EL PAIS › RICARDO PIGNANELLI DESTACO LA DECISION DE LA PRESIDENTA DE NO CONDICIONAR LAS PARITARIAS

“Apostó nuevamente al movimiento obrero”

El jefe del gremio de los mecánicos contó de la reunión de la CGT con CFK y dijo que cada sindicato decidirá “hasta dónde puede negociar”. Advirtió que trataron de voltear al Gobierno y afirmó que el candidato peronista en 2015 debe garantizar la continuidad del modelo.

 Por Nicolás Lantos

Ricardo Pignanelli, secretario general de Smata y hombre fuerte de la CGT que encabeza Antonio Caló, responde en forma categórica cuando Página/12 lo consulta acerca de cómo van a resolverse las próximas paritarias: “La Presidenta apostó nuevamente al movimiento obrero”. Sentado en su escritorio, con una chomba verde del sindicato de metalmecánicos y un cigarrillo encendido siempre entre sus dedos, Pignanelli se toma su tiempo para pensar cada respuesta. Su despacho está decorado con imágenes de Eva y de Juan Perón, de Néstor Kirchner y del papa Francisco, con la virgen y el escudo justicialista y con retratos de su familia. Durante casi una hora, el dirigente reflexionó acerca de la situación económica, descartó que hubiera riesgo de pérdidas de fuentes de trabajo, coincidió con Cristina Fernández de Kirchner en que hubo un intento de golpe de Estado económico en las últimas semanas y pidió que el candidato del peronismo en 2015 garantice la continuidad del modelo.

–¿Qué mensaje le transmitió a la CGT la Presidenta respecto de las paritarias? ¿Hubo algún condicionamiento?

–Yo creo que si había alguna duda, puede ser que alguno la haya tenido, yo particularmente no la tuve, sabía que la Presidenta iba a hacer lo que hizo. Se habló de las paritarias, que van a seguir siendo una discusión libre, algo que es una responsabilidad más para los dirigentes, porque la libre discusión te permite a vos pedir lo que quieras y el dirigente tiene que ser sabio para saber lo que tiene que pedir. Creo que la Presidenta apostó nuevamente al movimiento obrero al decidir que las paritarias sean libres, que cada uno decida hasta dónde puede negociar, porque ninguna negociación es igual a la otra, pasa por cada actividad, por el poder adquisitivo de cada actividad, porque no hay un sueldo totalmente par sino que durante estos años algunos pudieron sacar un poco más y otros por ahí sacaron un poco menos. Las paritarias son algo que nos enseñó Perón, pero lo que pasa es que desde que se fue Perón hasta que volvió no tuvieron un ejercicio continuo ni tampoco lo tuvieron después del golpe del ’76, con la dictadura y con gobiernos democráticos. Hubo paritarias en el ‘88 y ’89, pero después todo lo que reinó fueron o aumentos por decreto o aumentos pactados pero libertad de negociación, como tuvimos los últimos diez años, no tuvimos nunca. Este período nos permitió gradualmente ir recuperando el salario y también demostró que en paritarias se discute sobre las necesidades de los laburantes y las posibilidades de las empresas. El gremio tiene que discutir el fino equilibrio de no perjudicar los puestos de trabajo por sacar más salario. Y creo que en este momento vamos a tener que valorizar los puestos de trabajo y que el poder adquisitivo de la gente no se caiga. No hay que olvidar que este modelo está basado en un mercado interno vigoroso. Sabemos todos los problemas que estamos teniendo, con los formadores de precios, con los especuladores y con algunos empresarios que sueñan con esconder la basura abajo de la alfombra...

–¿Qué quiere decir con esconder la basura abajo de la alfombra?

–Algunos empresarios, economistas, que estuvieron siempre al lado de la Presidenta y que últimamente se fueron para el otro lado hablaron que había que empezar los aumentos por decreto. ¿Por qué? Porque el aumento por decreto es esconder la basura abajo de la alfombra: el mercado no se va a recuperar si aumentamos por decreto. Lo único que se va a esconder es la inoperancia, la falta de inversiones y de nuevas tecnologías, todos deberes que los empresarios dejan de cumplir y que quieren dejar atrás achicando el salario. Ya nos pasó. Y achicando el salario lo único que vamos a ganar es perder el poder adquisitivo de la gente y retroceder todo lo que avanzamos del 2003 hacia adelante. Es como un volver a empezar. Por eso hay que hacer paritarias libres, cuidando los puestos de trabajo, en las que cada uno discuta de acuerdo con sus posibilidades.

