EL MUNDO › EL PRESIDENTE VINCULO LA GUERRA CON EL 11-9

Al Qaida, el cuco de Bush

George Bush está desorientado. Sus previsiones sobre la guerra en Irak no se cumplen y sus hipótesis sobre un conflicto a gran escala contra Al Qaida chocan con la realidad. En su discurso del jueves, el presidente norteamericano equiparó el accionar del grupo terrorista en Irak con los autores de los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero la inteligencia disponible muestra muy pocos puntos de contacto entre los dos.

Al inflar el papel de Al Qaida en Irak, Bush está tratando de aprovechar los temores más profundos que despierta el terrorismo en los norteamericanos. Al principio, el tantas veces nombrado 11 de septiembre le sumó apoyo para la invasión. Ahora el mandatario advierte sobre potenciales atentados en su país. “Si Estados Unidos es forzado a abandonar la guerra, podrían ocurrir asesinatos en masa en una escala horrenda”, dijo Bush.

El jueves el mandatario hizo unas 30 veces referencia a Al Qaida y su presencia en Irak, mientras que desestimó la insinuación de que la invasión estadounidense alentara el crecimiento de los terroristas. “Los mismos tipos que están bombardeando personas inocentes en Irak, fueron los que atacaron Estados Unidos el 11 de septiembre, y por eso lo que pasa en Irak es importante para la seguridad de nuestro país”, señaló Bush.

Sin embargo, las menciones del mandatario sobre Al Qaida en mesopotamia y su presunta vinculación con el ataque a las torres gemelas en 2001 fueron una gran simplificación sobre la naturaleza de la insurgencia en Irak y su relación con los líderes del grupo terrorista.

Según The New York Times, Al Qaida en mesopotamia no existía antes de los atentados del 11 de septiembre. El grupo sunnita funcionó como un imán para reclutar y ser una fuerza violenta principalmente debido a la invasión estadounidense en Irak en 2003, que instaló una fuerza de ocupación de más de 150.000 tropas en el corazón de Medio Oriente y propició un gobierno dominado por los chiítas en Bagdad.

El ejército y la inteligencia de Estados Unidos caracterizan a Al Qaida como un grupo peligroso liderado mayormente por extranjeros, y que es responsable de una desproporcionada cantidad de los ataques suicidas con coches bomba, que han disparado la violencia sectaria.

Pero mientras las agencias de inteligencia indicaron contactos entre Al Qaida en mesopotamia y la dirección principal del grupo en el exterior, la organización de base es un fenómeno iraquí en muchos aspectos. Si bien los grupos comparten una ideología común, el grupo que opera en Irak goza de una considerable autonomía. Su tamaño es desconocido, aunque se estima que serían cerca de 5000 milicianos.

El tema central es si Irak es un frente principal en la guerra contra Al Qaida, como sostiene Bush, o es una distracción que mantuvo a Estados Unidos lejos de los santuarios del grupo extremista en Pakistán y, al mismo tiempo, sirvió a los líderes de Al Qaida para ganar apoyo para la nueva causa que los norteamericanos gestaron.

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