EL PAíS › PRECIOS OK, LA APLICACION PARA VERIFICAR EL CUMPLIMIENTO DE PRECIOS CUIDADOS

Idea de dos estudiantes

Yamila Fraiman y Alejandro Torrado tienen 24 años y estudian Ingeniería Informática. Son los creadores de la app que esta semana tuvo más descargas que Twitter. Le contaron a Página/12 cómo la hicieron y sus planes para mejorarla.

A simple vista, Yamila Fraiman y Alejandro Torrado son dos estudiantes más en un aula de la Facultad de Ingeniería de la UBA, donde cursan la carrera de Ingeniería Informática. Tienen 24 años y, por estos días, protagonizan un spot televisivo sobre Precios OK, la aplicación para celulares que ellos mismos crearon. La popular aplicación ya superó las 231 mil descargas y su particularidad es que permite escanear el código de barras de un artículo. Así se puede saber sencillamente si el producto está incluido o no en el acuerdo Precios Cuidados. Es la propia “tecnología del supermercado en el bolsillo” del consumidor, tal como la describen ellos.

La aplicación fue lanzada cerca del 10 de enero y se convirtió en un éxito: hoy es una de las más descargadas desde la tienda de las disponibles para Android. Durante esta semana superó incluso a Twitter y al juego Candy Crush.

Si bien existen varias aplicaciones que muestran el listado de los artículos “cuidados”, la particularidad de Precios OK es su scanner para verificar –mediante el código de barras del producto– si éste está contemplado o no dentro del acuerdo. “Pensamos que el aporte más potente que podíamos dar es que la gente tenga la tecnología del súper en el bolsillo”, explica Torrado a Página/12.

Los chicos ya tenían en mente la idea de de-sarrollar una aplicación para celulares. Pero el proceso para crear Precios OK no fue fácil. Todo fue a mano. “Entramos en la página del Gobierno, sacamos información de Internet, fuimos a distintos supermercados, les sacamos una foto a ese listado y luego fuimos a casa a cargar los datos”, relata Fraiman.

Precios OK releva actualmente el valor de 225 productos en supermercados de alcance nacional y los comercios barriales, incluyendo la canasta escolar. Por el momento, sólo está disponible para celulares con sistema Android, aunque Yamila se propone que para la próxima semana también esté disponible para los usuarios de iOS y BlackBerry.

La aplicación no sólo tiene el valor de mostrar el precio de un producto. También permite sortear algunas de las estrategias que las distintas marcas pusieron en práctica para evitar el acuerdo. La más común de las maniobras es presentar dos productos muy similares con pequeñas diferencias en el envase que pueden confundir al consumidor. La única solución es distinguirlos como lo hace el propio local en la caja: con el código de barras. Precisamente, eso es lo que ofrece la creación de estos jóvenes. “Mediante la tecnología tenemos la manera de detectar lo que a simple vista quizá no se puede hacer”, explica Torrado.

Recientemente, Yamila y Alejandro también agregaron la opción de tomar una foto en la góndola y denunciar faltantes u otras irregularidades. “A la gente le copó mucho tomar una foto en el momento”, afirma Yamila. Alejandro adjudica el éxito de la aplicación a esa inmediatez con la que se puede realizar el reclamo. “La foto sirve como prueba”, agrega.

Así, llegan a tener por día unas mil denuncias. Les llegan reclamos acerca de supermercados y sobre los productos. Todos ellos son reportados luego a la Secretaría de Comercio de la Nación, el área que implementó el programa. En ese sentido, Yamila se apresura a aclarar: “Nos vincularon con el Gobierno, pero no tenemos nada que ver, fue algo independiente. Nos preguntamos cómo transmitir tantas denuncias y por eso nos pusimos en contacto”. Por su parte, Alejandro afirma orgulloso: “Tenemos más denuncias que el call center”.

Ellos no imaginaban este nivel de repercusión. “Ahora la gente nos dice que se ahorraron 200 pesos en la compra”, contó Yamila acerca de los mensajes que les acercan a través de las redes sociales. “Nos hablaban de que en una compra de unos 800 pesos se ahorraron un 30 por ciento respecto de la semana anterior””, añadió Alejandro.

Desde el Palacio de Hacienda, el ministro de Economía, Axel Kicillof, incluso destacó el viernes pasado el rol como ciudadanos de ambos estudiantes, por haber tomado “con altísimo interés esta iniciativa con su involucramiento en el control de los precios”.

Además, Precios OK también tuvo una amplia trascendencia a nivel mundial y sus autores ya dieron entrevistas a medios internacionales como la cadena árabe Al Jazeera, el periódico norteamericano The Washington Post y la BBC. Alejandro apunta también que, mientras viajaba a la entrevista de Página/12, respondía preguntas a una radio desde el colectivo. Allí, el chofer tenía sintonizada precisamente esa señal.

Para los chicos, aún estudiantes intermedios en Ingeniería, el repentino éxito todavía es una sorpresa y, a la vez, una responsabilidad. Así, afirman estar “cansados” y “todo el tiempo pensando mejoras”.

Esta no es la primera vez que brindan un servicio a los ciudadanos con sus creaciones. Yamila viene de ganar, junto a otro compañero de la facultad, un concurso del Gobierno de la Ciudad con Estacionapp, una aplicación para saber en qué calles se puede estacionar en la Capital. Además, asegura que a partir de la experiencia de Precios OK, está “con muchos proyectos en la cabeza”.

Por lo pronto, los dos ahora tienen otra idea vinculada a esta misma iniciativa. Quieren ir a un supermercado y llevar una canasta familiar de productos “cuidados” y otra que no esté dentro del programa. Así podrán ver cómo impacta en el valor de una compra elegir los productos con Precios Cuidados o llevar artículos alternativos por fuera del acuerdo. Eso sí, la experiencia tendrá que ser en un comercio “con buena onda”, aclara Yamila y agrega: “Ya nos echaron de uno”.

Ambos todavía se sorprenden con las anécdotas donde pueden ver reflejada la utilidad de su creación. Así relata Yamila una de ellas: “Acompañamos a un periodista a comprar los productos para que no se confundiera y llevase sólo de los ‘cuidados’, pero el cajero los vio iguales y agarró uno para cobrar por dos. Justo cobró el más caro. ¡Ni el cajero los distinguió!”, concluye. Si hubiera usado el scanner para el celular ideado por estos chicos, seguro los podría haber diferenciado.

Informe: Aldana Vales.

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Imagen: Arnaldo Pampillón
 
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