EL PAíS › RIGHI ASEGURó QUE NO RECORTó FUNCIONES A GARRIDO

“El podía intervenir”

“No le recorté a Garrido ninguna atribución”, aseguró ayer el procurador general de la Nación, Esteban Righi, sobre la renuncia del fiscal de Investigaciones Administrativas (FIA) Manuel Garrido. El jefe de los fiscales convocó a una conferencia de prensa para defenderse de las acusaciones del funcionario saliente, quien denunció haber tenido que archivar “cataratas de expedientes” por el recorte de sus funciones. Righi argumentó que “él podía intervenir sin distinción en denuncias formuladas por él o por otras personas” y dijo no tener “la menor idea” de por qué renunció Garrido.

El centro de la polémica entre el ex fiscal y el procurador es la Resolución 147, dictada en noviembre pasado por Righi, que estableció que la FIA no tenía atribuciones para actuar en causas penales contra funcionarios públicos por corrupción en las que no se hubiera constituido desde el inicio.

Garrido se quejó de que la 147 le restó competencia para intervenir en hechos de corrupción y habló de los “obstáculos e infinitas zancadillas” que le pusieron para hacer su trabajo. Ayer, en su réplica, el procurador defendió la medida, considerándola necesaria para establecer un criterio en los casos en que los fiscales penales y el titular de la FIA tenían criterios distintos. El procurador reseñó que la 147 fue dictada a raíz de un conflicto en una causa contra el ex secretario de Finanzas Daniel Marx en el que intervinieron Garrido y el fiscal general ante la Cámara Federal Germán Moldes. “Que dos fiscales pidan dos cosas diferentes, como hacía Garrido, no existe en ninguna parte del mundo”, sostuvo Righi.

Para el procurador, el objetivo de la 147 fue establecer que el titular de la FIA “no puede actuar en paralelo y en forma contradictoria con otros fiscales”. “Ninguna persona razonable puede predicar que hay que dejarle actuar en paralelo con otro fiscal haciendo cosas contradictorias. Si un alumno responde así una pregunta de ese tipo sería bochado”, se defendió el procurador. Righi dijo incluso que no se esperaba la renuncia y que “hubiera preferido” que Garrido “se quedara”.

La vacante dejada por el ex funcionario será subrogada desde el lunes por uno de los dos fiscales generales del organismo, José Luis Magnano o Guillermo Noailles, quienes lo secundaban.

Garrido había asumido en noviembre de 2003 al frente del organismo encargado de investigar hechos de presunta corrupción e irregularidades de funcionarios de la administración pública nacional. En estos años impulsó una serie de causas de repercusión, como las facturas truchas de Skanska, la actuación del secretario Guillermo Moreno en el Indec, el caso de la bolsa de dinero en el baño de la ex ministra de Economía Felisa Miceli, las declaraciones patrimoniales ante la AFIP de Néstor Kirchner y el manejo de la publicidad oficial por parte de Enrique Albistur. La última denuncia, que presentó antes de la renuncia, es contra la empresa Electroingeniería por el presunto pago de sobreprecios en el tendido de cables eléctricos en Santa Cruz.

La FIA depende de la Procuración General de la Nación; está integrada por su titular, dos fiscales generales y otros nueve fiscales de investigaciones administrativas. El reemplazante de Garrido subrogará el cargo hasta que se complete el proceso de selección de su sucesor. Para esto, la Procuración deberá abrir un concurso público y conformar una terna con los candidatos que hayan logrado el mejor desempeño. Posteriormente, uno de los postulantes será elegido por el Poder Ejecutivo, que propondrá su nombre al Senado para que dé su acuerdo.

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El procurador dijo que no tenía idea del motivo de la renuncia.
Imagen: Alfredo Srur
 
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