EL PAíS › EN EL OFICIALISMO ASEGURAN QUE TIENEN LOS VOTOS NECESARIOS

Con el porotómetro en marcha

En Diputados, el oficialismo asegura que ya supera los 130 votos de los 129 necesarios para votar rápidamente el proyecto de adelantamiento de las elecciones. En el Senado podría ser más ajustado, aunque Pichetto se mostraba confiado.

 Por Martín Piqué

El oficialismo confía en que el proyecto de adelantar las elecciones al 28 de junio tendrá mejor suerte que la fatídica Resolución 125. Curados de espanto, los jefes de los bloques kirchneristas en el Congreso hicieron el conteo necesario tanto en Diputados como en el Senado. “El peronismo y las fuerzas que acompañan este proceso están en condiciones de asegurar la mayoría amplia en Diputados”, aseguró a Página/12 el diputado Carlos Kunkel. La misma confianza transmitió el jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Agustín Rossi. El santafesino se enteró de la iniciativa el jueves a la noche en la reunión reservada de Olivos. Ayer se encargó de supervisar los 129 votos –la mayoría especial, exigida por la Constitución para cualquier modificación al régimen electoral– que precisa la Casa Rosada para que el proyecto tenga media sanción y pase al Senado. Si todo sale como promete Rossi, la aprobación en Diputados será un hecho en tres días: el lunes ingresará el proyecto al Congreso, el martes se tratará en la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde el FPV tiene mayoría, y el miércoles llegará la hora de la verdad.

Tras la experiencia del voto “no positivo” por las retenciones, el oficialismo se ha acostumbrado a seguir con obsesión y de manera periódica las variaciones en los números de los bloques. Los últimos alejamientos reforzaron esa costumbre. Por eso, no asombró que ayer, apenas trascendió la iniciativa, los diputados K comenzaron a monitorear los probables votos.

La vicepresidenta de la Cámara, Patricia Vaca Narvaja, salió a tranquilizar a sus compañeros de bancada. “Tenemos 130 votos propios, más aliados”, fue la conclusión que circulaba anoche en torno a la cordobesa. Consultada por Página/12, Vaca Narvaja elogió la decisión de la Presidenta: “Es de sentido común. Si se mantenía la fecha de octubre, cualquier elección local, hasta la de un juez de paz de Jujuy, se iba a nacionalizar. Se iba a teñir todo con cuestiones electorales. Y eso no iba a ayudar en construir la cohesión y la fuerza social para salir de la crisis.”

En los cálculos del oficialismo, la aprobación en Diputados del nuevo calendario electoral será posible gracias a los votos del FPV y aliados (superarían los 130), a los que podría sumarse el aporte de algunos peronistas disidentes y legisladores del PRO. La postura de Francisco de Narváez, quien anticipó su respaldo, fue un indicador en ese sentido. Hasta el propio Mauricio Macri dejó entrever que sus diputados podrían apoyar la iniciativa. “Si va a ayudar a que los argentinos no la pasemos tan mal, producto de los errores del pasado y de la crisis, es algo muy positivo y nos pone en la obligación de reflexionar si va a ayudar o no”, dijo.

Quienes salieron a oponerse de entrada y no dejaron dudas sobre su posicionamiento, de abierto rechazo al proyecto, fueron los diputados de la Coalición Cívica y el radicalismo. “Haremos todo lo posible para evitar esto”, prometió el senador Gerardo Morales, titular del Comité Nacional de la UCR. “Nos oponemos enfáticamente a que cambien las reglas del juego”, aseguró. La respuesta no tardó en llegar a través del propio Rossi. “Me sorprende el escándalo de descalificación que muestran algunos dirigentes de la oposición. No escuché las mismas críticas cuando Macri adelantó las elecciones y tampoco cuando Binner adelantó las elecciones de Santa Fe”, contestó en diálogo con Página/12 el jefe del bloque K en Diputados.

Si el proyecto resulta aprobado en la Cámara baja, el debate continuará dentro de dos semanas en el Senado. Ayer, las previsiones que circularon en el kirchnerismo eran que el proyecto contará con los 37 votos necesarios –otra vez, mayoría especial– para su aprobación en la Cámara alta. El rionegrino Miguel Pichetto, jefe del bloque K y otro de los asistentes a la reunión reservada en Olivos, fue el hombre más buscado por sus pares. En cada consulta que le hicieron, Pichetto buscó transmitir tranquilidad. “Los votos están”, le informó a Daniel Filmus. Una de las dudas era cuál será la posición de los dos senadores por Santa Fe, Carlos Reutemann y Roxana Latorre, que abandonaron el kirchnerismo. Latorre volvió a hacer de vocera. “Nos toma por sorpresa. No está tomada ninguna decisión”, dijo. Quien no tiene dudas es el titular del cuerpo, el vice Julio Cobos. “Respetar el proceso electoral previsto y vigente contribuiría a una mayor institucionalidad”, opinó.

En el kirchnerismo se esperanzaban en que Cobos, esta vez, no tenga que desempatar.

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El jefe de los diputados K, Agustín Rossi, confía en sumar aliados y algunos opositores.
 
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