EL PAIS › UNA ELECCION MAS PARECIDA A LA DE 2007 QUE A LA DE 2011

Un paso más

En una elección más parecida a la de 2007 que a la de 2011, las únicas dudas son sobre la ventaja que obtendrá el Frente para la Victoria y el grado de dispersión del voto opositor. Pero el plan de acoso y derribo de los gobiernos populistas prosigue a escala continental, como hoy se aprecia en Brasil y Ecuador. El primer cacerolero del Mercosur y el escándalo como arma de doble filo electoral. Detienen al amigo de Milani que le prestó el dinero para comprar su casa.

 Por Horacio Verbitsky

Cualquiera sea el resultado, las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias marcarán un nuevo fracaso del intento de poner fin estrepitoso al proceso político iniciado en mayo de 2003. El Frente para la Victoria llega a esta instancia como la única fuerza implantada en todo el país, con definiciones políticas y alianzas sociales nítidas y un liderazgo consolidado. Las dudas son por cuántos puntos se impondrá hoy, qué grado de fragmentación mostrarán las fórmulas opositoras y si habrá resolución en octubre o balotaje en noviembre. Son alternativas distintas, pero ninguna catastrófica. Esto desmiente los vaticinios que durante años han granizado sobre la sociedad todo tipo de analistas establecidos y que en verdad no son más que expresión de deseos o parte de un plan de acción. Las elecciones son para ellos el momento más amargo. Es cuando la realidad desvanece las fantasmagorías que instalan entre comicios y muestra la profundidad de las raíces que echó en la sociedad el gobierno iniciado por Néstor Kirchner, seguido por CFK y que ahora propone a Daniel Scioli como continuidad, acompañado en la fórmula por el más próximo colaborador de los dos Kirchner, Carlos Zannini.

Acoso y derribo

El plan de acoso y derribo a los gobiernos populistas tiene escala continental ya que se trata de la respuesta del poder económico global a las decisiones adoptadas en la cumbre de Mar del Plata, en 2005, cuando Kirchner, Lula y Hugo Chávez bloquearon el proyecto neocolonial del ALCA, y a la apertura hacia otras potencias, como China y en menor medida Rusia, que tiende a equilibrar la balanza con la superpotencia occidental. Chávez murió y la sucesión no tiene respuestas eficientes a los desafíos políticos y económicos, agravados por el desplome de los precios del petróleo, que es la billetera bolivariana (pero también rusa). Lula está bajo asedio del eje constituido por los grandes medios y la Justicia y Dilma no muestra la imprescindible reacción ante esa ofensiva que ha convertido la crisis económica en crisis política. La confianza en la presidente brasileña ha caído por debajo del 10 por ciento cuando recién se inicia su segundo mandato y eso puede ser más grave que las dificultades económicas, atenuadas por un colchón de reservas de 370 mil millones de dólares. También Rafael Correa sufre en Ecuador los embates de quienes resisten las nuevas escalas del gravamen a la herencia y a la plusvalía inmobiliaria, imprescindible si se quiere superar la contradicción que señala la politóloga Pilar Calveiro, de gobiernos que se distancian del modelo neoliberal pero aún así lo reproducen. Sólo Evo en Bolivia y Cristina aquí han conseguido mantener altísimos índices de conformidad, que implican sustento social a sus políticas y capacidad de resistir a cualquier tentativa de regresión. Con una ventaja para el primer presidente indígena de América: bajísima inflación, abundantes reservas y la muy posible victoria en un referendo para suprimir límites a la reelección presidencial, posibilidad que no consiguió Cristina y que abrió el interrogante de la sucesión, que Scioli despejará en un sentido o en otro a partir de diciembre.