–¿Ya se habló de algún número como pauta?

–Cada uno va a tener su criterio... Hablar de un número, como se está haciendo desde enero, sólo sirve para darles el aval a los formadores de precios para que cambien la tiquetera y le sigan pegando a la remarcación. Yo creo que es otra cosa la que tenemos que hacer: tenemos que discutir la rentabilidad de las empresas, los volúmenes de producción, la productividad, la canasta necesaria para los trabajadores, y de ahí seguro va a salir un número que va a conformar a ambas partes. La buena negociación termina en un número que conforma al trabajador y que no lo deja al patrón desequilibrado.

–¿Hay riesgo de que se pierdan empleos?

–La estabilización que hubo estas últimas dos semanas hizo que se frene el riesgo. Que puede seguir existiendo especulación de algunos empresarios, seguramente; pero ellos tienen que pensar que lo que pidieron, porque todos a gritos pidieron el dólar a ocho, el Gobierno se los dio, por convencimiento y por necesidad de ellos, porque decían que ya no éramos más competitivos. Porque decían que no podían liquidar las cosechas con retenciones del treinta y cinco por ciento. Las retenciones del treinta y cinco por ciento las va a pagar el pueblo. Ellos seguramente van a recibir seis pesos por cada dólar: ocho, menos el treinta y cinco por ciento. Pero no los conformó esto, hasta (Eduardo) Buzzi salió a decir que ocho era poco y quería nueve. Y están con un gobierno que ellos dicen que no es dialoguista, pero dentro de todo es un gobierno comprensivo, porque lo que pidieron se los dio. Si antes ellos recibían por un dólar cuatro pesos y pico con las retenciones, hoy le quedan casi seis. Pero eso no les alcanza y amenazan con no liquidar. Cuando vos tenés una actividad como plantar el suelo que es de los argentinos, tenés la responsabilidad de liquidar en tiempo y en forma. ¿Por qué digo que el Gobierno es comprensivo? Porque en otro país del mundo, si vos no liquidás cuando corresponde, te toman la tierra como no plantada y es tanto el impuesto que se paga por la tierra no plantada que sabés cómo se apuran a liquidar. –¿Coincide con la Presidenta en que hubo un intento de voltear al Gobierno mediante la especulación?

–Sí, totalmente. Creo que tomaron la enfermedad de la Presidenta como una señal de debilidad. Hay que ser mala gente para tomar una enfermedad como una señal de debilidad. Quisieron volver a hacer lo que hicieron durante cincuenta años cada diez años. Querían sacar todas las divisas del Banco Central, como hicieron con (Fernando) De la Rúa, en esa corrida cambiaria que hubo un crédito que llegó y se fue en el acto. Yo digo que desgraciadamente en este juego que arman los especuladores tuvieron la complicidad de muchos otros...

–¿De quiénes?

–Los mismos de siempre. Quizás hoy tardamos más en darnos cuenta porque antes era fácil detectar en los golpes de Estado a los que iban a golpear la puerta de los cuarteles, y hoy como no pueden golpear la puerta de los cuarteles tienen que empezar a mostrar la cara. Espero que la sociedad tenga memoria y los recuerde porque después te aparecen en alguna lista, dándote fórmulas milagrosas, que no son otra cosa que transferencia de riqueza, y siempre en esa transferencia perdemos los laburantes y los que menos tienen. Entonces, cuando yo hablo de meter la basura abajo de la alfombra, hablo de eso. Porque la competitividad no se logra achicando los salarios y los puestos de trabajo, que es lo que necesitan los especuladores, el juego de siempre, tener un 16 por ciento de desocupación, porque ahí no vas a discutir salarios, vas a discutir puestos de trabajo. Y puestos de trabajo que ya están flexibilizados a esa altura, porque el hombre cuando pierde el trabajo empieza a poner menos condiciones para recuperar un empleo. Es claro, la sociedad tiene que aprender a detectar estos desestabilizadores, pero eso se dificulta porque la mayoría de los medios están pagados por ellos mismos.

–¿Les pidió la Presidenta que los sindicatos participen del control de Precios Cuidados?

–La Presidenta nos dijo que somos parte de que no se vayan de mambo los formadores de precios. Lo que pasa es que es difícil. Nosotros armamos un equipo en Mar del Plata y nos dejaron entrar al primer supermercado. En el segundo ya nos esperaba la policía y no pudimos entrar en ningún lado. Hay que crear otras herramientas que pongan en caja este asunto.

