EL PAíS › IMPORTACIóN DE NAFTA Y GASOIL

Llenar los surtidores

 Por Cledis Candelaresi

Para poder cumplir con el compromiso de abastecer al mercado interno, Esso acaba de importar 7 mil metros cúbicos de nafta de alto octanaje del Golfo de México. Fue un hecho coyuntural pero que amaga repetirse, ya que es consecuencia de un problema estructural: la capacidad de refinación está al tope y la producción de combustible apenas alcanza para atender una demanda creciente. Lo mismo ocurre con el gasoil, cuyo faltante sería cubierto con una compra al exterior de 600 mil metros cúbicos, según prometió ayer el secretario de Energía, Daniel Cameron. A esas limitaciones se les habría sumado la dificultad de conseguir camiones suficientes para concretar el transporte del carburante que está escaseando. La megarrefinería impulsada por Guillermo Moreno, presunta solución a mediano plazo, todavía es una utopía.

Lejos de ser la excepción, la filial de la Exxon enfrenta el mismo cuello de botella que el resto de las empresas del rubro, con una producción al límite debido al mayor consumo y, según acusa su vocero, el “problema logístico de escasez de camiones” para abastecer mejor la red. En abril de 2008 la empresa vendió un 30 por ciento más de nafta que el año anterior en Capital Federal y un 23 por ciento más en el interior del país. En el caso del gasoil, la suba fue del 6 por ciento.

La resolución 25 de la Secretaría de Comercio Interior fija una grilla de abastecimiento mínimo de combustible, que para cada productora resulta de sumar a lo despachado el año anterior un adicional equivalente al 80 por ciento de la suba del PBI. De esa manera, las refinadoras están obligadas a acompañar el crecimiento de la economía para evitar la violación de la Ley de Abastecimiento.

Por ese motivo, algunas importaron gasoil. Pero aun libre de impuestos, ese combustible les implica un quebranto a las petroleras en ese rubro, ya que hoy está más caro que nunca en el mercado internacional. Según estimaciones privadas, cada metro cúbico importado entraña una pérdida de 450 dólares, ya que se compra en el exterior a un precio más elevado del que rige en el mercado interno, según los precios consensuados entre el Gobierno y las empresas. De cualquier modo, se volverá a apelar al mercado internacional, según aseguró ayer Cameron, aunque sin precisar si la compra la hará el Estado a través de Enarsa o las propias petroleras. En cualquier caso “dentro de 60 o 90 días” estaría disponible una partida de 600 mil metros cúbicos de gasoil extranjero para paliar el déficit.

Esso suele importar gasoil de Chile para abastecer el sur del país porque por cuestiones logísticas el esquema le resulta conveniente. La novedad es que haya importado nafta, combustible que hasta hace poco se exportaba desde Argentina. La compañía lo explica como algo circunstancial, debido a que tuvo que regenerar un reformador catalítico en una de sus plantas. Pero, al mismo tiempo, admite que se vio obligada a hacerlo para no quedar en falta respecto de la resolución 25 y, fundamentalmente, no dejar cruzadas las mangueras de los surtidores con su marca. La misma situación límite la sufre el resto de las refinadoras, cuya capacidad de producción está cerca del tope, al igual que la de almacenaje.

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