Un cacerolero del Mercosur

Hoy se elegirán por primera vez 43 diputados al Parlasur, el Congreso del Mercosur constituido en 2006. Pero así como hay legisladores también existen caceroleros del Mercosur. El primero identificado es Adrián Bastianes, un comerciante y abogado argentino que estuvo entre los organizadores de la marcha de los fiscales del 18 de febrero, a un mes de la muerte dudosa del ex fiscal general Natalio Alberto Nisman, y que un mes después participó en una de las movilizaciones contra Dilma en San Pablo, cosa que él mismo se encargó de difundir. También fue uno de los centenares de asistentes al Palacio de Tribunales en solidaridad con el ministro decano de la Corte Suprema de Justicia, donde una asistencia de elevado promedio de edad coreó la exagerada consigna “Somos como Fayt”, y a la convocatoria en apoyo al subrogante eterno Luis Cabral. Bastianes creó el partido Voz Ciudadana, por el que se postuló para gobernar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la consigna Tolerancia Cero a la Inseguridad y a la Parcialidad del Poder Judicial. Al estilo de Juan Ricardo Mussa, Enrique Piragini o Ricardo Monner Sanz, es un denunciador serial sobre la base de recortes periodísticos. Entre sus objetivos recientes estuvieron la presidente CFK, el canciller Héctor Timerman, el senador Marcelo Fuentes, el secretario general de la presidencia Wado de Pedro, el secretario de Justicia Julián Alvarez, el diputado Andrés Larroque y la fiscal Viviana Fein, a quien solicitó que se apartara de la investigación por la muerte de Nisman. En su cuenta de Twitter aparecieron las fotos del cuerpo sin vida del ex fiscal, pero ante la reacción negativa dijo que le habían hackeado los servidores de su oficina. Cuando la Policía Metropolitana allanó su estudio, denunció que le habían robado el teléfono celular. Con Mussa tiene algo más que coincidencias. Juntos convocaron a una misa por Evita en la Catedral, con el rótulo “Peronistas indignados”.

Un rojillo encubierto

Otro síntoma de la potencia con que el Frente para la Victoria llega a la fecha electoral es la brusca modificación en la estrategia discursiva de la oposición. Macrì sigue en esto la línea del líder de la oposición venezolana, Henrique Carriles, quien además del discurso copió hasta la vestimenta de Chávez con los colores patrios. En la última semana los carteles de PRO proclamaron que “Cada vez hay más razones para creer en la Educación Pública” y “Cada vez hay más razones para creer en la Salud Pública”, dos rubros que los ocho años de gestión porteña de Maurizio Macrì descuidaron con esmero, reduciendo y subejecutando presupuestos. Según la Unión de Trabajadores de la Educación, el presupuesto educativo decayó del 28,2 por ciento del gasto total en 2012 al 20,5 por ciento en 2015, mientras lo destinado a infraestructura escolar se desplomó del 4,4 al 1,1 por ciento. En cambio, afirma la UTE, “los porcentajes destinados a escuelas privadas subieron en un 8 por ciento y los asignados a Publicidad oficial en un 76,8 por ciento respecto de 2014”. Según el Informe de Ejecución Presupuestaria del gobierno de la ciudad, en el primer trimestre de este año sólo se ejecutó el 22,4 por ciento del presupuesto educativo. El presupuesto educativo también se redujo durante la gestión de Macrì, del 23 al 20 por ciento. Entre 2013 y 2014 el presupuesto destinado a funcionamiento operativo disminuyó entre el 55,85 por ciento en la Región Sanitaria I (que incluye a las comunas 1,3 y 4) y eñ 48,59 por ciento en las demás. Los avisos del PRO también hicieron hincapié en planes de apoyo para alquilar vivienda, acaso el mayor déficit de la ciudad, donde hay centenares de miles de unidades desocupadas mientras no cesa de incrementarse la población en villas de emergencia. Cuando Macrì asumió el 27 por ciento de los porteños eran inquilinos, hoy el 33 por ciento. En el plan “Alquilar se puede” (que incluye un crédito, una garantía y un subsidio) se inscribieron 1500 personas, 80 cumplieron los requisitos y sólo ocho pudieron firmar un contrato de alquiler. Y el propio candidato proclamó su acuerdo con la Asignación Universal por Hijo, prometió que no volvería a privatizar ni el sistema jubilatorio ni la línea aérea de bandera y que negociaría con dureza con los buitres. Este travestismo difiere de lo que ocurre en Brasil, e incluso en Estados Unidos, donde los candidatos opositores radicalizan su discurso hacia la derecha más extrema en todas las materias. Al lado del candidato republicano Donald Trump, su amigo y ex socio Macrì es un rojillo encubierto, que con el amarillo de los carteles aspira a camuflarse en tonalidad naranja bonaerense.

