EL PAíS › LA OPOSICION IMPIDIO EL AVANCE DE CONCURSOS PARA CUBRIR 27 VACANTES EN TRIBUNALES DE TODO EL PAIS

Consejeros con actitud toda negativa

Fue en el plenario del Consejo de la Magistratura. La voz cantante de los opositores la llevó el juez Cabral, quien votó incluso en contra de un dictamen que él mismo había impulsado. La designación de jueces titulares solucionaría el problema de las subrogancias.

 Por Irina Hauser

El ex juez subrogante Luis Cabral en sociedad con dos radicales, más la colaboración de otro juez y dos abogados, logró impedir el avance de los concursos para cubrir 27 vacantes en tribunales de todo el país, entre ellos en la Cámara de Casación Penal, de donde había sido desplazado. El bloque contradijo un pedido de la Corte Suprema y demostró la falta de predisposición a nombrar jueces definitivos, lo único que solucionaría el problema de las subrogancias. El plenario del Consejo de la Magistratura estaba en condiciones de elevar al Poder Ejecutivo las ternas para cubrir 29 cargos, ya que el proceso de selección (con exámenes y entrevistas) estaba terminado, pero sólo se aprobaron dos. Para bajar el tono de la pelea por las suplencias, los consejeros votaron una resolución que delega en las Cámaras nacionales y federales la posibilidad de nombrar interinos por sorteo en ciertos casos como recusaciones, excusaciones y suplencias inferiores a sesenta días.

La decisión de impedir el avance de los concursos llegó a tal punto que Cabral votó en contra de un dictamen que él mismo había impulsado con siete nombres para tres cargos en un tribunal oral federal de Salta. Como los consejeros del oficialismo tenían un dictamen igual propusieron votar el de su contrincante. “Voto negativo”, anunció Cabral contra sí mismo. Héctor Recalde (FpV) dijo, burlón: “Voto por el dictamen de Cabral”. Se le sumaron otros cuatro kirchneristas, la jueza Gabriela Vázquez –presidenta del Consejo– y el académico Jorge Candis. Pero siete voluntades no alcanzaban. Con los trece consejeros presentes, hacían falta dos tercios de los votos, o sea nueve, para aprobar un concurso.

El concurso de Salta era uno de trece que podían ser aprobados ayer. “Votemos lo que ustedes quieran votar”, apuró el representante del Poder Ejecutivo, Julián Alvarez, a Cabral y los opositores. La voz cantante la llevó Cabral y de manera casi sistemática planteó que no había consenso para votar las ternas, por lo tanto proponía una y otra postergación. Se le sumaron los radicales Angel Rozas y Gustavo Valdés, los abogados Miguel Piedecasas y Adriana Donato y el juez Leónidas Moldes, aunque los dos últimos mostraron por momentos algún intento de conciliación. El protagonismo del ex subrogante de Casación hasta hizo que pareciera preparado el momento en que sonó el celular de uno de sus asesores con la canción “Todos me miran”, de Gloria Trevi, lo que generó una risotada colectiva. El momento de distensión no alcanzó para mucho.

Ni siquiera se votó uno de los concursos más viejos, de 2010, para ocupar un cargo en la Sala I de la Cámara Federal porteña. Se postergó, igualmente, la votación de la lista de postulantes para los cuatro cargos en la Cámara de Casación Penal, entre ellos el que ocupó Cabral casi cuatro años. Quedaron para otra ocasión cargos en la Cámara de Rosario, un juzgado de San Rafael, dos lugares en la Cámara del Trabajo, y las vacantes en cinco juzgados en lo Civil y Comercial y dos en la Cámara de ese mismo fuero. Estos dos últimos concursos están paralizados desde la pelea por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Así, sólo se votaron ternas para un juzgado en General Roca y otro en Zapala. Entre las 200 vacantes que hay, aprobar 29 hubiera sido un avance importante, pero no ocurrió.

A medida que crecía la tensión, los consejeros deglutían más y más sandwichitos de miga de jamón y queso. Vázquez miró fijo en un momento al radical Rozas y dijo: “Aquí subyace un deseo de no acompañar la función propia del Consejo”. Se preguntó “si acaso no habrá un mandato político de obstruir”. Se trata de la misma tónica que ha seguido la oposición en el Congreso al negarse a votar a cualquier candidato a reemplazar a Raúl Zaffaroni en la Corte Suprema. Valdés, ampuloso, le respondió: “En el campo de las suposiciones yo podría suponer que usted está en el cargo de presidenta por mandato político”.

La discusión por las subrogancias se desató a partir de la aprobación de una nueva ley que trasladó al Consejo de la Magistratura la facultad de nombrar suplentes en puestos vacantes que antes manejaban los jueces a través de las Cámaras. La Corte se hizo eco de las quejas y le pidió al Consejo que avance con la aprobación de los concursos y le devuelva facultades de nombrar subrogantes a las cámaras. El primer pedido fue ignorado porque en el fondo los nombramientos son prendas de negociación.

En relación con las subrogancias, el Consejo intentó bajar los decibeles y logró votar una resolución que confirma las subrogancias ya vigentes en algunos tribunales y delegó en las cámaras la designación de subrogantes por sorteo cuando un juez es recusado o se excusa o ante otros impedimentos o también en las subrogancias inferiores a 60 días. Aclaró que las listas de conjueces se armarán con criterios cercanía, entre otros, y que los conjueces electorales los proponen las cámaras de ese fuero.

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El Consejo de la Magistratura habilitó a las cámaras a nombrar subrogantes en ciertos casos.
Imagen: Joaquín Salguero
 
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