EL MUNDO › SI GANAN, EL EX MINISTRO BONO PRESIDIRA EL CONGRESO DE DIPUTADOS

Guiño del PSOE al electorado de centro

La plataforma electoral con la que el Partido Socialista Español encarará las elecciones de marzo deja de lado un aumento de impuestos o la revisión de los acuerdos entre el Estado y la Iglesia Católica. A esto se suma la incorporación del centrista Bono.

 Por Oscar Guisoni

Desde Madrid

Nada de aumentar impuestos ni de pelearse con la Iglesia. La plataforma electoral con la que el Partido Socialista Español encarará las próximas elecciones generales deja de lado la ampliación del derecho al aborto, la posibilidad de legislar sobre la eutanasia o la revisión de los acuerdos entre el Estado y la Iglesia Católica que estaban presentes en el programa electoral de 2004, con el que el actual primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero llegó al gobierno. El anuncio, hecho oficial por el coordinador del programa electoral del PSOE y actual ministro de Trabajo, Jesús Caldera, es uno más de los importantes guiños que los estrategas electorales socialistas les han hecho desde el comienzo de la campaña a los votantes de centro. El otro es la noticia hecha pública ayer de que el ex ministro de Defensa José Bono, un fiel exponente del “ala derecha” del Partido Socialista –fue el principal contendiente de Zapatero a la candidatura presidencial en las pasadas elecciones de 2004–, será presidente de la Cámara de Diputados si el PSOE obtiene una holgada mayoría en las urnas.

La polémica en torno de la plataforma electoral del PSOE comenzó días atrás cuando se corrió el rumor de que los socialistas impondrían un impuesto ecológico de un céntimo de euro a los combustibles, noticia que fue rápidamente aprovechada por la oposición de centroderecha para denunciar las tentaciones de la izquierda de subir los impuestos con “la excusa” del cambio climático. Jesús Caldera, quien fue también el cerebro del programa socialista en 2004, se apresuró a cortar por lo sano con los rumores y entró en precisiones acerca de la nueva plataforma política de Zapatero, destacando que de la redacción de esas propuestas están participando más de 1100 personas, en comparación con las 500 que lo hicieron en las pasadas elecciones generales.

Los más pragmáticos dentro del partido socialista han terminado imponiendo su criterio con el argumento de que el programa electoral del año 2004 se realizó con pocas perspectivas de ganar las elecciones, mientras que ahora conviene mostrarse más responsables y equilibrados, ya que está en juego la continuidad de un gobierno por encima de una propuesta que altere demasiado el avispero. El problema es que esta pasada por lavandina del proyecto socialista que llevó a Zapatero a la Moncloa corre el riesgo de provocar una abstención de la izquierda más radical, que opta por quedarse en casa cuando ve a los socialdemócratas demasiado en el centro de la escena. En regiones como Cataluña, tradicional granero electoral socialista, la temida abstención de estos sectores del electorado, que en 2004 se movilizaron en masa contra el intento del Partido Popular de manipular a la opinión pública haciendo creer que ETA estaba detrás de los atentados islamistas del 11-M en los trenes de Madrid, puede llegar a reducir la actual ventaja que Zapatero lleva en los sondeos.

Los socialistas han sacado del programa electoral la posibilidad de ampliar la actual legislación sobre el aborto, incorporando una cuarta cláusula a las tres que hoy permiten la interrupción del embarazo, en la que las madres iban a poder decidirlo sin justificación alguna con tal de que lo hicieran con 12 o 16 semanas de anticipación, tal y como sostenían en el programa anterior. En esa ocasión, el PSOE también se había pronunciado a favor de garantizar el derecho a la eutanasia, una medida que luego fue rechazada en el Parlamento por los diputados socialistas cuando la propuso Izquierda Unida. Estas dos medidas son un guiño a la jerarquía de la Iglesia Católica, que también ha visto con buenos ojos la negativa de los socialistas a poner en cuestión el acuerdo entre la Iglesia y el Estado firmado en 1979, o a modificar la Ley de Libertad Religiosa de 1980, que da un rol preponderante a los católicos por encima de cualquier otra religión presente en el país. La Iglesia ha mantenido una actitud beligerante durante la mayor parte del gobierno de Zapatero, sobre todo después de que los socialistas aprobaran la controvertida ley que permite el matrimonio homosexual y llevaran a cabo una reforma educativa de profundo contenido laico. Ahora el PSOE cree que es momento de defender lo conseguido más que de ampliar las conquistas. Y así lo ha dejado en claro durante los últimos días. La incorporación del centrista José Bono, el hombre que cuando fue ministro de Defensa llevó a cabo la polémica venta de armamento español al gobierno del parlanchín Hugo Chávez, es otra señal de que el PSOE pretende dejar bien amarrado el centro de la balanza.

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El ex titular de Defensa José Bono aceptó la oferta del presidente Rodríguez Zapatero.
Imagen: AFP
 
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