EL PAíS › DESPUéS DE UNA OLA DE CALOR QUE SE EXTENDIó POR ONCE DíAS, LLEGó EL ANSIADO ALIVIO

No hay infierno que dure cien años

Como había adelantado el Servicio Meteorológico, la ola de calor cedió ayer. El nivel de alerta bajó de rojo a amarillo. Para hoy anuncian que la máxima no superará los 28 grados.

El alivio llegó, al fin, con el Año Nuevo. La temperatura máxima no pasó de los 33 grados y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) disminuyó a “amarillo” el alerta por la intensa ola de calor que afectó a la Ciudad de Buenos Aires y alrededores. El descenso de las marcas térmicas determinó que cesara el alerta rojo, que es el máximo nivel que se adopta ante los casos excepcionales de olas de calor. Luego de once días seguidos con temperaturas que superaron los 32 grados, para hoy se espera una mínima de 21 y una máxima de 28, con lo cual terminaría el fenómeno climático que se inició el 22 del mes pasado.

En la primera jornada del 2014 se registró, en Capital y el conurbano bonaerense, una temperatura mínima de 23 grados y una máxima de 33, dando un leve respiro tras la histórica seguidilla de días de calor sofocante registrada en diciembre. Ese descenso de la temperatura –sobre todo en la máxima– con que comenzó el nuevo año determinó que el Servicio Meteorológico modificara el nivel de alerta por la ola de calor.

Hasta entonces regía una alerta rojo, la cual se adopta ante los casos excepcionales de calor excesivo y continuado durante varios días, que pueden afectar a todas las personas saludables y no sólo a los grupos de riesgo. A su vez, el alerta rojo tiene, según el SMN, un efecto alto sobre la mortalidad de las personas.

El estado de alerta amarillo, que se emitió ayer, significa en cambio que las altas temperaturas pueden ser peligrosas pero especialmente para los bebés y niños pequeños, personas mayores de 65 años o aquellas con enfermedades crónicas. En estos casos, según el SMN, la ola de calor tiene un efecto moderado sobre la mortalidad.

En cuanto a las medidas preventivas, el Ministerio de Salud de la Nación recomienda tomar mucha agua durante todo el día, consumir alimentos frescos, evitar las bebidas alcohólicas muy dulces, usar ropa suelta y de materiales livianos, y, para los bebés y niños, darles el pecho a los lactantes con más frecuencia, hacerlos beber agua fresca y segura, y ponerlos en lugares ventilados.

En la ciudad de Rosario y alrededores también rige desde ayer una alerta amarillo por la ola de calor. En esa ciudad la máxima fue de 34 grados, mientras que se prevé para hoy una mínima de 21 y una máxima de 30.

Para el Servicio Meteorológico, una ola de calor se produce cuando hay al menos tres días seguidos con temperaturas mínimas que no descienden de los 20,5 grados y máximas que están por arriba de los 32. Esos umbrales no se alcanzarían para el día de hoy, ya que el pronóstico estima, para Capital y el Gran Buenos Aires, un descenso de la temperatura. Las marcas previstas son de 21 grados de mínima y 28 de máxima, con lo cual finalizaría la ola de calor que se inició el 22 del mes pasado.

Además, para hoy se espera un cielo parcialmente nublado y probabilidad de chaparrones y tormentas aisladas, que se irán disipando durante la tarde. Para el viernes se prevé una mínima de 16 grados y una máxima de 26, con cielo nublado y vientos moderados desde el sector sur.

De acuerdo con un informe del Servicio Meteorológico, se registraron dos olas de calor durante diciembre pasado. La primera se extendió entre el 15 y el 18. La segunda comenzó el domingo 22 y se prolongó hasta ayer, rompiendo todos los records históricos. El fenómeno se debe, aseguran los expertos, “al dominio de altas presiones en niveles medios y altos de la atmósfera que impiden el avance de masas de aire más frías desde el sur”, lo que se denomina “bloque atmosférico”.

“Cuanto más es su persistencia, mayor es la incidencia en la ocurrencia de situaciones meteorológicas extremas, que en este caso se puede evidenciar en las temperaturas extremadamente altas, y como factor secundario, en la falta de precipitaciones en gran parte de la región húmeda”, agrega el informe.

Como consecuencia de la ola de calor, en los once días que tuvo de duración hubo seis muertos. En Santiago del Estero, donde las temperaturas superaron los 40 grados y la sensación térmica trepó por encima de esa marca, cinco personas fallecieron producto del calor: un hombre de 72 años, en situación de calle; un comerciante de 34; un adolescente de 16; un empleado de mantenimiento de 57 y un indigente de 50. En Salta, por su parte, un hombre que estaba sentado al costado de la ruta murió víctima de una insolación.

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Muchos porteños salieron ayer a disfrutar del alivio térmico con un paseo por la Costanera.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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