–¿Qué tipo de herramientas tiene en mente?

–Tienen que ser herramientas duras. Cuando yo voy al supermercado o un trabajador va al supermercado la única herramienta que tiene es el 0-800. Y yo creo que más allá de los 190 productos, que pueden ser una salida coyuntural, tiene que haber herramientas más profundas para poner en caja toda la cadena productiva.

–¿En qué consiste la negociación que tienen con el Gobierno respecto de la deuda con las obras sociales?

–Los medicamentos, como las prestaciones médicas, caminan como caminan el resto de los precios. Si bien hemos progresado en el último año, esos precios subieron por encima de todos los demás. Se han disparado los valores, entonces es necesario solucionar eso porque la mayoría de los gremios que siguen manejando su obra social todos los años estamos cubriendo el déficit con plata de la cuenta gremial.

–¿Hubo avances en ese tema?

–Vamos a seguir conversando esta semana con la superintendenta (de Servicios de Salud, Liliana Korenfeld). Mejoró mucho la plata que se volcó desde la superintendencia a los gremios; pasó de un millón y medio de pesos a cuatro millones quinientos mil. Pero todavía no alcanza.

–Hoy hay cinco centrales obreras, ¿cree que puede aspirarse a lograr nuevamente la unidad en algún futuro cercano?

–La unidad del movimiento obrero debe pasar por los objetivos. Y vos podés hacer la unidad con compañeros que tengan los mismos objetivos que vos. Pero cuando te encontrás con que los objetivos de algunos cambian, con ellos no puede hacerse la unidad. Entonces la unidad del movimiento obrero nunca va a darse en el ciento por ciento, podrá darse en un ochenta, ochenta y cinco por ciento.

–¿Hoy en día en esa escala en cuánto se estaría?

–Yo creo que tendemos a la unidad hoy en un sesenta y cinco por ciento.

–Usted dice que ése es el porcentaje que hoy reúne la CGT oficialista...

–La CGT. Eso es lo que representa hoy la CGT, que para mí es la única, la de Antonio Caló.

–Se viene una discusión en el seno del peronismo respecto del futuro más allá del 2015. ¿Qué rol debe tener el movimiento obrero en ese debate?

–Ojalá podamos armar las 62 Organizaciones y participar desde ese espacio, para que la política no se meta adentro de la CGT. Las 62 Organizaciones es el ámbito para que los trabajadores peronistas discutan la política. También hay que asumir que a veces se gana y a veces se pierde, el que gana conduce y el que pierde acompaña. Por ahí cuando uno pierde tiene sentimientos encontrados, es clásico del ser humano y más cuando el ser humano es argentino. Entonces, primero, llamar a internas. Segundo, que el movimiento obrero canalice su debate a través de las 62 Organizaciones. Y tercero, asumir el compromiso de que todos los que participemos, si perdemos, hagamos como hizo Antonio Cafiero. Así, seguramente vamos a seguir con un gobierno peronista y no correr el riesgo de caer en otra Alianza, porque guarda que la Alianza que se viene va a ser peor que la que se fue.

–¿Sostiene entonces que el candidato del peronismo en 2015 debe surgir de internas?

–Yo creo que si queremos unir al peronismo hay una sola herramienta: las elecciones internas.

–¿Qué perfil debe tener ese candidato?

–Tiene que ser alguien que nos asegure que va a seguir con este modelo. Que se corrijan todas las cosas que por ahí tengamos que corregir. Pero que siga con este modelo. Que no nos cambien el modelo. Hay algo que yo no entiendo, o quizá me hago el gil y no lo quiero entender: no hay peronismo de izquierda y peronismo de derecha. Hay peronismo. Lo demás son todas distorsiones del peronismo.

–Hace unos días el ministro Florencio Randazzo dijo que las corporaciones ya habían elegido sus candidatos para el 2015, incluso dentro del peronismo. ¿Coincide que en el oficialismo hay candidatos afines a las corporaciones?

–Yo creo que sí, que las corporaciones ya tienen elegido quién va a ser candidato para el 2015. Por eso digo que debe haber elecciones internas, porque las corporaciones no votan. Pueden influir, pero no votan. Por eso el peronismo debe decidir su futuro en elecciones internas.

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El titular de Smata, Ricardo Pignanelli, descartó que fuera a haber pérdida de fuentes de trabajo.
Imagen: Bernardino Avila
 
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