El tiempo del escándalo

En una entrevista con la radio Vorterix, el analista Rosendo Fraga analizó el impacto electoral de la denuncia del último domingo contra el precandidato a la gobernación bonaerense Aníbal Fernández. Sin que se lo preguntaran, recurrió a la comparación con el efecto de la muerte de Nisman, que “estalla en enero, si hubiera habido una elección en la segunda quincena de febrero, el gobierno hubiera pagado un costo electoral importante”. Pero luego “el hecho perdió relevancia e impacto mediático y político”. En cambio, “Aníbal no tendrá tiempo de diluir el escándalo”. Nadie recordó que Fernández nunca tuvo el manejo del registro de precursores químicos como la efedrina, que estuvo a cargo de la Sedronar. Aníbal Fernández creó un comité científico asesor que integraron algunos de los más destacados especialistas del país en cuestión de adicciones y lavado de dinero, como Horacio Cattani, Patricia Llerena, Mónica Cuñarro, Roberto Falcone, Martín Vazquez Acuña, Eva Giberti y Alberto Calíbrese, quienes documentaron la connivencia entre la Sedronar y las empresas a las que debía controlar y propusieron quitarle su control. El entonces titular de la Sedronar, José Granero, fue denunciado en tres causas distintas, en el fuero penal económico de la Capital y la justicia penal federal de la Capital y de San Martín, y finalmente procesado, junto con su principal colaborador, Gabriel Abboud, y con el Director de su Registro Nacional de Precursores Químicos, Julio De Orue por la jueza federal María Servini. El 27 de julio de 2008, cuatro días después de la renuncia de Alberto Fernández a la Jefatura de Gabinete y dos semanas antes del triple crimen de General Rodríguez, el Comité Asesor elevó al entonces ministerio de Justicia y Seguridad una propuesta de reforma integral a la ley de estupefacientes y un cronograma de acciones. Ese documento alertaba sobre la llegada a México “de elevadas cantidades de efedrina para elaboración de metanfetamina provenientes de la Argentina”. Entre las acciones recomendadas incluía “la adopción de mecanismos administrativos nacionales y provinciales en materia de control de calidad y desvío de sustancias de corte o precursores químicos que permitan garantizar, por un lado la calidad de los productos, y por otra parte efectuar un debido contralor al mercado ilegal”. El hallazgo de los cuerpos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina impidió que Granero siguiera resistiendo la disposición que de acuerdo con el Comité Asesor había preparado el interventor en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, Anmat, Ricardo Martínez. Desde entonces se redujo en forma vertical la importación de efedrina, a sólo 24 kilos al año. En su resolución, Servini sostuvo que entre 2004 y 2008 se importaron 47,6 toneladas de efedrina, de las cuales 41 fueron desviadas hacia personas denunciadas, procesadas o condenadas por maniobras de narcotráfico internacional, en un negocio de 500 millones de dólares. ¡De 47 toneladas a 24 kilos, dos mil veces menos! La mera idea de Aníbal recibiendo una coima en su casa o en la jefatura de la Policía Federal mueve a risa y descalifica la versión.

Especulaciones

Como siempre, las interpretaciones se bifurcan, entre quienes entienden que el jefe de gabinete perderá votos y esto podría perjudicar también a Scioli y aquellos que consideran que esas denuncias estridentes y sin pruebas sólo refuerzan la aversión de quienes ya rechazaban al candidato pero tienen escasa credibilidad y repercusión en el resto del padrón. Las especulaciones llegan a la pregunta sobre cuál sería el destino de las voluntades que perdería Aníbal, si su competidor interno Julián Domínguez o el ex gobernador Felipe Solá. Lo único seguro es que después de las PASO y hasta la primera vuelta de octubre habrá más episodios similares, tal vez con acento en la economía, porque la oposición política y mediática no conoce otro recurso y esa ha sido hasta ahora una de las razones de su impotencia, salvo en las elecciones legislativas de medio término en las cuales los electores se permiten extravagancias y fantasías que no tienen lugar cuando lo que se disputa es la presidencia. En cualquier caso, esta elección se parece más a la de 2007, cuando Cristina llegó con lo justo al 45 por ciento, que a la de 2011, en las que sobrepasó el 54 por ciento, con la mayor distancia sobre el segundo en la democracia postdictatorial. Esto tiene que ver con la restricción constitucional y la transacción que debió hacer con Scioli, consecuencia de las respectivas debilidades: ella no pudo presentarse para un tercer mandato o construir una candidatura de absoluta confianza, y Scioli entendió que no podría llegar en contra de Cristina. Lo que hoy podrá medirse con mayor exactitud es la probabilidad de que el candidato del oficialismo resulte electo para sucederla. En los próximos meses habrá tiempo para especular sobre la relación que en tal caso mantendrán entre ellos.

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Imagen: DyN
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