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Un secuestro fallido

El kazajo de 48 años que el domingo a la noche quiso desviar un vuelo de Alitalia con 133 pasajeros a bordo entre París y Roma hacia Trípoli sufría de tendencias depresivas y no tenía ningún vínculo con redes terroristas, según los investigadores italianos, a los que no dio ninguna explicación sobre su acto. Al cabo de cinco horas de interrogatorio en la noche, Valeri Tolmachev, de 48 años, fue encarcelado en la prisión de Civitavecchia, al noroeste de Roma, bajo la acusación de secuestro y tentativa de desvío de una aeronave. Al cabo de una hora de vuelo, Valeri Tolmatchev se levantó de su asiento y se acercó a una azafata. Le colocó una pequeña lima en el cuello pidiéndole que el avión se desviara a Trípoli. La azafata lo llevó hasta la cabina del piloto, donde el jefe de cabina trató de calmarlo. En un momento perdió el equilibrio y los stewards aprovecharon la ocasión para controlarlo con la ayuda de varios pasajeros. El comandante advirtió entonces a la torre de control del aeropuerto de Fiumicino, para que el dispositivo de seguridad previsto para tales casos fuese activado en el momento del aterrizaje. Un médico que se encontraba a bordo administró un sedativo al frustrado aeropirata.

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