulación, “debidamente entrenada”. Larriva volaba en un helicóptero Gazelle (Gacela) artillado, equipado con instrumentos para vuelo nocturno y con capacidad para piloto, copiloto y tres ocupantes”, explicó el militar.

Pero sus afirmaciones no convencieron a todos. El presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), Alexis Ponce, cuestionó las medidas de seguridad y dijo que es poco usual que civiles, y más aún un ministro, participen en una práctica nocturna de demostración de fuego. “Ejercicios nocturnos no son usuales en el mundo militar con personas civiles, máxime si están la ministra de Defensa y su hija”, declaró, aunque según fuentes militares la ministra observó pero no participó en el ejercicio. Además, “hay que establecer si existía un plan de vuelo con medidas de seguridad física y técnica, como lo exige el desplazamiento de altos funcionarios del gobierno”, añadió Ponce.

Correa terminó su intervención de ayer con una frase del Che Guevara que, según él, más le gustaba a la líder socialista. “Queridos compañeros, ¡hasta la victoria siempre!”, dijo a los centenares de personas que entre aplausos y cánticos acompañaron al mandatario y a sus ministros a despedir a Larriva. Tras recibir los honores de Estado, los restos de la ministra y su hija fueron trasladados a Cuenca (sur), su ciudad de natal, para ser sepultados hoy. Sepultar las dudas llevará más tiempo.

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Rafael Correa, junto a su esposa Anne Malherbe, encabeza el cortejo fúnebre de su ministra de Defensa, Guadalupe Larriva.
 
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