EL PAíS › SIGAL Y DE VIDO DESMINTIERON LA DIPLOMACIA “PARALELA”

“La quinta pata al gato”

La polémica sobre gestiones “paralelas” en Venezuela comenzó ahora por una comunicación de Sigal que trascendió al periodismo, pero el subsecretario de Integración Americana denunció que se trata de una operación contra el Gobierno.

 Por Nicolás Lantos

Tras la difusión periodística de una comunicación interna, supuestamente confidencial, que envió Eduardo Sigal al canciller Héctor Timerman para informarle sobre una reunión entre funcionarios del Ministerio de Planificación y empresarios argentinos en el marco de la Comisión Binacional de Alto Nivel (Coban) entre la Argentina y Venezuela, esa cartera aseguró que su personal “nunca realizó gestiones ‘paralelas’ a las de la embajada o la Cancillería, cuyos miembros estuvieron al tanto e incluso participaron de las reuniones mencionadas”. Por su parte, Sigal aseguró que los medios que lo publicaron quieren “buscarle la quinta pata al gato” para “complicar las cosas artificialmente”. El subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur, en diálogo con Página/12, reconoció que su mensaje “le viene como anillo al dedo” a los que “están tratando de joder el proceso de integración regional”, y responsabilizó por la filtración a “algunos diplomáticos que están desarrollando un espíritu de cuerpo de defensa de su corporación”. El canciller Héctor Timerman, que se encuentra en Caracas por la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de América latina y Caribe, sólo hizo referencia al episodio a través de Twitter: “La embajada paralela en Venezuela es un invento de Clarín y La Nación. Una provocación que necesita del secreto para seguir dañando”, publicó.

En el cable, que publicó ayer La Nación, Sigal pidió que se sume a las negociaciones para participar del proceso de ampliación del sistema eléctrico venezolano a dos empresas argentinas que habían quedado fuera de una supuesta “reunión paralela” entre el entonces secretario privado de Julio De Vido (actualmente jefe de Ceremonial del Ministerio de Planificación), José María Olazagasti, y otras firmas nacionales interesadas. Sin embargo, fuentes de Cancillería rechazan ese carácter “paralelo” de la reunión, ya que hubo funcionarios del cuerpo diplomático presentes. De todas formas, aclaró Sigal, “‘paralela’ no quiere decir ‘clandestina’, ni de ‘conspiración’, ni de desconocimiento de lo que realiza Cancillería”.

Por su parte, a través de un comunicado, Planificación ratificó que “José María Olazagasti siempre viajó en representación de este ministerio” y que “nunca realizó gestiones ‘paralelas’ a las de la embajada o la Cancillería, cuyos miembros estuvieron al tanto e incluso participaron de las reuniones mencionadas”. También denunció que los “artículos publicados hoy en los diarios Clarín y La Nación, accionistas de Papel Prensa, constituyen una operación mediática conjunta que tiene terminales en los mismos intereses que impulsaron a Sadous”, el ex embajador en Venezuela que denunció un presunto pago de coimas en ciertas instancias de comercio bilateral, “y que no tienen otro objetivo que desprestigiar y cuestionar las relaciones económicas entre dos países soberanos”. Finalmente, se detalla cuál fue el rol que jugó Olazagasti en las negociaciones bilaterales (ver aparte).

Ayer por la mañana, en declaraciones radiales, Sigal aclaró que “el sentido del cable” interno de la diplomacia era “que las empresas argentinas que están en condiciones de estar en el exterior reciban la ayuda del Gobierno”, y que “se nota que con diplomáticos afines a Sadous se han propuesto tergiversar la realidad, tratando de enfrentar a la Cancillería con otros ministerios”. Además, el titular del Frente Grande denunció que “sacar en conclusión que hay una Cancillería paralela o diplomacia paralela es intentar hacer un hecho político de algo que no tiene nada que ver con la realidad”, y que “hay mucha intencionalidad de querer denostar la gestión de Néstor y Cristina Kirchner”.

Más tarde, consultado por este diario, Sigal sostuvo que no sabe si las empresas por las que intercedió fueron excluidas “por desprolijidad o por intencionalidad”, pero que se comunicaron con él porque “no estaban conformes con una inspección hecha por funcionarios venezolanos y pidieron una mediación”. También aseguró que el sentido del cable confidencial era “que las empresas argentinas que están en condiciones de estar en el exterior reciban ayuda”. Y concluyó reiterando que “no hubo ni hay diplomacia paralela” sino “un accionar del gobierno argentino para que los productos elaborados en nuestro país se vendan en el exterior, porque exportar es sinónimo de trabajo, y si lo que exportamos es con valor agregado, es trabajo de calidad”.

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Eduardo Sigal, subsecretario de la Cancillería, denunció a los medios que publicaron su comunicación.
 
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