EL PAíS › CONTACTO DE BOUDOU CON LOS BONISTAS QUE NO INGRESARON AL CANJE EN 2005 Y CON LOS MIEMBROS DEL CLUB DE PARIS

Tirando una línea para pagar viejas deudas

El ministro de Economía fue con agenda propia a Nueva York. Se reunió con “bonistas” que no entraron en el canje. Y hubo contactos con su par francesa para promover un acuerdo con los acreedores del Club de París.

 Por Fernando Cibeira

Desde Pittsburgh

Con una agenda propia durante este viaje, el ministro de Economía, Amado Boudou, confirmó que se reunió en Nueva York con representantes de los holdouts, los tenedores de bonos que quedaron fuera del canje, en busca de una solución para su situación. “Me reuní con los que quedaron afuera y con los que quedaron adentro, con bancos y con fondos de inversión”, puntualizó Boudou. Si todo marchaba según lo planeado, al cierre de esta edición, luego de la cena de apertura del encuentro del G-20, el ministro se reuniría con su par de Francia, Christine Lagarde, país que informalmente cumple el rol de responsable de la secretaría general del Club de París, para explorar algún acuerdo que sirva para regularizar la deuda de alrededor de seis mil millones de dólares que Argentina mantiene con ese organismo. “Que no implique pagos al contado, ni pasar por el Fondo Monetario”, adelantó.

Los ministros que integran la comitiva argentina en Pittsburgh se juntaron en determinado momento de la tarde de ayer a tomar algo en el bar del hotel Double Tree, donde se aloja la presidenta Cristina Kirchner. Boudou cruzó algunos comentarios con el canciller Jorge Taiana, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el embajador argentino en Washington, Héctor Timerman, que venía de la última reunión de los sherpas, los representantes de los presidentes que participan de la Cumbre del G-20, que ayer terminaron de discutir los puntos del documento final. Hoy lo terminarán de pulir los presidentes.

Boudou llegó el martes a Estados Unidos y ya antes de viajar había anticipado que arreglar los temas que complican la vuelta de Argentina al mercado de capitales sería su objetivo. Confió que en los dos días que estuvo en Nueva York mantuvo reuniones con bancos, fondos y tenedores de bonos que prefirió no identificar. “Hay que saber que hay tenedores de bonos de todo tipo: hay fondos buitres, tenedores individuales”, diferenció. Aseguró que varios con los que se reunió se mostraron muy contentos por el formidable rendimiento de los papeles argentinos durante el último mes. Y que aunque eso beneficia obviamente sólo a los que entraron en el canje, indirectamente considera que también influye en las negociaciones que puedan iniciarse con los holdouts. “Es muy distinto entrar al canje con un papel hecho puré y que te den otro hecho puré, que recibir un bono que viene en alza”, sostuvo.

Aunque muchas versiones de supuestas propuestas andan dando vueltas por allí, Boudou explicó que no hará anuncios hasta que no estén cerrados. “Esas cosas pueden generar impacto en los mercados”, justificó.

Por si hiciera falta, el ministro aclaró que cualquier acuerdo que pueda alcanzarse con los bonistas será más beneficioso para la Argentina que el cerrado en 2005, porque así lo establece la ley votada por el Congreso. Y no habrá pagos en efectivo, una máxima que incluye la renegociación de la deuda con el Club de París. El año pasado, más o menos para esta época y justo antes de que la crisis financiera se desbarranque, la presidenta Cristina Kirchner había anunciado la cancelación del monto adeudado con dólares de las reservas. “Hay un mundo pre-caída de Lehman Brothers y otro post-Lehman”, subrayó. Los cañones de la política económica argentina apuntan ahora a fortalecer las reservas “para defender el tipo de cambio, la situación fiscal”.

Previo a su viaje, Boudou recibió una carta de la francesa Lagarde en la que le planteaba una reunión en base a tres ejes: los problemas comunes a la relación bilateral, un traslado de parte de Francia de su experiencia en la utilización de los fondos de seguridad previsional para el financiamiento de obras de infraestructura y la resolución de la deuda argentina con el Club de París. “Argentina tiene vocación de resolver su agenda internacional”, sostuvo anoche Boudou, a punto de salir a la reunión con su colega.

El Ministerio de Economía francés ocupa institucionalmente la secretaría general del Club de París, así que la ministra parecía la persona adecuada para avanzar en pos de ese objetivo. Boudou contó que últimamente en Buenos Aires también se reunió con los embajadores de los países acreedores, como los de Francia y Japón. El ministro aseguraba que no llevaba ningún planteo previo y que iba dispuesto a sentarse a conversar libremente con Legard. Sin embargo, planteos había: no sólo el que no hubiera un pago en efectivo, sino también que la negociación no pasara por el Fondo Monetario, algo que desde el gobierno de Néstor Kirchner hacia aquí es una condición sine qua non.

“Se puede hacer sin el Fondo”, aseguraba ayer el ministro, pese a que algunos de los países miembro del Club siempre han hecho una cuestión sobre el asunto. Por cierto, el propio Boudou reconocía que los deudores que habían logrado eludir al organismo financiero en esa renegociación eran países pobres. “Nigeria obtuvo un financiamiento corto sin necesidad del Fondo”, explicó. Argentina pretende pagar a plazos. Se habló de cinco años, pero Boudou no confirmó.

“Buscamos una propuesta que resuelva el problema pero que también sea útil para la economía argentina. Hay muchos países acreedores de Argentina en el Club de París que son productores de capital y deben colocar esos productos, y Argentina tiene vocación de resolver la agenda internacional”, definió anoche Boudou. A esa idea, que con el acuerdo ganen unos y los otros, la llamó win to win.

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Amado Boudou, ministro de Economía, cumplió una misión propia en el viaje que compartió con la Presidenta y el canciller.
Imagen: DyN
 
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