EL PAIS › EL HERMANO DEL EX PRESIDENTE DECLARO EN EL JUICIO POR LOS SOBORNOS

Menem cree que no hubo coimas

“Sigo creyendo que los senadores votaron la ley a conciencia y no vendieron el voto”, dijo el ex senador Eduardo Menem ante el tribunal. Reconoció que la sanción de la Reforma Laboral “era importante en términos de gobernabilidad” para la Alianza.

 Por Ailín Bullentini

El ex senador Eduardo Menem negó saber de la existencia del pago de sobornos a sus colegas con el objetivo de aprobar la ley de Reforma Laboral en abril de 2000. “Sigo creyendo que los senadores votaron la ley a conciencia y no vendieron el voto”, remarcó el riojano, hermano del ex presidente Carlos Menem, ante el Tribunal Oral Federal Número 3, en el marco del juicio a ex funcionarios del gobierno de la Alianza, incluido el ex presidente Fernando de la Rúa, y a ex legisladores. Luego, el ex titular de la SIDE Fernando de Santibañes, otro de los acusados en el juicio, solicitó ampliar su declaración indagatoria para aportar documentación al expediente y “responder” algunas cuestiones planteadas por los testigos.

Guiado por las preguntas de las partes, el breve testimonio de Menem –el único que tuvo lugar ayer– recorrió tres ejes de los varios que confluyen en el debate que se desarrolla en el subsuelo de los Tribunales de Comodoro Py: la existencia o no de las coimas, el papel del ex legislador Antonio Cafiero en la trama de la acusación y la importancia que la ley de Reforma Laboral tenía para el gobierno de la Alianza. Principalmente, el riojano, que culminó en 2005 su carrera de 22 años en el Senado, negó la posibilidad de que algunos legisladores hayan sido sobornados: “Ni en esta ley ni en otras en las que se podía hablar de favores políticos, como obras para una provincia, nunca escuché hablar de dinero. Y me resisto a pensar que alguien pueda vender su voto”, remarcó, consultado por el abogado de De la Rúa, Ricardo Kirszembaum.

En cuanto a “versiones y rumores de soborno”, Menem admitió que las hubo: “Me enteré por un artículo periodístico del periodista de La Nación Joaquín Morales Solá, donde se afirmaba que había habido intercambio de favores para aprobar la norma; eso se empezó a comentar en diversas partes. A los días, Cafiero bajó a mi despacho a exponerme su preocupación por el artículo y el anónimo, pero le dije que no había ningún dato de juicio para confirmar las versiones y que creía que el tratamiento de la ley había sido normal”.

La defensa del ex presidente se centró en la reacción de Cafiero respecto de la denuncia de coimas. Menem amplió que el histórico dirigente peronista le advirtió sin éxito que el anónimo lo involucraba en el delito: “Seguí en mi postura. Esa era la prueba de que lo que decía el anónimo era falso”, mencionó Menem. El defensor de De la Rúa, acorde a su estrategia –probar que la acusación que recae sobre su cliente es falsa y responde a una conspiración política–, indagó al principal operador político del menemismo sobre la figura del ex vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez: “Ingresó al Senado pensándolo como un aguantadero al que él tenía que limpiar. Eso me insultaba, yo llevaba 17 años trabajando allí”, denostó Menem.

La Fiscalía y la querella de la Oficina Anticorrupción consultaron al testigo sobre el ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto, –otro de los acusados en el juicio– y sobre la periodista María Fernanda Villosio, dos pilares en la hipótesis acusatoria: Pontaquarto, por ser quien reveló la historia, “el arrepentido”; Villosio, por haber publicado, el mismo año de aprobada la ley, una entrevista en la que el entonces senador Emilio Cantarero –fuera del juicio por cuestiones de salud– le confesaba haber cobrado dinero del gobierno para votar positivamente la ley. No obtuvieron mayores datos de boca de Menem. En cuanto a su consulta sobre la importancia que tenía la ley de Reforma Laboral para el gobierno de la Alianza, el ex senador riojano mencionó que “era importante en términos de gobernabilidad”, aunque negó una vinculación entre ésta y el Fondo Monetario Internacional: “No me consta”.

Luego, en su ampliación, De Santibañes –quien agradeció que el tribunal le permitiera viajar a Estados Unidos– presentó cartas documento que se cruzó con Alvarez porque en una revista había declarado que no podía justificar su patrimonio y, tras el intercambio, se retractó. “Esto marca cómo procede Alvarez: cuando tiene una situación legal procede distinto a lo que había dicho”, señaló De Santibañes.

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“Me resisto a pensar que alguien pueda vender su voto”, dijo Menem.
Imagen: DyN
 
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